jueves, mayo 03, 2007

Incertidumbre y riesgo

Desde poco antes de la elección presidencial se presentía la existencia de una incógnita respecto al ganador de la contienda, y quienquiera que fuese el ganador, el país tendría que soportar una nube política que ensombrecería las hipótesis acerca del futuro. Y como las grandes decisiones en cualquier área, solo tienen efecto en el futuro.Con los resultados electorales se despejó una parte de la incógnita. El resultado real nos dio un presidente, y en la segunda parte gana la Consulta. Es decir, al momento el país conoce el terreno que está pisando. La idea del socialismo siglo XXI está en marcha, y ya han levantado la mano para hacerse presente algunos que quieren ser tomados en cuenta.La incertidumbre continúa, porque ahora ya sabemos que no hay política de línea recta. El presidente Rafael Correa está obrando de otra manera (su manera de hacer cambios, modificaciones y transformación tiene otro estilo), no obstante que todavía no hay medidas impactantes que reflejen que habrá políticas sistemáticas y continuadas, todas las cuales llevan el riesgo al corto plazo; es decir, la posibilidad de que por ser parte de su campaña el Presidente así actúe.Acciones y decisiones presidenciales tienen valor agregado; lo cual significa que más allá de lo literal, se crea la ola de comentarios que la oposición, cuando se recupere, los utilizará en su propio favor.Por ejemplo, la actitud hacia el representante del Banco Mundial no está clara para la ciudadanía. Sabe a venganza cuando se dice que es por la actitud que tuvo tal personaje cuando el Presidente fue ministro de Economía. Además, el Ecuador está esperando confiado que vengan capitales extranjeros a explotar sus recursos, principalmente de exportación, que es donde más necesitamos para incrementar la riqueza propia y no depender únicamente del petróleo. (¿Hasta cuándo habrá fósiles que sirvan para generar el producto negro?)La globalización trae nuevos desafíos y competencias. Si el país quiere estar entre los supervivientes, tienen sus autoridades que aprender la nueva flexibilidad del comercio entre naciones. Nuestro Ministerio de Relaciones habrá que transformarlo en entidad capaz de entenderse en términos comerciales con cualquier país del mundo, porque así será la globalización.La vigencia del tiempo es permanente. El flujo de capitales se está modificando. China, India y otros bloques de Asia y África están cambiando la estructura mundial, que se inicia con las guerras como tácticas de una nueva estrategia.La administración de empresas de negocios tiene, por lo tanto, que evolucionar hacia donde se dirige la corriente. El flujo de mercancías se orientará para vender a mercados nuevos; de no ser así habrá defunciones. Las rigideces imponen limitaciones, es mejor ser comercialmente flexible. La globalización lo impondrá.Los jerarcas de mi país tienen que entenderlo así. Y si el Presidente, que busca una revolución, no lo entiende así sino que quiere estar en traje de campaña (sentido figurado), no lo conseguirá.La incertidumbre continuará hasta que logre crear los parámetros de la nueva administración y se nos diga claramente si es época de administración, de revolución o de transformación.

jueves, abril 19, 2007

Desdolarización

Dice el adagio popular que cuando el río suena, piedras trae.Noticias aparentemente aisladas, pero frecuentes, están advirtiendo que están en estudio las medidas para regresar la economía ecuatoriana a la moneda legal, que es el sucre. En el año 2000, un presidente y su séquito decidieron “dolarizar” la economía. Arbitrariamente, fuera de todo principio, se ordenó que la conversión se haga a veinticinco mil sucres por dólar. Ocurrió entonces el doble fenómeno cambiario: se producía una macrodevaluación y la dolarización al mismo tiempo.Con la sabiduría de la medida, las masas se volvieron más pobres y algunos grupos más ricos. Vale la pregunta: ¿se ha hecho un estudio de lo que fue y es ahora la economía, para conocer sus ventajas o desventajas?No terminamos de conocer o sentir los efectos de la medida en la vida económica y el desarrollo ecuatoriano, que ya se está pensando en una nueva aventura: la creación de un banco que sirva para manejar los recursos financieros de los países de América Latina que comulguen con el socialismo del siglo XXI.El mundo geopolítico está sufriendo un cambio drástico, que aparece con fuerza luego de que terminó la Guerra Fría. El Ecuador no es una excepción, y así tenemos que mirarlo; es decir, que hacerlo de otra manera es hacerlo fuera de contexto. En el mundo ahora hay globalización, regionalización, nacionalismos, etcétera. Se forman nuevas zonas de influencia en distintos países y muchos organismos dejarán de ser mundiales.Con el Banco del Sur, la economía y las finanzas ecuatorianas sufrirán una transformación; por eso ya se habla de una moneda común (como el euro); situaciones que antes parecían irrealizables, que influyen en la hegemonía de Estados Unidos, y se independizan los países de las instituciones internacionales.Si se llegase a desdolarizar la economía ecuatoriana habrá mucha tela para cortar, y quizá por eso, y en razón de eso, se habla de la desaparición del Banco Central. La emisión monetaria de una moneda común, el control monetario y cambiario será manejado por los dueños del sistema. Complejo y comprometedor.La inversión privada tiene que planificar, desde ahora, qué le ocurriría en el todavía hipotético caso de tener que desdolarizar sus cuentas, que de ninguna manera reversará la conversión que se hizo a veinticinco mil sucres por dólar.¿Qué pasaría en el balance de su empresa, en la inflación, en la Reserva Monetaria, en el PIB, en el circulante, en los precios en general? ¿Será un renacimiento o habrá quiebras? ¿Y el salario y la Caja del Seguro? …Y tantos otros factores más.La idea, como idea general, del Banco del Sur, cambiaría totalmente la estructura bancaria actual. Todo dinero del Gobierno y sus áreas de influencia iría a ese banco. ¿Habrá suficiente capital para afrontar las necesidades fiscales de los accionistas? ¿También será refugio para las autoridades nacionales que fracasan en sus respectivos países, que luego forman la obesa burocracia internacional?¿Y los intereses? También habría que pagarlos desde que se aprueba el préstamo aunque no se lo utilice?P.S. Este comentario fue escrito antes de que el presidente Correa declare que no dolarizará durante los próximos cuatro años.

jueves, abril 12, 2007

Apéndices

Una administración eficiente demanda la existencia de instituciones eficientes de gobierno que cumplan, en beneficio de la sociedad, con los objetivos para las que son creadas.Es tendencia mundial crear organizaciones que actúen en labores adicionales y específicas en las cuales, temporal o definitivamente, el Gobierno desea tener un organismo especializado y, en ocasiones, autónomo, para que atienda una función concreta. Hay que considerar la necesidad de dos factores importantes: la temporalidad y los recursos físicos, humanos y económicos. Cumplida la misión, o terminado el problema que obligó a su creación, el ente desaparece –ni se lo duerme ni se lo congela–. Su misión fenece.Pero ocurre que las instituciones, cuando son gubernamentales, en ocasiones se convierten en reducto o en nichos políticos, y sirven para aumentar la burocracia, complicando las cosas, para justificar su existencia.Por tal motivo, cada nuevo gobierno que llega necesita y debe revisar un inventario actualizado de estas empresas, apéndices o agregados.¿Cuántos de estos apéndices existen en el gobierno ecuatoriano? ¿Cuánto pesan en el presupuesto nacional? Nadie lo sabe.Pero como toda o casi todas son instituciones de servicio –intangibles–, su costo se confunde entre el paquete de lo necesario, lo superfluo y el ego del mando.De otro canto, el propio gobierno tiene que hacerse de la vista gorda –lo que significa que no desconoce la situación–, pero que necesita tener a la mano este fenómeno deformante de una eficiente administración, para cumplir compromisos electorales. (Los médicos reconocen que si se extirpa un apéndice nada pasa; un apéndice no es un órgano con funciones precisas y esenciales para la vida).Como el presidente Rafael Correa está empeñado en hacer una administración diferente, debe eliminar la hojarasca que hay en el camino. Pero tiene que buscar la fórmula adecuada, no traumática, que le permita hacer una administración sin baches.Administrar un país va más allá de lo que es una empresa, porque hay que gobernar. Hay factores adicionales: leyes específicas, influencias y presiones diferentes, intereses creados antes, durante y después, etcétera, que, por muchos títulos y diplomas que tenga quien vaya a manejar un organismo de estos, no aprende de las circunstancias características en la universidad, sino en la experiencia activa que se tiene en el transcurso de la vida.Por la parte política, el propio Presidente no se sentirá inclinado a desprenderse de estos apéndices, que le sirven para sostenerse por diferentes medios, pero valdría el esfuerzo de designar una organización dentro de las existentes, que estudie la necesidad, la existencia, la redundancia que provocan, y la línea sinuosa que significan para las rápidas y grandes decisiones.Si los recursos que se liberen en la acción se los utiliza en educación (nuevas formas) y salud (que el sector privado está cubriéndolo en algunos casos), que son áreas desprotegidas, se habrá contribuido al desarrollo del país y a la motivación de la población que no quiere más de lo mismo.El país está saturado de política, de la buena y de la mala. El tiempo productivo está en manejar un buen plan económico de si pagamos, no pagamos y finalmente pagamos.

jueves, abril 05, 2007

El futuro de hoy

No es cuestionable. El escenario político que vive el país permite especular y casi pronosticar los días difíciles que vendrán para la política y la economía del país. No se trata de ser pitoniso, sino de analizar los hechos, lo que ha sucedido y lo que está sucediendo, para prever lo que vendrá. Hay que tratar de comprender el hoy para determinar lo que podría sobrevenir mañana. Y como expresó un analista político: “La crisis recién comienza.”Ya se observan los primeros síntomas del llamado “Socialismo del Siglo XXI”. Ataque al sector bancario, a ciertos sectores detentadores de riqueza, a grupos políticos y económicos, y otros tantos sectores en los que el presidente Correa siente, percibe o deduce que pueden haber francotiradores contra su gobierno.Las consecuencias de esta actitud persecutoria todavía no se sienten significativamente en la vida económica del país, porque aún se está bajo los efectos de la inyección de dinero que significa la época de fin de año, pero van a sentirse en adelante, a medida que se vayan secando los efectos múltiples de la no acción estratégica.El privilegio natural de ser un país de grandes áreas para generar riqueza, sufre de la paradoja de ser pobre por el mal reparto del ingreso y sus consecuencias. Tal situación origina el revoltijo en que se encuentra nuestra sociedad actual.La sociedad ecuatoriana está deformada, es casi un monstruo. Si nuestros antepasados que cuidaron tanto los principios y valores se levantaran, preferirían volver a sus tumbas al saber que hasta sus apellidos son denostados.Las neuronas de un gobernante deben desgastarse buscando el bien para sus conciudadanos, no preconizando antagonismo ni confrontación. Una actitud de esta naturaleza termina poniendo a unos contra otros. ¿Es tal vez lo que se busca? Y al final, los pueblos entran en una guerra civil. Truculento, ¿verdad?Una casa se construye para el futuro. Un gobierno es sabiduría administrativa para el futuro. El gobierno que quiera administrar el pasado gana méritos para su sepultura. Al pasado hay que aprovecharlo arrancándole lo que tuvo de bueno. Sería como aplicar, al arte de gobernar, la ley del menor esfuerzo.Para mala suerte, aunque se diga lo contrario, el país está regionalizado. Hay una región más privilegiada que otras, situación que se remarcó más desde que comenzó la época del petróleo.El gobierno actual debe buscar equidad, seguridad y crear oportunidades de trabajo. Todos los ecuatorianos tenemos, además, la obligación de poner nuestras ideas al servicio del Gobierno, pero cuando este las busque en paz y en concordancia con buenas intenciones. No queremos lucha de clases: ni forajidos, ni coloraditos, ni exclusivos de Samborondón. La población ecuatoriana necesita paz y trabajo. Aunque mencionar estas necesidades resulta redundante y cansón, es realidad que los pueblos se levantan cuando no tienen qué hacer.¡Manos a la obra! Volvieron las promesas en su intervención del domingo uno de abril del 2007. Ahora por lo menos, el Ecuador tiene un documento sobre el que podrá juzgar, analizar y reclamar, porque si las cifras llegan a lo que se ha pronosticado, se podrá entonces decir que el país podría haber encontrado el rumbo.

