Tengo para mi coleto que no obstante todas las actitudes y apariencia del gobierno Correa, no es lo que quiere ser. Pero, las derivaciones, consecuencias y trasfondo están por verse.De lo que sí no cabe duda es que se trata de un gobierno fuerte, de acciones inciertas e imprevisibles, como generalmente son las de las personas de temperamento sulfuroso. Esta desincronización produce efectos, que en ocasiones no es posible corregir.Es de lamentar que la administración del presidente Correa no fluya con la dinamia y fortaleza que necesita y demanda el país, que se mantiene en compás de espera. La incertidumbre y la paralización en nuevas inversiones finalmente terminarán incidiendo en el desarrollo económico, que cuando se logre encontrarlo tendrá un alto costo. Mientras tanto, la inflación y la especulación harán su agosto, y el país se habrá estancado, si no retrocedido, en su equivalente de años.El interés por el desarrollo económico –que es la medida del bienestar de los pueblos– debe merecer el interés primero del Gobierno. Una mejor economía trae de adehala una serie de factores adicionales que casi se generan automáticamente, y que le dan valor agregado a las medidas.La lucha intestina solo trae retrasos y paralización. La incertidumbre: esperemos a ver qué pasa… es parte de las decisiones diarias en los negocios y las inversiones. Más vale, a cambio de seguridad, se piensa en abandonar actividades, vender o liquidar negocios o parte de ellos, aumentar precios –que tiene otras connotaciones–, reducir personal y otras tantas medidas defensivas, que conducen sin dolorosa vía de retorno. Sigue la especulación y el mercado negro, en ocasiones manejado por la misma burocracia encargada de su control (ya hay como ejemplo el caso de la urea venezolana).Paremos de contar porque un panorama así es la matrícula de ingreso a la inflación y a la corrupción. ¿Es que acaso queremos un país con tales características?El país está navegando sin rumbo, y corre el peligro de que la disolución que se está sintiendo aumente exponencialmente hasta el grado que no podamos entendernos. El país se está dividiendo, y país dividido es país débil. ¿Dedicar tiempo, esfuerzos y economía en pos de una Asamblea no es retroceder políticamente buscando poder para liquidar enemigos expresos o sobrentendidos?Es necesario cambiar la ruta. Divididos no conseguiremos nada y se diluirá el esfuerzo que ha costado un cambio de gobierno. Con los recursos escasos con que cuenta la economía ecuatoriana, siempre en déficit, no alcanzaremos el desarrollo que buscamos, y estaremos empujando la roca de Sísifo.Tal vez los asesores que tenga el Presidente puedan calmar su explosividad en el momento oportuno, y conseguir que esa energía se la use positivamente en dictar leyes que estimulen el regreso de capitales que huyen, que están contribuyendo al desarrollo en otros países.Por lo pronto hay que tomar las medidas necesarias para evitar el encarecimiento del costo de vida, que es difícil detenerlo cuando ha comenzado. Este tipo de control es odioso, crea burocracia y corrupción, y empiezan a crecer tanto que hasta los más altos estamentos del gobierno caen en la tentación.¿Cambio o transformación? Ecuador es un país en decadencia gubernamental, tal es así que para sobrevivir se está copiando lo de otro país de contexto diferente.
miércoles, agosto 01, 2007
jueves, julio 19, 2007
El tiempo en la economía
En la guerra y en los negocios el tiempo tiene un valor inconmensurable en la generación de riqueza. Más unidades de producción en el mismo tiempo, es obvio, producen un ingreso superior. Igual ocurre con las decisiones, que tomadas a tiempo dan lugar a mejores procesos administrativos.
Reflexión que llega ante la desincronización de que es víctima el presidente Rafael Correa ante el desarrollo económico que demanda el país. El tiempo nos ha comido las herencias políticas de mandatarios anteriores que han dejado nefastos precedentes y un país enteramente politizado que hasta ha llegado a la convicción de que es mejor invertir para intervenir en política criolla en donde hay empleos y contratos, que luego no salen a la luz porque hay agnados y cognados en el mismo negocio.
El presidente Correa, sin temperamento de mandatario, puede estar lleno de buenas intenciones, pero hasta lo que aquí trasluce son los hechos y actitudes de una persona llena de pasiones que le impiden ver con claridad las necesidades más importantes que debió y debe solucionar su gobierno.
Ya comienza el país a sentir los resultados de la inmovilidad en el campo económico: la caída de la producción de petróleo, la carencia de gas y su mala distribución, y el alza en el precio del arroz, producto vital en las dietas alimenticias; todo lo cual sumado a la amenaza de tasas de interés que afectará al apalancamiento de la vida económica del país, más la espada de Damocles que constituye la amenaza de la desdolarización, son factores que traen la amenaza implícita de una inflación económica.