jueves, marzo 29, 2007

Se nos va el tiempo

La situación del comercio internacional global es muy seria para que pase desapercibida o tratada con indiferencia por parte de los actores: Gobierno y empresarios.El Gobierno, este y algunos anteriores, han pasado su vida entre el presupuesto, el petróleo y los impuestos; es decir, descalibrando la economía y las finanzas internas del país, enredándolo en una problemática de despreciar y agredir al capital, por mantener la soberanía egoísta con teorías obsoletas como aquellas de desestimular el ingreso de capital –el extranjero y el golondrina– cuando ahora el dinero no tiene fronteras y formas.Continúan aumentando las importaciones, que no alcanzan a ser cubiertas por las exportaciones, lo cual es drenaje de riqueza de nuestra propia riqueza manufacturera y agrícola. Mientras tanto, el empleo no se incrementa porque los estímulos gubernamentales marchan en dirección contraria.Como sujetos optimistas, creímos que con la dolarización se enderezaría el comercio exterior, facilitando la venta/ingreso, ahora que se puede vender globalmente. ¿Qué progreso en esta línea nos han dejado los gobiernos?El presidente Rafael Correa intenta manejar el país, pero está tan involucrado en su estilo de mantenerse en el poder, que es muy difícil que disponga del tiempo necesario para meditar, legislar, actuar y vigilar el desarrollo del comercio exterior, que al estimularlo resolvería vitales problemas. Se están abriendo muchos frentes. Esta táctica debilita.Si no vendemos al extranjero, sería buscar la solución a la pobreza con solo el ingreso nacional, lo cual es inadmisible. Es decir, transferencia de dinero de un bolsillo a otro. El único ingreso que trae verdadera riqueza es el de la exportación. ¿Acaso no lo vemos y sentimos en la economía nacional con los ingresos en forma de remesas de dinero que envían los ecuatorianos autoexportados?El comercio exterior no solo activa la economía de producción nacional, sino que estimula las actividades colaterales: la actividad marítima y aérea, el ingreso de capitales extranjeros en áreas de manufactura de exportación, la creación de otros puestos, la generación de trabajo en áreas de servicio, que es hacia donde se dirige la economía actual; entre tantas otras actividades que surgen cuando aparece un nuevo punto de trabajo y generación de ingreso.Desafortunadamente, el primer ingrediente que fabrica la política ecuatoriana, cuyos moscardones vuelan alrededor del pastel, es la antipolítica del bienestar y el desarrollo. Atados a la producción de petróleo se ha logrado conseguir que unos cuantos vivarachos se aprovechen de esta riqueza a través de contratos, canonjías, fraudes y desfalcos.El tiempo se está pasando, y muy pronto volverá obsoletas las medidas con sabor a ensoñación política. El país, más que nunca, exige resultados. Su economía básica no ha cambiado; el cambio está en las políticas económicas interesadas.Las actitudes amenazantes y las expresiones virulentas solo consiguen generar un ambiente gris y negativo. Las críticas contra la banca, por ejemplo, serían apropiadas cuando no hubiera mercado libre, que en economía significa oferta y demanda. Si para el bien de la salud económica del país, el grupo bancario gana utilidades en exceso, es cuestión de regular las bases y controlar por medio de la Súper de Bancos, que no haya ni especulación ni usura.

jueves, marzo 22, 2007

La revolución que viene

La revolución industrial que terminó con la II Guerra Mundial dio lugar a que llegue la revolución del conocimiento que el mundo está viviendo ahora. La era no es una ficción o una percepción: es una realidad que está cambiando completamente nuestras vidas, que está poniendo al alcance de la humanidad métodos y herramientas que revolucionarán nuestra concepción de cómo es ahora.La nanotecnología (medida en milmillonésima de metro) también cambia al tiempo y surge el attosegundo y el zeposegundo. Estos nuevos factores originan el proceso de miniaturización, que permite jugar e inventar herramientas para la investigación antes nunca vistos. Dice Toffler, el futurólogo: "En principio, los investigadores pueden -o pronto podrán- dar un paseo por el interior de un simple grano de arroz para observar visualmente cómo se construyen sus estructuras internas, a medida que crece, y seguir observándolo cuando el arroz es almacenado, procesado, transportado y cocinado. Los investigadores podrán, por así decirlo, pasear por un intestino en trance de digerir arroz". ¿Podemos, acaso, imaginarnos lo que este nuevo conocimiento significará en campos como la economía, la medicina, la agricultura.?Los cambios obligan a países, empresas y organizaciones a revisar sus estructuras para tornarse competitivas ante la rápida evolución de los mercados actuales. Hay dos factores importantes que obligan a la revisión: la moneda única global y la desaparición de fronteras comerciales, ambos como consecuencia de la fluidez y velocidad de la información.Ya no se puede dejar de estar informado de lo que pasa a lo largo y ancho del mundo. La defunción está marcada por la tecnología de la automatización, que a la vez es mezcla de tiempo y conocimiento. Los teatros de acción son tan variados o geográficamente tan separados y extensos que el mundo tiene que ser informado sobre los efectos del calentamiento en la Antártida, la guerra en Afganistán, el sopor con el TLC. Estos escenarios no son nuevos en el mundo, pero lo que sí es nuevo es la necesidad de ser informados en nanosegundos al mundo entero, por sus repercusiones en la generación de riqueza o la difusión de pobreza.La velocidad y la calidad de la información -por tanto, los medios que la difunden- pronto estarán obsoletos frente a las necesidades: demanda y oferta del consumidor. Imaginemos por un minuto los efectos de las noticias que el llamado tiempo real tendría en las bolsas de valores para escándalos financieros como Enron, Parmalat y otros, o los sorpresivos progresos tecnológicos de China e India.Ante tamaño desafío, el Ecuador parece un país envejeciente, peleando todavía por cuestiones que debieron estar solucionadas illo tempore. Los fantasmas, entelequias de grupos de poder, danzan sempiternos alrededor de cada actividad rentable, atrasando así el progreso del país, mientras su Gobierno permanece cargado de instituciones obsoletas, grasosas y disfuncionales. Para un sagaz administrador, actuar en esta área estratégica que causa pobreza debería ser lo primero de lo primero.Para un gobernante el tema es candente, porque debe luchar contra la burocracia a la que no le interesa el cambio, y que lo entorpece, como mecanismo de defensa.

jueves, marzo 08, 2007

Tiempo de acción

Son tiempos de quehacer político muy activos. Que demandan alerta permanente para percibir –apenas percibir– lo que buscará el Gobierno en el campo de las organizaciones, principalmente de las empresas. Hay un notorio ataque al sector de la economía, tal como hoy está constituido porque, se dice, hay concentración de capitales que dan poder político y crean así, una oligarquía fuerte y mandona que no permite que el bienestar –mejor distribución del ingreso– sirva para ir luchando contra la pobreza y mejor calidad de vida.Así es como, con esta tesis como insignia, se arma en el país la filosofía de los gobiernos. La política se convirtió en el negocio universal, en donde ni siquiera funciona la teoría de Darwin, sino los factores oscuros de los grandes intereses particulares, que giran como satélites alrededor del Gobierno.Lo brevemente descrito es una especie de ecología de mercado –contexto generado por los políticos para favorecer sus objetivos– que crea una turbulencia como aquella en que se producen ventarrones cuya dirección a seguir es errática: nadie sabe su destino, pero se presienten y se sienten sus efectos.El país, pues, está en plena turbulencia. Las decisiones que el Gobierno tiene que tomar y que atañen al fluir de una diaria y eficiente administración están paralizados. Los procesos de innovación y descapitalización están detenidos por parte de sus actores.Ha nacido, apadrinado por la corriente provincializadora, un neorregionalismo, cuyas consecuencias trastornarán el escenario geopolítico del futuro.El sector privado, lo repito, debe estar alerta. Sean sutiles, tenues o drásticas las señales, hay que tratar de interpretar, no solo comentar, sus efectos en lo circundante y en lo particular.No hay que pasar por alto qué apariencias, circunstancias, hechos y declaraciones evidencian un gobierno de ribetes populistas; siendo así se abrirá una lucha de clases que nos haría volver a los tristes tiempos que han pasado, pero que siguen incidiendo en la vida política ecuatoriana. El lenguaje que se está utilizando, está preparando el ambiente.¡Cuánta energía se está desperdiciando! Energía que hace falta para dedicarla a resolver los cruciales problemas del Ecuador. Entre las virtudes de un mandatario no está la de crear problemas; todo lo contrario, es la de resolver problemas y educar. ¡Cuidado con el caos, un buen administrador evita entrar a ese terreno porque conoce el costo social y económico!El tiempo es de expectativa y no dejar que las cosas rueden. Muchos capitales habrán estado listos para entrar a trabajar al país a pesar del riesgo; pero ante una política tan desenfadada de ataque que marca una hostilidad.Las piezas están disgregadas. No somos un sistema como debiéramos ser para ser un país fuerte y respetable. Se lo podría lograr cuando todos aunemos esfuerzos sabiendo adónde queremos ir, y sobre todo adónde llegar.Porque el problema es que se ha perdido la fe en los mandatarios del pasado, y un pueblo sin fe, es barco sin destino: puede encallar muchas veces.Tenemos por venir muchos días de agitación que hay que manejarlos con mesura y serenidad. El Mandatario debe ser el primer actor en pacificar para que el país salga de esta especie de tribalismo en el que todos afilan sus lanzas.

jueves, marzo 01, 2007

Socialismo del siglo XXI

El ministro de Economía, Ricardo Patiño, declaró en su conferencia del jueves 15 de febrero (Fundación EL UNIVERSO) que la dirección de la economía ecuatoriana va por la dirección del socialismo siglo XXI.Mi liviandad literaria no me ha permitido conocer de esta novel doctrina, y tampoco saber de sus resultados para el bienestar de otros pueblos. Pero sospechamos que se trata de una mezcla de ideas de las que se están ensayando en América Latina, con personajes como Chávez en Venezuela y Morales en Bolivia. No se podría dar un espaldarazo a Castro en la Cuba de Celia, porque se trata de un régimen declarado y reconocido comunista que, en más o en menos, con sus similitudes, son diferentes.El ministro Patiño ha dejado entrever los ribetes con los que orientará su función, que no necesariamente serán los del Presidente. Aunque los rumores son más o menos los mismos, es un hecho cierto que la materia de la conferencia no ha sido avalada por su superior. Sean o no temas de casa adentro, podrían sobrevenir. La cultura popular dice que cuando el río suena, piedras trae. Hay que analizar el presente para estructurar las hipótesis acerca del futuro. Podrían ser noticias de vanguardia.Reflexionando, la incertidumbre seguirá en el contexto nacional. El 23 de febrero anunciaba EL UNIVERSO que se está terminando el programa económico. ¿En qué arcas habremos navegado durante el mes de este Gobierno? A pesar de que se ha dicho que el Presidente ha firmado más de cien decretos, la mayoría son designaciones de autoridades –lo que es de lógica política–; no se ha dictado alguna ley contundente que nos lleve a los ecuatorianos a pensar que hay un profundo interés en estimular la economía y el crecimiento del país y transformarlo, como el presidente Rafael Correa lo dice en sus intervenciones.Enfrascado el Gobierno en sacar adelante el proyecto Constituyente (para las consecuencias no tiene importancia el nombre), no queda tiempo para mirar a otros lados, lo cual es indicativo de que en la campaña solo se pensó en ganar votos, disputándolos a su contrincante. La responsabilidad política obliga a que lo demás no sea lo de menos.El plan de la oposición se aclara cada día más. Las posiciones clave lo indican. Y que todavía no hay batalla en el medio campo. No se puede todavía perfilar quién tiene mejor posición o está más fuerte. Hay todavía fuerzas políticas ocultas que, por ser más débiles, observan.El crecimiento económico del 4% no va a ser sostenible. El escenario real parecería ser del 3%. Esta cifra, comparada con el 4,7% de Latinoamérica, indicaría retroceso para la economía ecuatoriana, y que lo único que seguirá creciendo será la “industria del privilegio”, con sus contratos y su política de contienda.El género humano tiene características muy particulares, entre esas la de tener muy buen olfato, allí precisamente en donde hay fuentes de dinero. Así, pues, el PIB es un promedio inhumano, porque mide el ingreso promedio, y el promedio sale de la mezcla de lo bueno y lo malo. Como siempre, lo perjudicial para la economía de pobreza, la acumulación de riqueza –que no es distribución de riqueza– no entra en el cálculo técnico.Todavía no se mueven las piezas de lucha y gran alcance; no hay gambitos ni enroques o el alfil cazador.

jueves, febrero 15, 2007

Comprendiendo el entorno

La situación general futura del país aún no se la puede definir. La propia elección del presidente Rafael Correa resultó sorpresiva por el personaje triunfador, prácticamente desconocido en el quehacer político. Cualquier día algún politólogo se ocupará de escribir la historia de cómo aparecer sorpresivamente en el mercado político y triunfar.El inesperado fenómeno político cuyo resultado es el economista Correa presidente, se lo podría catalogar como una asimetría. Es una ruptura de un largo proceso en la historia ecuatoriana, en que los mismos de siempre aparecían, desaparecían y volvían a aparecer. En la realidad lo que resulta preocupante es la ausencia de un plan que incorpore a la ciudadanía a revivir lo que va resultando ser un cuerpo en descomposición. El Presidente sabe que todo proyecto estratégico demanda el manejo de recursos en el tiempo y con resultados mensurables. Y en el caso de la administración pública, con sujeción a lo que expresamente manda la ley.La sociedad ecuatoriana es nómada, sin rumbo. Debe resultar terrible con olor a fracaso administrativo, que los ministros se reúnan y no sepan de qué tienen que dar cuentas. Un consejo de ministros equivale a la alta dirección de una empresa, en donde hay lugar solo para la estrategia y las grandes decisiones, porque para las de menos importancia está la delegación de responsabilidades. Un administrador eficiente se distingue por sus cualidades para seleccionar colaboradores. (Nada sustituye a una experiencia activa).En un mundo globalizado las cosas cambian drásticamente, por efecto de leyes o por guerras, la tecnología y el uso eficiente del tiempo, tienen características mundiales. En el Ecuador –y quizás en toda América Latina– hacer las cosas “mañana” es una característica racial, genética, idiosincrásica, y no logramos darnos cuenta de que lo que hagamos hoy nos deja tiempo para mañana. En el área privada el costo de tiempo improductivo es mensurable; no lo es en la administración pública, en donde mientras más pasa ineficiente, más se presta a la corrupción. La temporalidad es un negocio capitalista como socialista. El resultado político que se está viviendo no ha llegado por arte de magia, ni en línea recta. Los sociólogos pueden explicarlo y los politólogos sacar sus conclusiones y las consecuencias para el largo plazo.Y como la tendencia ideológica del actual Gobierno es socialista o socializante, tal como otros gobiernos del área, hay que permanecer vigilante sobre los cambios en el entorno provenientes de nuevas leyes que golpeen el beneficio empresarial producto de la inversión.Me pregunto, si así fuere el caso, ¿qué pasaría con las grandes inversiones en el petróleo y en otras industrias que convierten al Gobierno en gran inversionista, y cuyo déficit operativo hay que cubrirlo a través del presupuesto nacional?El entorno lo vemos, lo sentimos y en ocasiones hasta lo vivimos, pero no lo comprendemos. Sus señales a veces son tan sutiles que pasan inadvertidas. Sin embargo, ocurren en el medio en que nos toca vivir. Y lo que es para las personas también lo es para las empresas y las organizaciones, fundamentalmente para las del sector público que no disponen de la versatilidad necesaria y oportuna para al viraje.

jueves, febrero 08, 2007

Un programa retrasado

Hablaba con tanta desenvoltura y era tan locuaz el presidente Rafael Correa cuando candidato, que se creía que las tenía todas en el bolsillo. Pero... ¡ah!... las presiones del tiempo...Es una lástima lo que ocurrió con la Ministra de Defensa; al final sabremos que las dos hipótesis acerca del accidente son verdaderas: falla técnica y error humano. En la convergencia de ambos puntos termina la teoría. La historia de los accidentes aéreos no termina en una caja negra, siempre su contenido ha sido un cementerio.El doloroso trance del país es aparte. Después de todo el protocolo, lo más duro está por venir: el rescate y desarrollo del país. Ya no está entre nosotros "el dueño del país". Se habrá alejado, como buen estratega político, para dejar libre el estadio para los nuevos gladiadores.Pero ocurre después del 15 de enero, que hasta el momento los proyectos de que habló el presidente Correa durante su campaña están convirtiéndose en humo. La fogosidad de los momentos preelectorales se volverá obsoleta, ahora frente a la realidad. Los viejos adagios de los abuelos tienen vigencia: una cosa es con violín y otra es con guitarra.La gente, nuestra gente, mujeres y hombres, necesitan trabajar, demandan empleos. La sociedad de consumo de hoy afronta demanda y tiene otras necesidades de las de ayer. Así, el primer paquete de medidas debió ser el de estimular el desarrollo económico creando motivaciones para que la inversión económica abarque las áreas productivas del país. El entrevero político que ha armado el propio Presidente, es una fuerza antagónica.La perspectiva indica que será un año político; será periodo de incertidumbre y riesgo, pero será peor si nos rodeamos de ribetes venezolanos. Estamos luchando contra el dogal que se dice significa Estados Unidos, y olvidamos ese pregón del patriota Víctor Emilio Estrada: ¿fuertes o esclavos?¡Equidad! Palabra llena de injusticia social, porque lo que se demanda es desarrollo para que todos podamos trabajar, tener derecho al bienestar y la educación, y que nuestra gente no esté esperanzada al bono de la pobreza con que el Gobierno estigmatiza más a quienes son víctimas de la corrupción.Señor Presidente: se requiere prisa antes de que el volcán erupcione. Por la propia tendencia de los pueblos de América Latina que se van inclinando hacia la izquierda socialista, evite que sus proyectos caigan en la obsolescencia.No conocemos su plan de desarrollo. Todavía no sabemos hacia dónde vamos. El flamante Gobierno aún está a la deriva. Si sigue con palos de ciego, aparecerán los pescadores de río revuelto, y entonces, ¿qué...?Con la energía de un mandatario de talento podrá sacar adelante al Ecuador. La intemperancia convirtió a los mandatarios en un remolino de pasiones políticas. La historia está llena de ejemplos. Debe ser auténtico, porque las demandas del país son auténticas. No se las hemos copiado a nadie, y muchas son lacras que nos han dejado gobiernos pasados.Ponga al día su programa, señor Presidente, que ya está retrasado.

jueves, febrero 01, 2007

Cambios de estructura

Las estructuras en el mundo cambian por efecto de la velocidad de una serie de transformaciones, y porque el ser humano está pensando de manera diferente con respecto de la tradición. Estamos viviendo la época es que es diferente la manera de hacer las cosas.Esta actitud mental conduce a nuevas concepciones y procedimientos que transforman la mentalidad de individuos y organizaciones. No aceptar la innovación es resistirse al cambio que arrastra inexorablemente a la sociedad, creando una nueva civilización.No siempre el cambio es beneficioso; en ocasiones es dañino y perjudicial como las innovaciones que se hacen para la guerra, cuyo afán es diezmar al enemigo en menor tiempo, y conquistar así los objetivos deseados. Como objetivo positivo se destaca el progreso en la medicina para conseguir que el ser humano prolongue su etapa de vida, o evite el sufrimiento y el dolor; antes toda dolencia requería hacer cama, restando productividad al afectado; hoy el tratamiento ambulatorio es posible a causa de las innovaciones en los modelos de tratamiento y la medicación.Todos los días nos hablan del riesgo y la incertidumbre para el futuro del país. Nadie conoce lo que sucederá porque a nadie le ha sido concedido este poder; pero el ser humano, mediante su percepción y su intuición, está en capacidad de prevenir y prever muchos resultados.El presidente Rafael Correa puede tener la mejor intención de cambiar la estructura y la tradición de hacer política en el país. Mala suerte que no lo puede hacer, porque su temperamento no se lo permite, y así arrastra el peligro de caer, en cada momento, en alguna trampa que le tienda la oposición. Con un temperamento tan reactivo, siempre estará viendo fantasmas donde no los hay. Este país no es Venezuela, ni los tiempos son los de Bolívar y Alfaro. Los ecuatorianos hemos fabricado nuestra propia ecología social.Nuestro porvenir y desarrollo como país demanda una administración pacifista y si la paz no viene desde arriba es imposible que se genere desde abajo. En la pelea se puede hacer lo que se admite; por tanto, si la oposición política está procediendo como acusa el Presidente, tiene que atenerse a las consecuencias que las leyes, en justicia, dan a la autoridad. Nada de insultos, amenazas ni juicios de valor...Utilizar el tiempo de un gobierno para estimular la creación de toda una fuerza de oposición, genera actitudes equivalentes a golpes devueltos (factores desorientadores). Si hay conspiración, como dice el Presidente, reúna las pruebas y aplique la ley; porque no es posible que por meras sospechas se tenga que llegar a convulsionar el ambiente de confianza que demanda el derecho a trabajar para llenar las necesidades que tenemos para nuestra supervivencia y progreso.Un mandatario debe ser firme y enérgico, pero justo. No se deje, Presidente, influenciar por la maquinita de ciencia-ficción que se fabricó para hacerle cambiar el temperamento a un presidente cada vez que tenía que tomar una decisión importante que no favorecía a la oposición.Después de los años de incertidumbre vividos, bien se ha ganado el país el derecho a trabajar para su porvenir distante de inseguridad. De lo contrario, las estructuras tan afectadas por la entropía no cambiarán.

jueves, enero 25, 2007

Míralo por donde anda

El país demanda atención constante, inteligente y vigorosa de su gobernante. Es injustificable que el presidente Rafael Correa antes de conocer si el asiento que tiene que ocupar es redondo o cuadrado, se ausente del país para atender una visita, a una reunión sin mayor trascendencia aún.En su ausencia ya sucedieron varias cosas en la macropolítica: se designó Fiscal de la Nación y se quiere nombrar Contralor. Con su beneplácito o no, son decisiones que deben suceder estando presente el Mandatario.¿Nos da esto la medida de lo que podemos esperar para el futuro administrativo de esta zarandeada porción de este planeta Tierra? Que no se nos tome como campamento de boy-scout.La ausencia por fugaz que sea, es injustificable. No habría lugar a censura si la nueva administración estuviera rodando; el hervidero, la olla de grillos está en plena ebullición. Dejar nudos por desatar, problemas políticos sin resolver a merced de los tejedores y los creadores de un nuevo mercado político, son nada menos que superficialidad de gobierno.Dada la fogosidad del presidente Correa desde su aparición como candidato, hubo la sensación de que podría tener programas de emergencia o contingencia para inyectar un energético a la economía ecuatoriana, a la par que creara la motivación de los agentes económicos e inversionistas para que estos aprecien con confianza el futuro del desarrollo económico; pero sucedió que el discurso de posesión fue una repetición de lo conocido y clamado por años. Poco o casi nada nuevo, más vale amenazas que intimidan y previenen que se tomen las precauciones de rigor.Se ve en cada momento político que pasa una especie de afán de utilizar el tiempo en malabares de negociación como que si lo más importante para el Ecuador sea la Constituyente. Parecería que es mejor el juego político antes que reducir la distancia de la pobreza y de la pobreza absoluta.El letargo en que está sumido el país tiene sus raíces en el petróleo que apareció en la década del setenta. Esta riqueza volvió sedentario a los gobiernos y en esta mojiganga lo bueno estaba en lo bien que funcionaran los contratos del petróleo. ¿Cómo ha visto, estudiado, valorado y analizado el presidente Correa el drama del petróleo y su incidencia en el desarrollo económico y la creación de empleos en el Ecuador?(El petróleo no nos cuesta, el costo comienza en la extracción. Como fuente de energía el mundo está petrolizado, es mercancía mundial, y elemento fundamental para provocar guerras).Quizás el Presidente está pensando en aquella premisa que lo primero que tiene que hacer es asegurar su estabilidad. Pero no la habrá si la brecha entre ricos y pobres, no se achica cuando los campos que pueden producir están anémicos o secos, cuando los niños tienen que trabajar porque sus padres carecen de empleo, y tienen que dejar de educarse porque el costo de la educación está cada día menos a su alcance o se va convirtiendo en elitista.¿Qué se ha conseguido para el país con el viaje del Presidente y su comitiva? Cuidado con el ego presidencial, que impide gobernar con efectividad.