Entre videos y viajes no queda tiempo para pensar cómo sacar al país, que se encuentra retrasado con relación a otros países de menor desarrollo.
Aparte, nuestra relación con Estados Unidos está resquebrajada, y cuando llegue el momento se sentirá el efecto.
Quizás el Presidente está confiando en un círculo de asesores y consejeros demasiado inclinados hacia una administración de características de ceño fruncido; tampoco resucitará la opinión pública favorable por bailar en plazas públicas. De otro canto, sus lugartenientes tampoco contribuyen a mejorar la imagen presidencial, lo que parece que interesa es viajar de inmediato a reuniones y conferencias, en ocasiones creadas a propósito y quemar así algo del tiempo, que de otra manera debiera ser productivo. Si alguien considera exageración lo expresado, puede encontrar la información en el Registro Oficial.
He llegado a pensar –¡Dios me libre de que no sea así!– que al presidente Correa no le ha gustado el puesto, y podría ser esta la razón de su conducta siempre fuera de tono. Porque su gobierno hasta ahora no tiene un tinte que pudiera indicar una actitud política bien redondeada.
Reflexión que llega ante la desincronización de que es víctima el presidente Rafael Correa ante el desarrollo económico que demanda el país. El tiempo nos ha comido las herencias políticas de mandatarios anteriores que han dejado nefastos precedentes y un país enteramente politizado que hasta ha llegado a la convicción de que es mejor invertir para intervenir en política criolla en donde hay empleos y contratos, que luego no salen a la luz porque hay agnados y cognados en el mismo negocio.
El presidente Correa, sin temperamento de mandatario, puede estar lleno de buenas intenciones, pero hasta lo que aquí trasluce son los hechos y actitudes de una persona llena de pasiones que le impiden ver con claridad las necesidades más importantes que debió y debe solucionar su gobierno.
Ya comienza el país a sentir los resultados de la inmovilidad en el campo económico: la caída de la producción de petróleo, la carencia de gas y su mala distribución, y el alza en el precio del arroz, producto vital en las dietas alimenticias; todo lo cual sumado a la amenaza de tasas de interés que afectará al apalancamiento de la vida económica del país, más la espada de Damocles que constituye la amenaza de la desdolarización, son factores que traen la amenaza implícita de una inflación económica.
Entre videos y viajes no queda tiempo para pensar cómo sacar al país, que se encuentra retrasado con relación a otros países de menor desarrollo.
Aparte, nuestra relación con Estados Unidos está resquebrajada, y cuando llegue el momento se sentirá el efecto.
Quizás el Presidente está confiando en un círculo de asesores y consejeros demasiado inclinados hacia una administración de características de ceño fruncido; tampoco resucitará la opinión pública favorable por bailar en plazas públicas. De otro canto, sus lugartenientes tampoco contribuyen a mejorar la imagen presidencial, lo que parece que interesa es viajar de inmediato a reuniones y conferencias, en ocasiones creadas a propósito y quemar así algo del tiempo, que de otra manera debiera ser productivo. Si alguien considera exageración lo expresado, puede encontrar la información en el Registro Oficial.
He llegado a pensar –¡Dios me libre de que no sea así!– que al presidente Correa no le ha gustado el puesto, y podría ser esta la razón de su conducta siempre fuera de tono. Porque su gobierno hasta ahora no tiene un tinte que pudiera indicar una actitud política bien redondeada.
No hay molinos de viento. Cualquier Sancho que tenga cerca podrá decirle que lo que el país requiere es enderezar las realidades torcidas, los sistemas caducos y las instituciones envejecidas. Y para conseguir tales cambios hace falta capacidad de lucha, ánimo sereno para ser objetivo, y conocer las reglas de administración pública. Cuando estos atributos no están en el ánimo del mandatario, se cae en la intransigencia y el despotismo.