jueves, enero 18, 2007

Vigilia

El barómetro de la política señala que la actividad se calienta y que la temperatura no amainará en los próximos días.No se puede negar la relación directa que existe entre la situación política y el desarrollo y comportamiento de los negocios, o sea la generación de riqueza y la distribución de ella. Y esto es lo preocupante: el tiempo que las autoridades dedican a la macropolítica es tiempo escamoteado al proyecto económico de desarrollo del país.
Basta apreciar la relación que en los medios de comunicación existe entre las noticias políticas y las económicas; es como si estas últimas no tuviesen importancia, cuando lo crítico es poder (aunque sea en forma especulativa) hacer ejercicios acerca del futuro de la actividad.
Dada las tendencias que son ya evidentes por las ideologías, actividades y preferencias de la alta dirección del nuevo gobierno, se puede deducir que se iniciará un cambio que, como todo intento de transformación, traerá la resistencia de círculos de interés. Habrá batallas políticas, nuevos cambios en las mayorías, y designaciones. El escenario político es tan frágil al momento que fácilmente podría cambiar la tramoya. Ha declarado el coronel Gutiérrez que “si no actuamos a tiempo podría hasta desencadenarse una cruenta y fratricida guerra civil” (EL UNIVERSO, 2 de enero).
Esto no es tremendismo… Podría ser dramática realidad… Del enunciado se puede deducir la necesidad de que el sector privado se sacuda de la indiferencia y se mantenga alerta (alerta amarilla, sesión permanente).
No se trata solamente de los discursos vitriólicos y sulfurosos del presidente Correa, sino de que estos originan especulaciones que dan lugar a que la inversión privada se paralice y, por consecuencia, no haya el combustible necesario para mejorar la calidad de vida de los ecuatorianos, sus destrezas, la creación y mejoría del empleo. (Sería plausible que el Ministerio del Trabajo haga público el incremento de empleos desde cinco años atrás para poder comparar con la estimación del gobierno Correa).
El gobierno que feneció no logró crear riqueza; no pudo por lo tanto, distribuir lo que no existió (el ingreso petrolero no es riqueza creada en tanto que no sea factor multiplicador). ¿Acaso el gobierno, los gobiernos, han demostrado lo que han hecho en el aspecto social y del bienestar con el ingreso del petróleo, y ahora con su mayor precio, pisándonos los talones? La triste partida del gobierno saliente quizás lleva implícita esa egoísta marca: “después de mí, el diluvio”.
A pesar del tinte que parece tener el nuevo gobierno, no se ven características definidas de un izquierdismo genuino, sino más bien las de una fórmula que rompe los tímidos ribetes de democracia con que se ha venido gobernando el país. Hay que cuidar la institucionalidad. La esperanza no la debemos perder. El joven gobernante que aspira a cambiar el país debe ser el propio artífice de su futuro histórico. Quizás le quepa ser auténtico en la era de las copias.
Ante las promesas la vigilia se impone. Las pasiones políticas están sueltas.

jueves, enero 04, 2007

Qué abandonar

Fue el economista austriaco Schumpeter quien lanzó la teoría del abandono planificado (cuando se pueda conseguir algo mejor) con el fin de incrementar la productividad de los activos, evitar así la dependencia del dinero ajeno, y conseguir el mayor rendimiento del aporte propio (efectividad financiera).En la teoría del Estado fiscal -contraria al Estado-nodriza- el país debe subsistir con sus propios recursos, es decir, con la riqueza que pueda producir (imposible explicarlo en un corto comentario). La teoría del desarrollo económico, por el contrario, opina que el Estado puede sobrevivir con recursos prestados, empleados productivamente para absorber el desempleo e incrementar el consumo.El próximo nuevo gobierno que lo presidirá el economista Rafael Correa afronta la paradoja de tener que administrar un país económicamente deficitario al tiempo que sin pizca de fe en su dirigencia política.La esperanza consuetudinaria para poder manejar la economía ha sido siempre el préstamo internacional; el nuevo periodo no será una excepción si es que no se toman las medidas económicas y financieras para catapultar al país hacia una nueva etapa, luego de la recesionista que terminará al fenecer el l4 de enero del 2007.El nuevo Presidente tiene la obligación suprema de poner a este país en marcha, distante del apalancamiento de los ingresos petroleros. (Buen tiempo sería si se prepararan dos presupuestos: el uno el de rutina, y el otro con los recursos petroleros que sería inversión redituable y productiva que alimente los gastos corrientes).De otro canto el Presidente electo debiera ya tener formulado el inventario de las organizaciones, instituciones y actividades improductivas que haya que abandonar para que la administración sea eficaz y no cargue con el lastre pesado del costo que vuelve inoperante una administración. Urgente y exigente será la necesidad de reestructurar las organizaciones para contener el desangre presupuestario y la inutilidad de algunas de ellas creadas por interés de compromisos políticos. ¿Podrá resistir el nuevo gobierno el ataque frontal y prepararse para el caos social que podría ocurrir por muy conservadora que sea una sociedad y mucha tendencia de izquierda que exista?Paralelamente habrá que de inmediato crear leyes, disposiciones y reglamentaciones que estimulen la venida de capital extranjero, y del nacional que está en el exterior beneficiando el apalancamiento que no reditúa para el país y que en algunos casos tiene un costo en divisas.En la agenda del presidente Correa no podrá faltar el IESS, majestuosamente llamado Seguro Social, que es germen y paradigma de ineficacia y tortuguismo, (¿se ha visto alguna vez publicado un balance y una cuenta de resultados de este paquidermo?).Al final, sin que sea el menos importante no será muy sabio la fusión de dos ministerios en época de globalización. Encuentro hasta contrapuestos y, en momentos hasta conflictiva, la labor histórico-diplomática de un Ministerio de Relaciones Exteriores fusionado con el de Comercio Exterior.Abandonar lo que existe cuando se considere obsoleto exige, al mismo tiempo, no desmejorar la eficacia de la administración.

miércoles, diciembre 27, 2006

Nuevas tensiones

El gobierno que se iniciará el próximo l5 de enero presidido por el economista Rafael Correa abre una serie de incógnitas respecto a la administración, dirección, orientación y desarrollo económico. Así como fue sorpresivo el triunfo electoral, parecería como que esa será la tónica durante el periodo presidencial que regirá en el país.No se trata de crear pesimismo, sino de apuntar la atención del sector privado hacia las políticas gubernamentales que podrían entorpecer el comportamiento idóneo de su inversión. La inquietud salta porque las actitudes del Presidente electo así lo demuestran o tratan de demostrarlo.Aún se vive el periodo previo caracterizado por la turbulencia política, el silencio observador y la presentación de quienes serán los nuevos actores. (Desde luego mala táctica la de exponer a la opinión pública como para su aprobación, los nombres de futuros funcionarios). Ahora mismo ya se considera un error del Presidente electo, su actitud no diplomática con respecto a las fumigaciones colombianas, hasta darse el caso de la posibilidad de no asistencia del presidente Uribe a la transmisión del mando. ¿Qué aconsejó para el caso su futura Canciller?¿Continuidad o cambio? Es la pregunta cuya respuesta habrá que buscarla en los próximos días, vistos los comportamientos. Hasta ahora no es fácil hacer un pronóstico. Sin embargo, como se rumora acerca de un gobierno socialista (mucha intervención estatal en la actividad privada) el sector deberá estar muy alerta ante las inclinaciones e interpretar los síntomas que se vayan presentando.Tengo para mi coleto que aún se viven días de indefinición gubernamental y que las visitas de izquierda podrían equivaler al capeo que hace el torero para conocer por dónde ataca el toro, mientras distrae la atención del público. Por lo tanto, aún es difícil saber si habrá continuidad o cambio. El futuro administrativo del país trae una gran carga de inexperiencia política, lo que generaría dos consecuencias: la una, una alta dosis de errores, y la otra la influencia de las viejas guardias que saben más por viejos que por diablos.El país está fragmentado por las malas administraciones y la discontinuidad y al Presidente electo le toca esta herencia. El economista Correa si quiere pasar a la historia tendrá que buscar la fórmula para hacer que la suma de las partes sea igual al todo.Se ve en el horizonte, además, una multitud de problemas que heredará del actual gobierno, que parece que se dejan sin solución para quemar tiempo. Si el economista Correa no refina su visión ecológica, tendrá muchos problemas para lograr una administración eficiente del país. Él mismo ha creado ya algunos como la Base de Manta, no firmar el TLC, el Banco Central, la rebaja del IVA, y un generoso etcétera. Sin contar la Asamblea.¿Y qué pasará si la oposición política combativa se agudiza? ¿Servirán para el caso sus noveles colaboradores?En política activa, la zancadilla (la cáscara de plátano) es un arma poderosa ante la que han sucumbido políticos y militares.No hay que olvidar que en el país ya constituye un hobby dedicarse a tener en jaque mate a los presidentes, una de las causas para el retraso en que vivimos comparativamente y, por qué no decirlo, del ranking en que nos ha clasificado la corrupción internacional.

jueves, diciembre 21, 2006

Temas para un gobierno

Las apariencias, actividades y tendencias del presidente electo Rafael Correa dan el indicio, hasta ahora, de que el nuevo mandatario tiene fuerte inclinación hacia las relaciones públicas en cuanto a su persona, y hacia el comercio exterior en tanto se refiera a política de desarrollo económico.Ambas características, de ser así, marcarían el perfil de un próximo mandatario ecuatoriano que estaría dispuesto a organizar un gobierno diferente: marcado por una buena relación externa, y de un sentido pragmático hacia el desarrollo.Con tales características el país estaría entrando a una etapa de actividades diferentes a las tradicionales, con las que se ha vivido por décadas, bajo la férula de grupos de interés. Ahora se vive bajo la petroadicción.El Presidente electo ha hecho grandilocuentes declaraciones sobre temas más que nada de política administrativa. No se conoce que haya hablado seriamente sobre los futuros de la educación y su infraestructura, obligación cada vez más descuidada por el Estado; y acerca del comercio exterior, en cuya actividad radica la creación de riqueza para el país; acerca de la agricultura y el área alimentaria; y acerca de la energía eléctrica. Estos y otros problemas más que demandan atención, solución tecnológica y de inversión inteligente. ¿La salud y la seguridad social? Estas actividades necesitan sabiduría por parte del gobernante para darles orientación, aumentar el empleo e ir reduciendo el subempleo.El país tiene grandes potencialidades. ¿Y por qué no atraer negocios e industrias que buscan oportunidades para salir de países más desarrollados?El Presidente electo tiene que pensar y planificar como estadista. Para su gestión tendrá que encontrar personajes no contaminados que piensen en función de país y no que quieran llevar agua para su molino.La observación en el tiempo va sacando a luz que la candidatura hoy triunfante no ha sido tan improvisada, como se dice. Es producto de un trabajo subterráneo y estratégicamente programado, quizás como antes nunca se dio en el país. Tras de todo este escenario -especulativo pero que conlleva algo de verdad- irán apareciendo los personajes mefistofélicos que aprovecharán en forma sutil las fallas del medio político y las del candidato opositor.De ser así, una nueva tendencia de hacer política aparecerá incubada al calor del nuevo gobierno, aunque la travesía es larga y peligrosa. Aparecerán pronto las orejas de lobos y los cantos de sirena. No faltarán los padrinos.En toda administración -que es un ejercicio de poder- existe el contrapoder; en ocasiones aparece el topo invisible e insensible que con sus fuertes brazos y recias uñas cambia el panorama político, utilizando desde el rumor hasta la diatriba, que lleva al desprestigio a un gobierno y lo torna débil.Debo suponer que el Presidente electo conoce la historia de seudopolíticos y maestros de la política, pues aunque es primordial el dominio de la teoría macroeconómica, sin el quehacer de la política de Estado el agua no fluye. Para tal propósito se demanda conocer bien quiénes manejan el recurso financiero y cuáles son las minorías confundidas en los promedios que nos dicen los expertos.

jueves, diciembre 14, 2006

Salto cualitativo

Ecuador tiene ahora las circunstancias favorables para tomar un nuevo rumbo e iniciar el despegue hacia un desarrollo sostenible. Un nuevo Presidente electo estrenará la presidencia desde mediados de enero 2007. Morirá al mismo tiempo el gobierno gris y tímido que teniendo, sin embargo, la gran oportunidad ha mantenido su período en somnolencia e inercia. Tantos temas quedan en el camino que el ahora presidente electo Rafael Correa tendrá que fajarse con el cambio y el futuro.Tenemos que hacer conciencia que nuevas circunstancias comienzan a aparecer en el escenario político-económico del país, pues hasta lo que transpira por las visitas, almuerzos, desayunos e invitaciones previos a la posesión del mandato, provienen de fuerzas sociales y políticas no afines a la corriente soberana que ostenta el poder mundial. Acaba el presidente electo Correa de proclamar su admiración por Bolívar (libertador, venezolano) y por Alfaro (caudillo liberal, ecuatoriano). Antes de esto ya hubo almuerzo y beso con la embajadora de Estados Unidos. Como para confundir...Las cosas van a ser de otra manera. La política exterior va a cambiar porque tiene que cambiar por efecto de las tendencias exógenas en que los países, unos por ataque otros por defensa, se están uniendo en bloques. Estados Unidos, por ejemplo, por defender su hegemonía a través del TLC y el Aptdea. América del Sur con Mercosur y Venezuela chavista clama por el liderazgo bolivariano. Y, finalmente, nacerá una América Latina sin fronteras.América Latina se despereza. Me parece el gallo que canta al amanecer, que lo escuchan sus vecinos. Las políticas financieras de las grandes iniciales (FMI, BID, BM, etcétera) tendrán que cambiar sus conceptos filosóficos y adaptarlos a las nuevas corrientes del comercio. Por las tendencias que van apareciendo el quehacer político se mantendrá con controles necesarios, pero el énfasis será económico, salvo perturbaciones y contingencias. Sangre nueva, pero... cuidado con la ambición y la avaricia.Los nuevos líderes presienten y saben que América Latina busca la integración, con la cual podría conseguir el mercado libre latinoamericano. El bloque así formado entraría en competencia con la zona de influencia de los otros grupos hasta donde alcance la perspectiva, cuando entonces la globalización habrá perdido su nombre.Si el Ecuador logra en esta ocasión dar el salto cualitativo, significará un cambio estructural en que la vieja guardia política se retirará a sus cuarteles y una nueva generación asumirá las posiciones estratégicas.Los pueblos de América Latina se despiertan y con las mismas armas que nos enseñaron a usar los políticos americanos del norte (democracia a toda hora) comienzan a agruparse para hacerse fuertes y manejar su propia libertad de administrarse.Está pasando la época del garrote eleccionario (en sentido figurado), aunque todavía existe la mano invisible. (Recordemos el reciente caso de México).La globalización impone al nuevo gobierno ecuatoriano la obligación de entenderla muy bien para poder insertar al país en ella con provecho. En esta área –el comercio internacional– el Presidente electo deberá usar los mejores recursos humanos. (Sobreentendido que ostentando sus conocimientos económicos será él el responsable por el desarrollo económico equitativo y sostenible. Alguna vez escribí que el problema no está básicamente en la creación de riqueza, sino en la distribución de ella).Reflexión: ¿percepción o realidad?

jueves, diciembre 07, 2006

Llegará la hora cero

Después de tantas idas y venidas llega la realidad, por lo pronto tenemos incertidumbre. Como mis barbas no crecieron en el quehacer político, tengo que reconocer que soy neófito en tal menester y que para dialogar sobre la materia solo tengo mi sentido común.La hora del desafío ha llegado para el nuevo presidente del Ecuador, cuando ya termina el camino de la retórica y comienza el de las realidades: es la hora cero de lo que se espera que sea un nuevo periodo para la productividad del país.Lo que aún queda por transitar es hasta que llegue el tiempo de la acción, y este tiempo y más allá que estará dentro de la turbulencia entre lo que es y lo que deseamos que sea.Tal vez nunca como ahora un presidente vaya a ser tan vigilado y juzgado como lo será el flamante ganador economista Rafael Correa, puesto que tiene que vérselas con fuerzas perdedoras que parecen no dispuestas a abandonar el terreno ganado. El próximo enero comenzará un nuevo capítulo.No hay que pasar por alto que entrarán al gobierno con mucha garra, aunque legítima, elementos del anonimato político, teóricos, consejeros y toda una cofradía capaces para la labor administrativa, y otros para quienes el señuelo es el petróleo. ¡Ojo, mucho ojo, economista presidente!De otra parte, como no es tema que genera voto, no ha hablado de terminar con las instituciones redundantes, y que muchas de ellas precisamente creadas para dilatar o entorpecer las decisiones, originan deficiencias y corrupción.El sector privado no va a gozar de muchas ventajas y debe estar muy alerta a las tendencias que muestren los principales puntales que sostengan el entramado. Como en la guerra hay que estar alerta ante nuevos ardides y estratagemas de dentro y fuera del gobierno. No hay que olvidar que en ocasiones el que tiene el poder no es el mismo que dirige.Se comenta que el presidente electo es de tendencia izquierdista, alineado con los gobiernos de América Latina. Está por verse. si así se cataloga a quien no comulga con Bush o con su política de gobierno. Pero es lo cierto, que hasta ahora, no asoma ideología definida.El silencio político después del triunfo dice bastante. Hay que ver si hay continuismo o una verdadera acción de cambio, más allá de las fronteras del petróleo. Es necesario que el nuevo gobierno defina públicamente qué somos y qué queremos ser. Somos, eso sí, parte de la globalización, de la información veloz, de la tecnología moderna. No hay escape.Tiempo de reflexión. Galápagos sirve para ello, si no está acompañado de un séquito que exija lo mismo. El país sigue en el mismo meridiano, pero las condiciones de vida en general tienen otras exigencias. La sociedad hoy está más rápidamente informada y, por tanto, es más exigente con sus necesidades insatisfechas comparadas con los estándares de otros países de similar nomenclatura.Resolver peticiones de arreglar caminos o construir viviendas será fácil y recomendable porque son obras que se pueden realizar, postergar u olvidar. Aun si se desplaza la firma del TLC, puede ser resuelta por la vía de la negociación. Pero hay acciones de gran peso para el desarrollo del país en el mundo globalizado que no se podrán soslayar.

jueves, noviembre 16, 2006

Competitividad y gobierno

Tampoco se ha sabido de la actitud que tomarían algunos de los dos candidatos finalistas para incrementar el aporte de la inversión del sector privado en el desarrollo de la competitividad del país. Más vale, trasluce cierta animadversión hacia el empresariado, como si se tratara de un elemento indiferente hacia la eficiente gobernabilidad.Entre las generalidades prometidas se hace referencia que se fomentará la inversión. ¿Del sector público o del privado? Si se trata del primero, por historia sabemos que ese criterio significa la creación de nuevos entes gubernamentales, que sirven para cumplir compromisos electorales, desde ahora en demanda; con lo cual lo que se logra es incrementar el presupuesto nacional que vía déficit los paga el contribuyente aumentando la improductividad del costo de la nueva inversión. Lo más grave del caso es descubrir después que hayan utilizado como instrumento de desgaste el nuevo ente, las fuerzas de los círculos lobbistas para su propio beneficio. ¿Qué gana el Estado con nuevas inversiones ineficientes? Pero los compromisos electorales y la adicción al dinero del petróleo enmascaran las deficiencias.Para el sector privado, crear una nueva inversión o una empresa competidora por alguna esquina, y que para hacerlo tenga que intervenir algún organismo de gobierno, es obra de romanos. El peregrinaje es atroz, y luego de cumplidos los trámites y cuando todo aparece santificado, falta la coma que el funcionario debe ponerla pero que es imposible porque está en comisión de servicio en el exterior o de vacaciones.¿Quién asume el costo de toda esta falta de eficiencia asociada con la productividad? Recomendaría a los habitantes de ambas orillas repasar algo del contenido en el Otro Sendero, de Hernando de Soto.Y que para que haya inversiones se necesita de estabilidad que mantenga a distancia el peligro de cambiar las actitudes gubernamentales, tan frecuentes en América Latina. Si un gobierno no mantiene sus políticas con firmeza y sabiduría los capitales emigran o se establecen allí donde hay garantías para su supervivencia y sus resultados, y su desarrollo.Mantener la política de gobernar con objetivos y metas precisas para poder controlar, es corroborar en la creación y posicionamiento de un sistema económico que permita trabajar, invertir y reinvertir en lo que genere competitividad. Esta política no es neoliberalismo, como antitética de otros ismos. Es como lo expresó Lincoln: “gobernar con el pueblo, para el pueblo y por el pueblo”.Está claro que vivimos en un mundo de economías desiguales en que la generación de la riqueza fluye, eso sí, de arriba abajo, y que las luchas políticas son generalmente el producto del deseo de libertad por la igualdad y contra la pobreza.Comprendemos que el mundo está cambiando rápidamente, que aparecen nuevos paradigmas, que las generaciones de políticos que lideran países no son tan románicos como quieren venderse. Recordemos algunos nombres en América Latina y en nuestro Ecuador y encontraremos corrupción de calibre entre ellos.La nave ecuatoriana está golpeada de proa a popa y de babor a estribor; la corrupción carcome sus cuadernas; no se puede mantener erecta. Así es que el próximo gobernante habrá de demostrar que aparte de inteligente tiene talento para gobernar. ¿Es así, señores candidatos?