domingo, julio 15, 2007
Planificar
En administración pública y en la privada nada debería suceder si no está planificado debidamente. Hay preguntas básicas que hacerse para iniciar el proceso. ¿Dónde estamos actualmente, adónde queremos llegar y en qué tiempo? ¿Con qué recursos económicos, humanos, de mercado y conocimientos se cuenta para enfrentar la tarea? ¿Cuáles serán los principales riesgos?Muchas empresas emplean la extrapolación de su pasado para planificar, programar o presupuestar; no es buena práctica porque, entre otras razones, el mercado productor o consumidor no permanecerá rígido.Todos los elementos, activos, pasivos y potenciales deben participar en la planificación, y de que todos estos factores estén presentes en la planificación integral.Es importante que se establezca el grado de responsabilidad de cada sector en el cumplimiento y la persecución de costos y resultados. De otra parte si el presupuesto es anual, no es eficaz medida de control dividir el resultado total anual para doce meses del año y establecer las cifras mensuales. Salvo que se trate de un producto o empresa con producto de venta uniforme. La metodología que se aplica a la empresa en marcha y de trabajo continuo es similar, en gran parte a la que se emplea en presupuestos de proyectos, a excepción de ciertos adicionales propios de cada proyecto en particular, como ser los gastos de administración.El presupuesto o plan de acción de la empresa generalmente se refiere a las actividades de un año; pero tiene importancia controlar el comportamiento de las cifras actuales con relación al periodo anterior. Hay mucho que aprender con este método, cuyo significado está en corregir acciones mediante la autocrítica.Como parte del presupuesto se formula el cash flow o programa del efectivo: cuánto recurso en dinero producen las operaciones, en qué lo emplea, cuánto proviene/insume en operaciones no corrientes.El control de la programación de las operaciones es vital. No hay presupuesto –por lo menos es mi observación– que se cumpla con la precisión que se lo puede haber preparado, pues las circunstancias del entorno siempre son variables. En tales ocasiones no es aconsejable preparar otro presupuesto, sino modificar el actual con anotaciones al margen que indiquen causas y razones, para aprender y desaprender. Lo indicado no es para propiciar una actividad burocrática dentro de la empresa, sino para aprovechar el conocimiento cercano de la conducta interna y del mercado.La planificación es parte del control interno y del control corporativo de la empresa; cada día se hace más complejo en razón de la automatización de las operaciones en que los detalles están dentro de un ordenador al cual solo acceden quienes tienen la clave. Esto, por cierto, también tiene sus ventajas.El mensaje es que toda empresa debe planificar para conocer adónde quiere llegar, analizar las cifras y vigorizar el control de las operaciones que son delegadas. Cuando una empresa crece, es imposible no delegar.Hay tipos de operaciones cuyo control no se puede o no se debe delegar por tener determinadas características muy particulares, o que provienen de contactos muy personales. Así las cosas, el control se vuelve ad hoc.
jueves, julio 05, 2007
El futuro no se hará mañana
Las corrientes de regionalización y globalización van siendo cada vez más fuertes para el mundo comercial. El intercambio ya no es producto de olfato o casualidad, sino de la innovación, planificación y sistema; es decir, una disciplina de constante alerta a lo que sucede en el mercado en general y al producto en particular. Objetivo: descubrir oportunidades.Los mercados representan la preferencia y las necesidades del consumidor; pero también permite la creación y generación de nuevas necesidades. Los productos que intentan cubrir necesidades no satisfechas, son los que mayor éxito tienen. De otra parte, hay productos que han envejecido, que han sido sustituidos por otros con mayor ventaja, y otros que están en el mercado para mantener el orgullo gerencial. Es importante determinar para cada producto el grado de senilidad y cansancio en el mercado, y determinar su vida útil.Es de gran importancia realizar cada cierto tiempo una auditoría del producto/mercado analizando y relacionando los factores presentes en su economía, tales como la inversión en costos directos, administrativos más el subsidio que pudiera estar recibiendo de otras áreas; estos y otros factores comparados con el flujo de efectivo determinarán si el producto está contribuyendo realmente a los resultados de la empresa. En este punto la información financiera convencional no es suficiente; se necesita una clara y precisa contabilidad de costos.No se puede ser insensible a la época. Los mercados de oferta y demanda están cambiando, y exigen que los administradores (propietarios o gerentes) se preocupen del porqué y el cómo van cambiando. Por la información abundante que hoy se dispone a través de la informática y otros medios, más las relaciones con el entorno político se encontrará que la realidad de hoy es diferente a la de ayer y de lo que será en el futuro. Los mercados los hace el hombre, no son creaciones divinas; por lo tanto, es posible determinar tendencias, acciones y actitudes estratégicas para conocer qué es hoy la empresa y sus negocios y qué espera ser mañana.El país sigue navegando en la incertidumbre política. No hay tiempo para pensar siquiera en el desarrollo económico. Más importante para el gobernante es desgobernar y dar paso a viejos, aventurados y gastados procesos.Toda empresa de negocios hoy día no puede esperar que solo los acontecimientos internos guíen sus políticas administrativas; los hechos externos de hoy tienen gran importancia para la estrategia administrativa.Todavía no se conoce la verdadera orientación ideológica del gobierno Correa. Hay indicios de que no habrá economía de mercado, es decir que lo que habrá serán mercados controlados, y parecería que el primer paso que se quiere dar es controlar el mercado financiero.Para afrontar hoy el futuro de la empresa se impone una revisión integral de la estructura interna y externa de ella. No se trata de una auditoría en términos generales o convencionales, sino de un programa de revisión cualitativa orientado con el cual se pueda determinar lo que está haciendo, lo que debe dejar de hacer y qué es lo que hay que hacer.El futuro es hoy.