jueves, noviembre 09, 2006

Las batallas que vendrán

Terminado el primer episodio electoral el escenario quedó disponible para los dos finalistas que calzarán guantes en la segunda vuelta; la primera ha dejado una lección electoral muy amarga para los que creían en su figura presidenciable, y encontraron su propia realidad diferente de la que percibían. El futuro que esas fuerzas sigan o se dispersen dependerá del resultado de la segunda vuelta y de cómo operen las fuerzas en el Congreso.No se podrá dejar de considerar al “gutierrismo” que ha aparecido como tercera fuerza política que, además está alimentada por circunstancias negativas, producto del fracaso del gobierno del Coronel.Toda la estrategia política va a cambiar, y hasta tanto la incertidumbre continuará, los negocios fluirán inciertos, y las inversiones en el área inmobiliaria será lo seguro para invertir. La productividad de la macroeconomía seguirá sin mejoras sustanciales en el PIB. Si la estrategia del triunfador no contempla medidas y políticas de efecto inmediato o a corto plazo, cundirá la tendencia al fracaso. Hay sectores y problemas que atender que ya deben estar en la agenda de ambos.Después de la primera viene el tiempo de reflexión para evaluar lo hecho y sobre todo lo que se dejó de hacer. En el baratillo de ofertas y promesas no se ha visto tocar con seriedad qué se piensa con respecto a dos monstruos de nuestra economía: la seguridad social y las aduanas. Todo el resto de ofertas pequeñas resultan baratijas frente a los dos monumentales problemas mencionados. Tengo la seguridad que los comentaristas de la política van a demandar menos retórica, menos abstracciones, porque el hecho de ganar en la segunda es responsabilidad y compromiso sobre situaciones concretas.Las relaciones han cambiado. Ahora ya no se puede ver las cosas como antes de la primera. Es la razón para insistir en que de seguir con el mismo compás, el resultado será la misma música de todos los tiempos. No habrá ni cambio ni ruptura.Otro tema: ¿quién nos enseñará a contar votos? Ante el mundo somos analfabetos en aritmética porque hay que contratar a técnicos que vengan a contarlos, no obstante que en el Ecuador hay universidades y politécnicas con profesionales reconocidos por su idoneidad. Por nuestra adicción al dinero del petróleo se regalaron millones de dólares para tener hojarasca.Los grandes problemas para el nuevo gobierno se los podrá reducir en la medida en que se vayan solucionando con eficacia las demandas que con justo derecho –por ser promesas electorales– se conviertan en realidades.El camino es largo y duro. El pueblo tendrá que sufrir la espera porque ninguno de los dos candidatos es milagroso, salvo que... se quiera poner al filo del precipicio a nuestra ultrajada democracia.Las recientes elecciones son una prueba más de que el voto está buscando una salida decente al cambio presidencial. Desafortunadamente en ambos candidatos está muy arraigado luchar por componer el pasado, cuando el futuro es lo que interesa; pero, como el caos y la corrupción imperan por todos los puntos cardinales, el ganador tendrá que hacer acopio de mucha sindéresis y sabiduría para sus decisiones. Los grupos fantasmas de presión ya tendrán sus velas encendidas.

jueves, noviembre 02, 2006

Evaluación de la incertidumbre

La historia de ayer no ha cambiado: más vale continúa la incertidumbre y las incongruencias que afectan al desarrollo económico del Ecuador.El próximo presidente tendrá que afrontar problemas de gran seriedad y gravedad. El equipo que acompañe al triunfador debe tener altos quilates de idoneidad. Lo primero que se necesita es que el pueblo ecuatoriano crea en ellos. Sin fe en los nuevos dirigentes, subirán y bajarán sin pena ni gloria; lo único que conseguirán será una línea para su carpeta.A pesar de estar todavía con los ojos vendados los resultados finales ya indican tendencias que sirven para la percepción. Hay tanta carga de subjetividad en la evaluación y el análisis, que se necesita una buena dosis de independencia e imparcialidad para lograr una evaluación no subjetiva.Si las tendencias se cumplen, cualquiera que sea el triunfador, el sector privado -básicamente el de los negocios- va a sufrir un remezón. El triunfador estará al mando y el perdedor, con la fuerza de la casi igualdad, será el crítico con un gran angular ubicado en la vereda del frente. No habrá calma política.Las empresas de negocios tienen que estar alertas, casi al minuto, de rumores y noticias que pudieran influir en su entorno; pues, desde ahora ya se siente cierto nerviosismo, producto de la incertidumbre. En una situación así habrá vulnerabilidad e incongruencias que los estrategas corporativos deben vigilar. Las empresas de negocios no están libres de contaminación, y la gerencia superior tiene la responsabilidad de tratar de convertirlas en oportunidades. El análisis de la demografía del voto podría cambiar la realidad del diseño, y mostrar la diferencia con la percepción.Para la etapa electoral hubo un mercado político cuyo voto había que captar, conscientes de que habría una segunda vuelta. Quien se consideraba presidenciable, cumpliendo ciertos requisitos, podía presentarse a la subasta. Al llegar a la segunda vuelta el mercado está definido y solo queda el producto representado por los dos finalistas.Al cambiar el mercado electoral, hay que rediseñar las tácticas aprovechando incluso algunas de los perdedores. En el caso de negocios, Drucker llamó a esta táctica el judo empresarial, que consiste en utilizar las fortalezas y debilidades en beneficio de quien lo aplica.En la estrategia político-electoral de la nueva etapa se van a emplear nuevas tácticas. Los pensadores estratégicos que asesoran a los participantes vivirán muy alerta en el nuevo proceso. En algunos casos será necesario copiar o imitar, ser creativo o neutralizar.La campaña de la segunda vuelta, sin resultados aún precisos, está iniciada por parte de los contendores; ya no hay espacio para la suerte o para la habilidad: la presumimos como una campaña de estrategia. Hay que completar los votos que hacen falta para ganar, que se podrían conseguir del campo contrario o incursionando en el de los que ya no intervendrán.No se aprecia todavía si habrá cambio o transformación con el nuevo gobierno. Mantener falsas expectativas con promesas distantes de poder cumplir, sería una burla. Si se sigue cavando en el mismo sitio, las incertidumbres aumentarán.

jueves, octubre 26, 2006

Llegó el día

La parte más espesa, tupida y apretada del proceso electoral terminó, con resultados sorpresivos, frente a los cálculos que hicieron los vaticinadores. Para la segunda vuelta los dos contendores ya son conocidos por sus antecedentes, experiencia, capacidad de lucha, financiamiento, penetración en el electorado, y hasta por sus padrinos. Es decir, la sociedad ecuatoriana decidirá, en próximos días, quién será el jefe del país. La duda está en que si sabrán administrarlo.La herencia de problemas que recibirá el próximo presidente no es posible medirla en sus consecuencias. Aparte de la falta de confianza en el devenir político y el escape de capitales ante la incertidumbre hasta que la situación esté transparente, el Ecuador entrará en trance de alto costo político. Son dos fuerzas numéricamente iguales que van a contender, a las cuales no se les puede negar el trasfondo.Se aproxima una contienda. Para el ganador significará ser el producto de una fragua política. El ojo del huracán no estará en el sillón presidencial sino en el Congreso, en donde las fuerzas políticas harán trincheras. No se trata de una segunda vuelta natural: juzgarla en forma simple es equivocado.Después de la primera el electorado, se reconoce, está fragmentado. Se ha formado un segundo entorno estructural para las próximas elecciones; no me atrevería a creer que solo entre politólogos y analistas políticos puedan resolver el problema. El candidato que logre trabajar la mejor estrategia competitiva será el triunfador. La estrategia tendrá que ser diferente; no será de bulto, sino inteligente, competitiva.Vendrán días de mucha percepción y se vivirá electoralmente muy proclive al error, porque la percepción política no juega igual con la lógica de la política. En el juego electoral si hay tinte ideológico al crear la estrategia competitiva se corre el peligro de que la parte contraria lo intuya y le ponga su contramarca. Las fuerzas que compiten, hay que reconocerlo tienen calidades diferentes. De tal manera que la aritmética no es todo.Los contendores –porque eso es lo que son– tienen ahora que ser claros y convincentes; hablar de resolver realidades que están llevando al país a la disolución. Se acabó la retórica política, los saraos y las presentaciones de tiempo atrás. El Ecuador y sus votantes tienen que vivir la realidad: tienen que saber qué va a pasar con el desarrollo económico, social y cultural; con sus temas internacionales, con sus temas de producción y pobreza, y un gran etcétera.Los temas son calientes. El abogado Noboa tendrá que pensar que el éxito para un gobernante no se lo consigue manejando el país como empresa particular; ambas son disciplinas administradoras, pero con misión y objetivos diferentes. Y por otra parte, si el economista Correa considera que su profesión es el atributo más importante no obstante su corto viaje del aula a la contienda política, encontrará difícil llenar la función de estadista, que es lo que el país demanda para su porvenir.Ha comenzado la batalla. La incursión del uno en el campo del otro es indicio bastante elocuente de la lucha que presenciaremos durante el próximo periodo presidencial. La fortaleza del imperio bananero ya está recibiendo los primeros obuses de la artillería contraria. Si Correa es finalmente el perdedor, ¿estará dispuesto a mantener la lucha constante como la ha mantenido Noboa?Muchas preguntas quedan en el tintero.

jueves, octubre 19, 2006

Las cámaras en el desarrollo

En la historia del desarrollo económico del país, las cámaras de la producción han tenido, y seguirán teniendo un papel muy activo en el escenario actual. Dos factores coincidentes las obligarán ahora a ser proactivas en la construcción del futuro económico regional y nacional: convertirse en la contraloría del cumplimiento de las ofertas del candidato triunfante en las elecciones presidenciales, y las de Guayaquil en ser las promotoras del aprovechamiento de las oportunidades y estímulos que trae la Ley de Beneficios tributarios.Aunque la tarea de estimular la utilidad y conceder los beneficios que crea el nuevo instrumento corresponde en gran parte a la Municipalidad, no es menos cierto que sin la divulgación y la promoción de un contexto guardado en el armario, ese texto alimentará a la polilla.Concretamente, la aplicación y aprovechamiento de la ley corresponde a la Municipalidad de Guayaquil, pero no obsta que se busque –o se negocie– la asociación con el sector privado de la inversión.Las cámaras tienen, o deben tener, toda la información de mercado, potencial y el real en todas las áreas sustanciales de la economía, y de proyectos que pudieron ser realidad con las razones o motivos del porqué no lo fueron.Habrá que formular una estrategia para la promoción empresarial, para seleccionar estratégicamente la creación de empresas generadoras de empleo. Es importante estimular la venida de capital desde el extranjero. En el mundo existe capital flotante, particularmente desde la aparición del petróleo en gran escala.Salvo que exista otro cauce, la misión de cada negocio o empresa está definida implícita o explícitamente; pero sin recurso humano capaz y necesario, será penoso el camino hacia adelante. De otro canto, las ciudades también compiten y van creando, cada vez, mayor valor agregado.¿Dónde está la demanda no cubierta? ¿Cuáles podrían ser productos de nuevo consumo o de consumo incremental? Frente a la nueva circunstancia, si la empresa aspira a crecer deberá preparar un presupuesto de inversiones y otro para sus negocios corrientes. ¿Y el ahorro, o sea las utilidades no repartidas dejadas en el negocio para crecimiento y desarrollo? Al margen: en ocasiones se prefiere la inversión en tecnología que aumenta el gasto por depreciación, aumentan los costos operativos, reduce el margen o incrementa el precio de venta que contribuye a la inflación.Quizás el cambio sea más rápido que el esperado, porque Guayaquil y sus zonas de influencia están ansiosas por salir de la camisa de fuerza en que han vivido. Cuando cambian los procesos econofinancieros, cambia la corriente de los recursos. El Ecuador es un país sin ahorro, basta con observar el estímulo que se da a la publicidad de consumo.Hay trabajo promocional para rato. Se abren las puertas para un marketing creativo. La agricultura (siembra, cosecha y venta) y la ganadería con su factor multiplicador aún están en embrión y conviven en los alrededores de nuestra ciudad. Capitales para competir no faltan cuando hay oportunidades. Solo faltaba el ¡levántate y anda!...