jueves, mayo 31, 2007
Guirigay
El ovillo de hilos políticos que se ha formado con el descabezamiento de la oposición que aún queda, más el tema del “susto” al mercado de la deuda externa decidido en un cenáculo reunido en una habitación del hotel República de Quito, más las previstas consecuencias en que han danzado millones de dólares, está quemando las energías que el país demanda para reconstruirlo. Así de simple: ¡Reconstruirlo!Antes que nada, la ciudadanía demanda saber adónde se quiere llegar, porque las tendencias desde arriba permiten percibir que no hay otro rumbo que llegar a una Asamblea que, en buena metáfora, será echar leña al fuego.Para crear más misterio –parecería un guión para una novela de Le Carre– se dice que toda la intervención del personaje oficial cuestionado fue montada para una escena que permitiría descubrir y conocer a los verdaderos autores de la trama. La idea era que funcionara el desaguisado: pero... ¡mala suerte!, se desincronizó el ralentí. No se previó la presencia de un aguafiestas. De todas maneras no está claro si se llevó a cabo o no la negociación a la baja y alza de los bonos (no pago y luego pagó, fórmula eufemística en las bolsas de valores). En el caso de haberse realizado la transacción bursátil, ¿quién la apalancó y dónde está el resultado?El Ministro acusado rechaza la maniobra en su contra, pero lo negativo es que la duda está sembrada y habrá mucha munición para sostener el fuego. Mientras tanto, el Gobierno actual ha recibido un torpedo en pleno puente de mando, que ha obligado al presidente Rafael Correa casi a testificar la honradez de su Ministro, sin referirse, desde luego, a la bondad y transparencia de la operación de marras.Es probable que financieramente la operación esté bien hecha y que finalmente sea la economía ecuatoriana la beneficiada; lo que está más claro es el contexto creado para llevarla a cabo. En el contexto que la precedió es que está el galimatías.Mientras tanto, la inversión de largo plazo, que es la que crea riqueza y empleo, sigue observando la conducta del país, el sector privado solo importa o exporta lo de fácil o inmediata venta, o sea que lo que se mueve son los negocios a corto plazo y rápido retorno. El activo fijo se deteriora y envejece, genera gastos de mantenimiento. La sola y fija depreciación resultará insuficiente para el día en que sea necesario el reemplazo por deterioro o por obsolescencia.La incertidumbre se ha vuelto parte de la vida económica de las empresas, habida cuenta que muchas de ellas son rígidas, no son flexibles, y son vulnerables a una posible intervención del Gobierno, declarado socialista.El país espera que el Gobierno tome la medida apropiada a la condición económica, sociológica y cultural, como el traje que se confecciona a la medida más la basta a puntadas largas, para aprovechar espacios de crecimiento y desarrollo.No acumule problemas, presidente Correa, resuélvalos u olvídelos. Si quiere la alianza en el país, dele la tranquilidad y las garantías que necesita para crear la riqueza que la haga fuerte ante la fortaleza que buscan los países, y que para eso no necesitemos ser la oveja Dolly.
jueves, mayo 17, 2007
Recursos humanos e innovación
El arte de gobernar un país o una empresa de negocios, o de servicio, tiene que contar con la presencia de seres humanos de ambos sexos para llevar a buen término la gestión. Aunque sea verdad de Perogrullo repetirlas, es que muchos administradores consideran que la empresa vive todavía en la Segunda Ola.Estamos en la era del conocimiento, cuando por efecto de la información, la desinformación y la información falsa, los seres humanos estamos impregnados de los hechos en tiempo real. La tecnología de la información está revolucionando la de la educación, de tal forma que el conocimiento hoy no le es negado a nadie.Así como las políticas de administración, las de finanzas y de marketing; las de producción y distribución han cambiado y/o se han transformado. El empresario de la época ya se ha dado cuenta de que las políticas para manejar el personal, en todas sus categorías, tienen que cambiar. De lo contrario, quedarán obsoletas, con todas las consecuencias y resultados que significan no cambiar.Ya hay instituciones que en su organigrama consideran como función o como parte de su sistema, la de orientar el cambio dentro de la empresa. El cambio significa otra manera de hacer o de ver las cosas, de tal forma que la previsibilidad y la sincronización puedan acoplarse en la medida necesaria. Los años traen experiencia, pero también mucha basura, que pesan sobre la eficiencia.El conocimiento promedio de trabajadores y empleados, en cualquier área de la empresa o institución, es superior en grado superlativo de lo que fue tres o cuatro décadas atrás, que si no existe la dirección adecuada para aprovecharlo, tendrán un alto costo. Las selecciones del trabajador para ingresar a una empresa tienen que aplicarse hoy de manera diferente que en el pasado. Las empresas pronto van a darse cuenta que la innovación y la creatividad son factores importantes en la época de dirigir el conocimiento. (Recuerdo que años atrás, cuando cumpliendo con mi trabajo visité en Estados Unidos la empresa 3M, que tenía la política regada al personal sin distinción de jerarquías, de presentar al menos 3.000 innovaciones por año, de las cuales se seleccionaban las que tenían valor comercial). Innovar no es inventar.La empresa, para sobrevivir en esta época de innovación, debe convertirse en centro de estímulo de la creatividad. No es posible que siendo eje de trabajo pro activo se desperdicie la creatividad de cientos de trabajadores que son inteligentes, para descubrir aquellos que tienen talento. Las empresas tienen que ser el núcleo de donde emane la innovación, dándole al trabajador la cultura que necesita para ser idóneo y colaborador. Yo creo, con firmeza, que al innovar las políticas empresariales, la mentalidad del trabajador hacia la empresa cambiará en redondo. Lo he visto en vivo.Mientras más nos aferremos a no querer ver y pensar las cosas de otra manera, más obsoletos nos volveremos, particularmente en ciertas actividades. No todo cambio tiene valor para el consumidor, lo cual puede resultar negativo. Todo cambio o innovación debe tender a darle valor añadido al producto.
jueves, mayo 10, 2007
¿Estamos preparados?
Ante la nueva tónica administrativa que se perfila con el gobierno del economista Rafael Correa, sabemos que el país avanzará aplicando los principios, teorías y métodos del nuevo socialismo.La transformación del país no será cosa fácil. De descreído a creyente hay un largo camino para recorrer, que no solo se va a conseguir con actitudes grotescas, en ocasiones bien traídas, sino con la creación de inversiones: opciones de trabajo inmediato.Por ejemplo: fue una buena medida de política de efecto de administración entregar a las Fuerzas Armadas la construcción de carreteras, pero los inspiradores de la medida no pensaron que, de una u otra manera, le quitaban actividad y facilidad de empleos a miles de personas que están esperando trabajo. Después de todo, las Fuerzas Armadas tienen su propio trabajo.Toda la preocupación a este tiempo está en el ánimo del Presidente, que gira alrededor de la implume y amorfo/deleznable oposición. La fiebre presidencial debe estar en niveles críticos como temas que no se pueden resolver. El Presidente tiene todavía y a corto plazo, una selva de grandes problemas nacionales que ha heredado, que dependen, para su solución, no de ideología alguna sino de que los atiendan colaboradores con sentido y beneficio nacional. Me refiero, sin que esta sea una lista exhaustiva, a petróleo, energía eléctrica, agua potable, y otras más de envergadura inscritas en el elenco de los requerimientos nacionales.Solucionar los problemas y conflictos de cualquier tipo que sean, es obligación del Presidente; sobre todo hay cosas que por presidente que sea, no se pueden ni se deben delegar.Entre los temas que le hacemos seguimiento está el del Banco Sur. ¿Banco del Estado? Pregunta simple, las complejas vendrán después.¿Qué pasó con las maniobras Unitas que no se realizaron con las fuerzas de Estados Unidos. ¿Represalia por no firmar el TLC?Al parecer estas y otras decisiones y el cambio que en ellas se haga entran en la consideración de “secretos de Estado”, cuando la tecnología deja poco espacio disponible entre sus sensores, para el secreto.Llevamos todo el tiempo que duró el Gobierno anterior más los noventa días del actual y solo sufrimos de letanías, promesas y discursos, que a la postre y ante las nuevas realidades del país, se las ha escuchado de parte de quienes han sido candidatos en el pasado.Señor Presidente: la única medida de su eficiencia en el poder está en generar medios para que sus votantes y los que no fueron, tengan el empleo decente para ganarse la vida ¿Qué medidas de corto o largo plazo se han tomado, por ejemplo, para tratar de fusionar el proceso demográfico de las ciudades con el de la producción agrícola? ¿No sería acaso más importante atender a la producción manufacturera y agrícola antes que al consumo?También se habla de que vuelva el capital que está en el extranjero. Esta será tarea de romanos, porque mientras no haya las condiciones exigentes de seguridad que demandan los capitales de riesgo, no será posible. No hay que pasar por alto el hecho de que muchos capitales ecuatorianos en el extranjero están invertidos en los países donde son huéspedes. De manera que el enunciado no es tan fácil de cumplirlo.Seamos realistas, pero estemos preparados.