jueves, octubre 12, 2006

Nuevas coordenadas

Guayaquil ha cambiado y seguirá cambiando. Aunque el cambio ocurre dentro del tiempo, este tiempo está alimentado con los estímulos de la Ley de Beneficios Tributarios que por ordenanza municipal, acaba de acogerla la M. I. Municipalidad de Guayaquil.El empuje de la nueva ley crea la oportunidad para el cambio y el desarrollo socioeconómico de la ciudad y hasta donde pueda llegar su zona de influencia, el valor que tienen los pueblos a trabajar por su futuro, sin esperar el favor centralista.La infraestructura con que hoy se cuenta y la que se irá creando llevarán a la ciudad a un crecimiento económico horizontal, que hasta podría darse el caso de desempleo cero. (Hoy se estima que el desempleo está alrededor del 11%).El Municipio tiene el desafío de promover direccionalmente las nuevas actividades que, seleccionadas como productivas, vayan acortando el cordón umbilical con la burocracia centralizadora.Guayaquil recuperará su supremacía en muchos campos. Por supuesto que lo que hay que hacer es crear el ambiente de confianza y seguridad necesarios para la inversión privada.Un alto porcentaje de la riqueza exportadora pasa por la Perla del Pacífico. Las corrientes económicas producidas por el ser humano distribuyen la demografía y el bienestar en el territorio. Desde luego que la forma de hacer gobierno no será la misma de hace décadas atrás, cuando hasta la cultura general de los políticos era diferente a la de hoy.¿Qué significa para la ciudad y sus zonas de influencia tener en su propia provincia, un puerto de aguas profundas? Yo estoy convencido (superconvencido, como se diría en el argot popular) de que este nuevo recurso será el imán que atraerá las grandes inversiones y el inusitado movimiento que se generará. Y hasta estimulará la paciencia que se ha tenido con respecto al gas del Golfo. (Sugerencia: para aumentar nuestra cultura hacia el desarrollo, el Municipio a través de los medios debe difundir el significado y ventajas de todo orden que trae un puerto de aguas profundas).El desarrollo que reventará con la Ley de Incentivos atraerá el interés de inversionistas nacionales y extranjeros, y hasta de los “golondrinas”. Se incrementará el mercado financiero (sueño de César Durán-Ballén). El desarrollo horizontal irá sustituyendo al de extrapolación que apadrina en gran escala la creación de grupos de interés.Holcim, la productora de cemento en Guayaquil, anuncia una inversión de 250 millones de dólares en una nueva planta. Se puede percibir que la empresa conoce que la principal tendencia está en la construcción, y que esta, la construcción, es la que dará el valor agregado para Guayaquil y su competitividad.Las cámaras deben revisar su función ante las nuevas oportunidades, y contribuir en grado superlativo para aprovechar las ordenanzas que habrán de dictarse; hay que crear emprendedores.El cambio de dirección de las actividades manufactureras, comerciales y de servicios, obligará al empresariado a vivir con ojo avizor, a sacudirse de la inercia y de la permanencia del estatus.El Municipio tiene la gran tarea de descubrir las oportunidades de desarrollo de la ciudad. Que la Montaña venga a Mahoma. Inversión privada y Municipio en conjunto deben comenzar ¡ya! el estudio y análisis para disparar ¡ahora mismo!

jueves, octubre 05, 2006

Reorientación de recursos

No solo que con el recurso petróleo el Ecuador no ha logrado desarrollo y progreso (aumento de empleo y de renta per cápita), sino que cuando se marque su fin (por obsolescencia) quedarán infértiles miles de hectáreas de tierras, hoy ocupadas por concesiones para explotación petrolífera.La solidez (o la debilidad de nuestra economía) está dependiendo básicamente del precio de la venta de petróleo. No son el mejor referente para un plan de desarrollo a largo plazo.Para administrar al Ecuador, el objetivo viene siendo puramente político. La campaña por la presidencia y por las que deben hacerse en paquete para personajes del Congreso, tiene la característica, más que en el pasado, de haber atraído un conglomerado tan amorfo, y distante de lo que es el arte de gobernar.Por sus discursos pobres de contenido político administrativo, se puede percibir los pocos quilates de aportación al progreso que podrían hacer algunos de los candidatos a la jerarquía. La corrupción, la falta de valores éticos en la contienda desciende a todos los estamentos de la sociedad ecuatoriana.Debo suponer que los politólogos, al igual que la ciudadanía que tiene que votar, estarán confundidos y tratando de desatar la trama electoral que se ha armado, en que hay tantas actitudes melodramáticas, repetitivas y de efectos simplones, que el acto sagrado de elegir autoridades está convertido en un día de sol y de visita a los centros comerciales.El pugilato armado entre los que intervienen en la contienda revela el poco valor de nuestra cultura política, que a pesar de los avatares sufridos en los últimos años de “dominio político” en la dirección del país, no se ha logrado un entorno capaz de mejorar la utilización del recurso humano.Este ambiente, en definitiva, es factor de antiprogreso. Durante la campaña electoral que es un genuino medio para medir el avance de la calidad política de un pueblo, ya se notaba el analfabetismo electoralista que daría por resultado la maratón que se realizará el próximo 15 de este mes.Que quede claro, eso sí, que el Ecuador no vive ajeno a la fractura de recursos que la globalización está causando. El ser humano es factor importante en la época del conocimiento, que ya se ha distanciado bastante de la agrícola e industrial.Los problemas acumulativos que afronta el Gobierno de hoy, y los que vendrán luego de las elecciones tienen un alto contenido político, internacional y económico, que van más allá de lo importantísimo. Que van más lejos de los lugares comunes o de los discursos de aldea o de los destapes publicitarios.Los malabaristas del juego electoral van triunfando; ¿por cuánto tiempo será? No hay ofertas electorales sustanciales, aparte de que se está vendiendo la idea de la Consulta o sus equivalentes, a la espera de que el tiempo siga su marcha.Pensábamos que la nueva estructura de conducta se presentaría innovadora; que se reorientaría el fondo y la forma de la campaña, y que se demostraría una más progresista cultura electoral. Pero nada ha sucedido; lo que se percibe es una actitud que se debe medir para mejorarla.

jueves, septiembre 28, 2006

Desarrollo de la urbe

La Junta Cívica Guayaquil anuncia (EL UNIVERSO, Gran Guayaquil, 21 de septiembre del 2006) su iniciativa frente a la transformación que ya viene teniendo la ciudad. Es como un llamado a la comunidad para que se consolide y que estruje sus arterias ciudadanas ante el nuevo sol de la acción positiva.La ciudad necesita, exige una programación a largo plazo para su crecimiento y progreso. Siendo notoria la nueva infraestructura, las obras físicas que son inversiones inamovibles de alto costo, que al no generar la productividad adecuada, son como las pirámides.La Junta al reunirse debe dejar de ser amorfa. Necesita estructura y disciplina, o se convierte en instrumento lírico. Los problemas para afrontar el desarrollo son urgentes, tanto que nada se debería postergar o echarse a dormir. El encumbrado antidesarrollo no descansa.Ningún proyecto funciona si no tiene un diagnóstico de lo que se quiere en la acción. Querer atacar diversos temas en simultáneo es una falacia administrativa. ¿Qué objetivos estratégicos persigue la Junta? ¿Una voz más al lado del Alcalde, asesorarlo o ser quién le pueda sugerir (eufemismo, por imponer) cambio de programas?La ciudad tiene apremios importantes y de magnitud: uno, hacer el seguimiento de “qué ocurre” con el gas del Golfo, que es importante para el desarrollo socioeconómico de la península de Santa Elena, Guayaquil y sus zonas de influencia, que generarán riqueza para la zona, que se regaría al país entero. Dos, el dragado del río Guayas es un proyecto de importancia vertebral para el país y para el desarrollo de Guayaquil, que impulsará la creación de riqueza ecuatoriana. Detener este proyecto significará que dentro de poco ni las canoas podrán navegar por el río Guayas; gran limitante para el crecimiento socioeconómico de la ciudad. Tres, comenzar de inmediato un programa de cambios en la conducta pública: movilización mediática a todo nivel.Si no hay diagnóstico, si no sabemos quiénes somos y qué queremos ser y no se adopta un sesudo plan estratégico con un liderazgo bien establecido, que no debilite la acción actual eficazmente probada; sería más objetivo que esta Junta se ubique como función de staff en vez del peligro de ser mecanismo que pudiera utilizarse para apalancar otros fines de nuestra práctica política sutil. Ejemplo de supervivencia: la H. Junta de Beneficencia de Guayaquil.Para una empresa de negocios un plan estratégico (supuesto que antes no lo había) tiene connotaciones económicas, humanas y tecnológicas. El comienzo está en cero y por algo hay que principiar. Demanda supervisión y monitoreo estratégicos, y un directorio exigente con orientación humanística. Una ciudad primero que nada es un conglomerado humano.Vamos a hacer de Guayaquil una ciudad competitiva. Significa que hay que dar más valor a la parte humanística de vivir aquí, trabajar aquí y dejar las raíces aquí. La sociedad guayaquileña está ahora mejor preparada culturalmente, y no es víctima de ideologías obsoletas; pero es campo feraz, fértil y apropiado para respirar un nuevo oxígeno que reivindique los tiempos que se van superando.Hay que asegurar la continuidad y evitar la ruptura.

jueves, septiembre 14, 2006

Tecnología y transporte

Hasta lo que se conoce, la Metrovía no es un sistema improvisado de transporte público citadino en el mundo. En grandes ciudades funciona y es eficaz para el transporte masivo de la población. Para Guayaquil es una innovación, y una innovación es beneficiosa cuando pasa la prueba del mercado.La ciudad desde hace “fu” necesitaba, demandaba, exigía otra alternativa capaz de reemplazar o competir con la forma desordenada y caótica del transporte masivo para el cual el usuario no era un ser humano sino un fardo que podía ser tratado de cualquier manera al subir, al viajar y al bajar de cualesquiera unidad, ruta o destino. Un transporte masivo encapsulado del cual no se podía escapar, sin escuchar “lindezas”, cuando el conductor no estaba soñoliento o el usuario dispuesto a subir o bajar “al andar”. De otra parte, el usuario también había adquirido, por complacencia del chofer, la costumbre de subir o de bajar del bus en el sitio que le convenía. Todo esto dentro de un contexto caótico en el que no se estaba libre de choques, atropellos y muerte en la vía. El drama lo conoce y lo sufre la población en general. Ni para qué mencionar la contaminación, el ruido y la mugre.El transporte masivo de la población mediante líneas de buses monopolísticas hoy afronta la competencia. A pesar de las ácidas críticas de grupos que no quieren aceptar el cambio de estatus, la administración de la ciudad está interesada en crear una nueva sociedad, transformándola en una que viva el cambio global que está ocurriendo en el mundo desde la mitad del siglo pasado.Guayaquil está en proceso de transformación. Esto hay que entenderlo muy bien para no entrar en críticas desentonadas y deslucidas. La ciudad ha crecido en forma desordenada durante los últimos años. Desde hace unos diez años a esta parte cambió radicalmente el gerenciamiento de Guayaquil, desde luego con los consiguientes problemas y soluciones, que resultan en todo crecimiento. Quien conoció esta ciudad, por ejemplo, hace cincuenta o sesenta años y la viera como es hoy, se asombraría.No se trata de un crecimiento lineal o vegetativo. La lucha para lograr una nueva cultura de responsabilidad citadina está dando frutos; y aquello que es de beneficio para la sociedad guayaquileña debe ser imparcialmente apoyado, señalando las fallas y vacíos, sin sectarismos u odios ocultos porque, recordémoslo, en Guayaquil viven tendencias políticas de todo matiz, y el gobierno municipal es para todos. Al parecer han terminado los tiempos en que las obras públicas se hacían dirigidas por banderías políticas.La Metrovía es obra positiva para Guayaquil y sus vecindarios. Es parte del aprovechamiento de la tecnología de la innovación aplicada al transporte masivo en una ciudad, que seguirá creciendo y demandando más servicios. El futuro está llegando. Las ciudades crecen y demandan. En muchas ocasiones, la mayoría de las veces, las demandas son superiores a los recursos, pero si el contribuyente siente los beneficios de lo que le cuesta el progreso, lucha por que se mantenga.Hay que construir socialmente. La Metrovía es el intento de resolver un problema humano. El usuario va aceptando la solución. Ya se observan vehículos de la Metrovía llenos de pasajeros, que a su lado corren buses discriminatorios (ejecutivos, selectivos, populares, etcétera) casi vacíos. Es la prueba del mercado. El transporte en buses no va a desaparecer, pero no va a tener el peso social que ahora tiene.