jueves, mayo 03, 2007
Incertidumbre y riesgo
Desde poco antes de la elección presidencial se presentía la existencia de una incógnita respecto al ganador de la contienda, y quienquiera que fuese el ganador, el país tendría que soportar una nube política que ensombrecería las hipótesis acerca del futuro. Y como las grandes decisiones en cualquier área, solo tienen efecto en el futuro.Con los resultados electorales se despejó una parte de la incógnita. El resultado real nos dio un presidente, y en la segunda parte gana la Consulta. Es decir, al momento el país conoce el terreno que está pisando. La idea del socialismo siglo XXI está en marcha, y ya han levantado la mano para hacerse presente algunos que quieren ser tomados en cuenta.La incertidumbre continúa, porque ahora ya sabemos que no hay política de línea recta. El presidente Rafael Correa está obrando de otra manera (su manera de hacer cambios, modificaciones y transformación tiene otro estilo), no obstante que todavía no hay medidas impactantes que reflejen que habrá políticas sistemáticas y continuadas, todas las cuales llevan el riesgo al corto plazo; es decir, la posibilidad de que por ser parte de su campaña el Presidente así actúe.Acciones y decisiones presidenciales tienen valor agregado; lo cual significa que más allá de lo literal, se crea la ola de comentarios que la oposición, cuando se recupere, los utilizará en su propio favor.Por ejemplo, la actitud hacia el representante del Banco Mundial no está clara para la ciudadanía. Sabe a venganza cuando se dice que es por la actitud que tuvo tal personaje cuando el Presidente fue ministro de Economía. Además, el Ecuador está esperando confiado que vengan capitales extranjeros a explotar sus recursos, principalmente de exportación, que es donde más necesitamos para incrementar la riqueza propia y no depender únicamente del petróleo. (¿Hasta cuándo habrá fósiles que sirvan para generar el producto negro?)La globalización trae nuevos desafíos y competencias. Si el país quiere estar entre los supervivientes, tienen sus autoridades que aprender la nueva flexibilidad del comercio entre naciones. Nuestro Ministerio de Relaciones habrá que transformarlo en entidad capaz de entenderse en términos comerciales con cualquier país del mundo, porque así será la globalización.La vigencia del tiempo es permanente. El flujo de capitales se está modificando. China, India y otros bloques de Asia y África están cambiando la estructura mundial, que se inicia con las guerras como tácticas de una nueva estrategia.La administración de empresas de negocios tiene, por lo tanto, que evolucionar hacia donde se dirige la corriente. El flujo de mercancías se orientará para vender a mercados nuevos; de no ser así habrá defunciones. Las rigideces imponen limitaciones, es mejor ser comercialmente flexible. La globalización lo impondrá.Los jerarcas de mi país tienen que entenderlo así. Y si el Presidente, que busca una revolución, no lo entiende así sino que quiere estar en traje de campaña (sentido figurado), no lo conseguirá.La incertidumbre continuará hasta que logre crear los parámetros de la nueva administración y se nos diga claramente si es época de administración, de revolución o de transformación.
jueves, abril 19, 2007
Desdolarización
Dice el adagio popular que cuando el río suena, piedras trae.Noticias aparentemente aisladas, pero frecuentes, están advirtiendo que están en estudio las medidas para regresar la economía ecuatoriana a la moneda legal, que es el sucre. En el año 2000, un presidente y su séquito decidieron “dolarizar” la economía. Arbitrariamente, fuera de todo principio, se ordenó que la conversión se haga a veinticinco mil sucres por dólar. Ocurrió entonces el doble fenómeno cambiario: se producía una macrodevaluación y la dolarización al mismo tiempo.Con la sabiduría de la medida, las masas se volvieron más pobres y algunos grupos más ricos. Vale la pregunta: ¿se ha hecho un estudio de lo que fue y es ahora la economía, para conocer sus ventajas o desventajas?No terminamos de conocer o sentir los efectos de la medida en la vida económica y el desarrollo ecuatoriano, que ya se está pensando en una nueva aventura: la creación de un banco que sirva para manejar los recursos financieros de los países de América Latina que comulguen con el socialismo del siglo XXI.El mundo geopolítico está sufriendo un cambio drástico, que aparece con fuerza luego de que terminó la Guerra Fría. El Ecuador no es una excepción, y así tenemos que mirarlo; es decir, que hacerlo de otra manera es hacerlo fuera de contexto. En el mundo ahora hay globalización, regionalización, nacionalismos, etcétera. Se forman nuevas zonas de influencia en distintos países y muchos organismos dejarán de ser mundiales.Con el Banco del Sur, la economía y las finanzas ecuatorianas sufrirán una transformación; por eso ya se habla de una moneda común (como el euro); situaciones que antes parecían irrealizables, que influyen en la hegemonía de Estados Unidos, y se independizan los países de las instituciones internacionales.Si se llegase a desdolarizar la economía ecuatoriana habrá mucha tela para cortar, y quizá por eso, y en razón de eso, se habla de la desaparición del Banco Central. La emisión monetaria de una moneda común, el control monetario y cambiario será manejado por los dueños del sistema. Complejo y comprometedor.La inversión privada tiene que planificar, desde ahora, qué le ocurriría en el todavía hipotético caso de tener que desdolarizar sus cuentas, que de ninguna manera reversará la conversión que se hizo a veinticinco mil sucres por dólar.¿Qué pasaría en el balance de su empresa, en la inflación, en la Reserva Monetaria, en el PIB, en el circulante, en los precios en general? ¿Será un renacimiento o habrá quiebras? ¿Y el salario y la Caja del Seguro? …Y tantos otros factores más.La idea, como idea general, del Banco del Sur, cambiaría totalmente la estructura bancaria actual. Todo dinero del Gobierno y sus áreas de influencia iría a ese banco. ¿Habrá suficiente capital para afrontar las necesidades fiscales de los accionistas? ¿También será refugio para las autoridades nacionales que fracasan en sus respectivos países, que luego forman la obesa burocracia internacional?¿Y los intereses? También habría que pagarlos desde que se aprueba el préstamo aunque no se lo utilice?P.S. Este comentario fue escrito antes de que el presidente Correa declare que no dolarizará durante los próximos cuatro años.
jueves, abril 12, 2007
Apéndices
Una administración eficiente demanda la existencia de instituciones eficientes de gobierno que cumplan, en beneficio de la sociedad, con los objetivos para las que son creadas.Es tendencia mundial crear organizaciones que actúen en labores adicionales y específicas en las cuales, temporal o definitivamente, el Gobierno desea tener un organismo especializado y, en ocasiones, autónomo, para que atienda una función concreta. Hay que considerar la necesidad de dos factores importantes: la temporalidad y los recursos físicos, humanos y económicos. Cumplida la misión, o terminado el problema que obligó a su creación, el ente desaparece –ni se lo duerme ni se lo congela–. Su misión fenece.Pero ocurre que las instituciones, cuando son gubernamentales, en ocasiones se convierten en reducto o en nichos políticos, y sirven para aumentar la burocracia, complicando las cosas, para justificar su existencia.Por tal motivo, cada nuevo gobierno que llega necesita y debe revisar un inventario actualizado de estas empresas, apéndices o agregados.¿Cuántos de estos apéndices existen en el gobierno ecuatoriano? ¿Cuánto pesan en el presupuesto nacional? Nadie lo sabe.Pero como toda o casi todas son instituciones de servicio –intangibles–, su costo se confunde entre el paquete de lo necesario, lo superfluo y el ego del mando.De otro canto, el propio gobierno tiene que hacerse de la vista gorda –lo que significa que no desconoce la situación–, pero que necesita tener a la mano este fenómeno deformante de una eficiente administración, para cumplir compromisos electorales. (Los médicos reconocen que si se extirpa un apéndice nada pasa; un apéndice no es un órgano con funciones precisas y esenciales para la vida).Como el presidente Rafael Correa está empeñado en hacer una administración diferente, debe eliminar la hojarasca que hay en el camino. Pero tiene que buscar la fórmula adecuada, no traumática, que le permita hacer una administración sin baches.Administrar un país va más allá de lo que es una empresa, porque hay que gobernar. Hay factores adicionales: leyes específicas, influencias y presiones diferentes, intereses creados antes, durante y después, etcétera, que, por muchos títulos y diplomas que tenga quien vaya a manejar un organismo de estos, no aprende de las circunstancias características en la universidad, sino en la experiencia activa que se tiene en el transcurso de la vida.Por la parte política, el propio Presidente no se sentirá inclinado a desprenderse de estos apéndices, que le sirven para sostenerse por diferentes medios, pero valdría el esfuerzo de designar una organización dentro de las existentes, que estudie la necesidad, la existencia, la redundancia que provocan, y la línea sinuosa que significan para las rápidas y grandes decisiones.Si los recursos que se liberen en la acción se los utiliza en educación (nuevas formas) y salud (que el sector privado está cubriéndolo en algunos casos), que son áreas desprotegidas, se habrá contribuido al desarrollo del país y a la motivación de la población que no quiere más de lo mismo.El país está saturado de política, de la buena y de la mala. El tiempo productivo está en manejar un buen plan económico de si pagamos, no pagamos y finalmente pagamos.