jueves, septiembre 07, 2006

La turbulencia continúa

El panorama está complicado como para aventurar algún pronóstico; pero por la forma tan elemental y rutinaria en que se está llevando la campaña electoral resulta que es lo mismo de siempre; y que llena de promesas repetitivas y redundantes de parte de los candidatos, a pesar de tantos que los hay, se diluye el poder del voto racional.Hasta ahora no hablan los candidatos de los grandes problemas del país, que requieren fuertes y sabias inversiones de capital, como son: el petróleo, agua, energía eléctrica, medio ambiente, etcétera. Nada nos dicen del “cómo” para estimular la inversión privada en áreas fundamentales para aumentar el empleo y el ingreso personal y lograr, así, detener el éxodo demográfico, principalmente de profesionales valiosos para el desarrollo. Todos estos y otros más, son temas medulares, que parece que los candidatos le hacen una manoletina.De otro canto, el asombroso número de candidatos presidenciales (crisis de líderes) hace que la campaña se convierta en un proceso débil que daría lugar a sorpresas: retiro de candidaturas, asociaciones entre candidatos y otros tipos de acuerdos, que podrían perjudicar el desarrollo socioeconómico del Ecuador acerca del cual no se ha hecho una mención seria de parte de ellos. No se ha publicado algún comentario al respecto. (¿Es que acaso el Ecuador tiene que ser únicamente sujeto de política sin desarrollo económico?).Los candidatos deben recordar que al país le falta una política para el desarrollo planificado y sistemático, que lo vuelva a su verdadera vocación agrícola. Hoy más que antes el Gobierno está enceguecido por el dinero que viene del petróleo, y se mira casi con desprecio los miles de hectáreas de tierra que están sin cultivar por falta de políticas gubernamentales adecuadas (caso del café, ahora), que además inciden en el éxodo del habitante rural hacia la ciudad, creando en ambos lados (el rural y el urbano) los consiguientes e innumerables problemas. (Volver al desarrollo de la economía agrícola no es retroceder, y más vale significa anticiparse a la solución de sustanciales problemas. Tecnología e información hacen de la vida rural de hoy una actividad diferente de la que fue hace más allá de cinco décadas. No es herejía ni disparate expresarlos).Quisiéramos que los candidatos nos hablen de la dolarización, sus resultados y su futuro; del nuevo papel del Banco Central; del futuro del comercio exterior; del TLC; y de los grandes temas que quedarán pendientes, que el actual Gobierno heredero no los ha afrontado. Estos son temas de Estado que nos dirían que los candidatos conocen de los sustanciales.Finalmente, la intervención femenina, que ya viene siendo norma en la política y en la administración pública, atraerá un nuevo contingente al electorado. Sin que sea pecado político, el pensamiento y el razonamiento femenino incidirán en el peso que tengan los actos políticos, la legislación y las decisiones futuras.La inversión privada está intranquila frente a la adinamia gubernamental. La única señal de vida, el único mensaje que la ciudadanía recibe es cuando ocurre el frecuente cambio de ministros.

jueves, agosto 17, 2006

Las grandes decisiones

El mundo vive una época de turbulencia. Las comunidades se sacuden frente a la aceleración del cambio. La economía, la práctica de la política, las religiones, y hasta la prostitución, están cambiando el rumbo del comportamiento humano que hoy ya es diferente desde la segunda mitad del siglo pasado. La extrapolación, proceso de percepción que considera que la vida seguirá en desarrollo normal, viene a ser una ficción. La discontinuidad es una característica de la época.Si las grandes decisiones de las autoridades del Gobierno y de las instituciones que son el timón del crecimiento y desarrollo no se las toma con sabiduría, se genera el caldo de cultivo para el desastre y el fracaso.Es lo que está pasando, según las diarias noticias de los medios, con la decisión del gobierno de Palacio respecto al bloque 15. Al parecer hubo conocimiento superficial acerca del escenario, la estrategia y el negocio (el contexto general) cuando se tomó la decisión de declarar caducado el contrato con la Oxy.Factores técnicos aparte, no es posible entender menos comprender, las causas y razones repentinas que llevaron a la decisión violenta de cancelar un contrato de valor geoeconómico para el país, en época de déficit en el presupuesto nacional.Las grandes decisiones que se toman y las políticas que se emiten en las altas cúpulas y que son potestad de ellas, causan efectos futuros; así se dirijan al área operativa.¿Cuánto le costará al Ecuador haber declarado caducado el contrato con Oxy, el lucro cesante y el riesgo que se está corriendo con los barriles de crudo extraídos y almacenados? ¿Cuál es el beneficio que hasta ahora ha ganado el país, con la que se considera una sabia y patriótica decisión?El manejo del petróleo ecuatoriano hasta ahora no ha servido para el desarrollo sostenido, planificado y metódico del país. Al parecer abundan los contratos, la tercerización y otras actividades que demanda la explotación de un producto mundialmente estratégico, de valor político y económico, de los que saldrán perjudicados y/o beneficiados con la decisión. En términos generales, no se ha hecho conocer el efecto incremental al dueño del recurso, si es que lo ha habido, en el ingreso per cápita.Y aunque no pertenece al tema, pero sí es cercano, sería una patriótica decisión exigir a Petroecuador que publique sus estados financieros consolidados auditados, por auditores independientes, la carta a la gerencia sobre control interno y el flujo de efectivo. Entonces podríamos saber muchas cosas más acerca de lo que existe tras la piel gruesa y dura de este paquidermo. De seguro que conocer otros factores será de visible interés para los accionistas de la entidad, que somos todos los ecuatorianos.Quise tratar un tema que les corresponde a las más altas jerarquías en la empresa, como son las decisiones y las políticas estratégicas. Lamentablemente me traicionó mi subconsciente y me llevó a dos temas diferentes pero interrelacionados; este último que ya va muriendo, como cantó con tristeza el poeta: igual que muere en el alma una ilusión. Disculpen lectores, pero también es moda el 2x1.

jueves, agosto 10, 2006

TLC y nueva estrategia

Resulta cómodo mantenerse dentro del estatus; las cosas no cambian, la resignación sigue generando frutos. La ausencia de valor para tomar decisiones trascendentales empequeñece el futuro del país envuelto en la cultura del petróleo.¿Qué grandes intereses particulares se esconden entre la realidad y la sombra de lo que es la nueva estrategia de desarrollo -también se podría llamar control- del comercio exterior?La política exterior de Estados Unidos tiene ahora dos fases: una es la fase de su poderío militar, y la otra es la conformación de un mundo más interconectado por medio de tratados comerciales que le asegure los mercados para su industria, y su consumo.El TLC es una nueva arma de dominio universal. Un país puede dejar de guerrear, pero no puede parar su comercio: es la ley, y en afán de romper la situación, los países que ya lo han entendido así, han comenzado a protegerse con tratados similares entre los que necesitan intercambio de productos. El principio de libertad aplicado al comercio.Es decir, está surgiendo otro tipo de integración, que siendo comercial podría estar abriendo otras formas de intercambio que lograrían mejorar la creación de riqueza de los países que la practiquen. Ergo: el total sería mayor que la suma de las partes.Por lo comentado y por otros factores de importancia, y dada las escasísimas explicaciones oficiales, no se pueden comprender las razones básicas, fundamentales, técnicas, económicas y políticas que han primado para la decisión oficial de suspender las negociaciones con Estados Unidos. Como bien lo dice Condorito: ¡exigimos una explicación!En el nuevo estilo de gobernar, todo es secreto de Estado. Los ciudadanos tenemos la obligación de votar, y de ahí en adelante. aunque resulte gato por liebre, es tal.Nos guste o no, con la voluntad nuestra o sin ella, el TLC va. No es buena política de las empresas adoptar la del avestruz. Hay que determinar el nuevo perfil empresarial para la nueva época competitiva que abrirá por los tratados que se firmarán, en que las empresas tendrán valores agregados para estimular su particular creación de riqueza, y entre todo, la competencia de China, India y otros más, que formarán la próxima y nueva cultura del comercio internacional.(Se recomienda hacer una auditoría de supervivencia para que las empresas puedan determinar cómo hacer frente al paradigma del comercio internacional que está surgiendo).Hay capital suficiente en el mundo y hay formas de generarlo. Lo que está ocurriendo es que el empresario es reacio a una visión diferente. La corriente de cambio no seguirá el mismo cauce que hasta ahora. Ante el empuje de las fuerzas actuales, los gerentes deben estar vigilantes para analizar tendencias y valores agregados. El peligro está en creer en la actitud indiferente.Las noticias acerca de las reuniones del TLC son las que generalmente provinieron del sector oficial. Lo que se impone es el realismo de un análisis sistemático y disciplinado que lleve a los empresarios a tomar decisiones inteligentes para el futuro de sus empresas y sus inversiones.

jueves, agosto 03, 2006

Guayaquil competitiva

No se trata de proclamas electorales, ni de promesas que las multitudes pronto olvidan, ni de retórica o de ditirambos inscritos en el diccionario de los desdibujados actores en el escenario político ecuatoriano.Se trata de resaltar los efectos y consecuencias positivas en el desarrollo de la ciudad, que realiza un administrador con un equipo de concejales de igual empuje. Guayaquil ya no es reto del pasado oscurantista, y forma filas en el futuro que ya sucedió. Atenazada siempre por el celo regionalista, su progreso ha venido amarrado al cuentagotas a tres mil metros de altura. Toda una urdimbre tratando de parar el metabolismo de un conglomerado social de una metrópoli que crecía y crecía vegetativamente por entre el río y el pantano.En recientes años, salvo honrosas excepciones, la administración municipal se la utilizó como organismo depredador de su economía, o como bastión para la lucha política. Su condición de ciudad más poblada atraía gente de todo matiz, sin raíces. La población se volvió amorfa, heterogénea, impía e irreverente.Ha llegado la transformación. La ciudad por décadas estrujada se levanta cual gigante dormido, que desperezándose le grita al mundo: ¡Aquí estoy con mi nuevo escudo para ser competitiva…!Desde el punto de vista técnico, la administración municipal marcó sus objetivos. No se ha tratado de hacer cosas al sol que nace. Se ha tratado de “administrar” una institución: los ingresos (impuestos, tasas, etcétera) que pagan los ciudadanos, revertirlos en beneficio de la ciudad, y crear obra pública redituable, que asegure la supervivencia, siguiendo la mística del desarrollo universal.Un municipio no es institución de negocio, sino de servicio y resultados para la comunidad. Todo servicio debe redituar porque demanda permanencia, reciclaje y mejorar; si estos no se cumplen, la entropía dará buena cuenta de ellos. En esta parte radica la fundamental diferencia en el manejo financiero de los recursos efectivos.El actual administrador de la ciudad conoció –así se lo percibe– las obras públicas estratégicas necesarias para el despegue hacia el desarrollo, crecimiento y progreso, y dedicó con su grupo, tiempo y esfuerzo a crear recursos y romper tabúes para la obra. ¡Levántate y anda!Como resultado se tiene una ciudad con diferente perfil. (Por ahí alguien después de haber leído doscientos libros de economía ha calificado a la ciudad como la capital del delito). ¡Vaya una relación!Ahora ya amaneció para Guayaquil una nueva perspectiva. Ya no importan las críticas depredadoras. Las obras materiales que estimularán la inversión y el progreso, mas lo que está por venir… hacen de Guayaquil una ciudad competitiva, sin intención de aplastar ni empequeñecer a otras ciudades del país, sino para servir como mecanismo de encendido y disparador para el arranque y desarrollo acelerado de otras. Se ha despejado, además, en forma contundente, que la energía perseverante al servicio del propósito u objetivo, logra vencer los obstáculos de intereses particulares, el genético negativismo burocrático, y hasta la perfidia legalista.El alcalde Nebot tiene, con el nuevo perfil, un nuevo desafío cual es el de crear la confianza en la ciudad como centro de inversión y trabajo. Además, como en la organización privada, ir asegurando la sucesión para que se perpetúe la filosofía administrativa en bien de la comunidad.Soñemos en Guayaquil como ciudad competitiva dentro de diez años próximos.