jueves, abril 05, 2007
El futuro de hoy
No es cuestionable. El escenario político que vive el país permite especular y casi pronosticar los días difíciles que vendrán para la política y la economía del país. No se trata de ser pitoniso, sino de analizar los hechos, lo que ha sucedido y lo que está sucediendo, para prever lo que vendrá. Hay que tratar de comprender el hoy para determinar lo que podría sobrevenir mañana. Y como expresó un analista político: “La crisis recién comienza.”Ya se observan los primeros síntomas del llamado “Socialismo del Siglo XXI”. Ataque al sector bancario, a ciertos sectores detentadores de riqueza, a grupos políticos y económicos, y otros tantos sectores en los que el presidente Correa siente, percibe o deduce que pueden haber francotiradores contra su gobierno.Las consecuencias de esta actitud persecutoria todavía no se sienten significativamente en la vida económica del país, porque aún se está bajo los efectos de la inyección de dinero que significa la época de fin de año, pero van a sentirse en adelante, a medida que se vayan secando los efectos múltiples de la no acción estratégica.El privilegio natural de ser un país de grandes áreas para generar riqueza, sufre de la paradoja de ser pobre por el mal reparto del ingreso y sus consecuencias. Tal situación origina el revoltijo en que se encuentra nuestra sociedad actual.La sociedad ecuatoriana está deformada, es casi un monstruo. Si nuestros antepasados que cuidaron tanto los principios y valores se levantaran, preferirían volver a sus tumbas al saber que hasta sus apellidos son denostados.Las neuronas de un gobernante deben desgastarse buscando el bien para sus conciudadanos, no preconizando antagonismo ni confrontación. Una actitud de esta naturaleza termina poniendo a unos contra otros. ¿Es tal vez lo que se busca? Y al final, los pueblos entran en una guerra civil. Truculento, ¿verdad?Una casa se construye para el futuro. Un gobierno es sabiduría administrativa para el futuro. El gobierno que quiera administrar el pasado gana méritos para su sepultura. Al pasado hay que aprovecharlo arrancándole lo que tuvo de bueno. Sería como aplicar, al arte de gobernar, la ley del menor esfuerzo.Para mala suerte, aunque se diga lo contrario, el país está regionalizado. Hay una región más privilegiada que otras, situación que se remarcó más desde que comenzó la época del petróleo.El gobierno actual debe buscar equidad, seguridad y crear oportunidades de trabajo. Todos los ecuatorianos tenemos, además, la obligación de poner nuestras ideas al servicio del Gobierno, pero cuando este las busque en paz y en concordancia con buenas intenciones. No queremos lucha de clases: ni forajidos, ni coloraditos, ni exclusivos de Samborondón. La población ecuatoriana necesita paz y trabajo. Aunque mencionar estas necesidades resulta redundante y cansón, es realidad que los pueblos se levantan cuando no tienen qué hacer.¡Manos a la obra! Volvieron las promesas en su intervención del domingo uno de abril del 2007. Ahora por lo menos, el Ecuador tiene un documento sobre el que podrá juzgar, analizar y reclamar, porque si las cifras llegan a lo que se ha pronosticado, se podrá entonces decir que el país podría haber encontrado el rumbo.
jueves, marzo 29, 2007
Se nos va el tiempo
La situación del comercio internacional global es muy seria para que pase desapercibida o tratada con indiferencia por parte de los actores: Gobierno y empresarios.El Gobierno, este y algunos anteriores, han pasado su vida entre el presupuesto, el petróleo y los impuestos; es decir, descalibrando la economía y las finanzas internas del país, enredándolo en una problemática de despreciar y agredir al capital, por mantener la soberanía egoísta con teorías obsoletas como aquellas de desestimular el ingreso de capital –el extranjero y el golondrina– cuando ahora el dinero no tiene fronteras y formas.Continúan aumentando las importaciones, que no alcanzan a ser cubiertas por las exportaciones, lo cual es drenaje de riqueza de nuestra propia riqueza manufacturera y agrícola. Mientras tanto, el empleo no se incrementa porque los estímulos gubernamentales marchan en dirección contraria.Como sujetos optimistas, creímos que con la dolarización se enderezaría el comercio exterior, facilitando la venta/ingreso, ahora que se puede vender globalmente. ¿Qué progreso en esta línea nos han dejado los gobiernos?El presidente Rafael Correa intenta manejar el país, pero está tan involucrado en su estilo de mantenerse en el poder, que es muy difícil que disponga del tiempo necesario para meditar, legislar, actuar y vigilar el desarrollo del comercio exterior, que al estimularlo resolvería vitales problemas. Se están abriendo muchos frentes. Esta táctica debilita.Si no vendemos al extranjero, sería buscar la solución a la pobreza con solo el ingreso nacional, lo cual es inadmisible. Es decir, transferencia de dinero de un bolsillo a otro. El único ingreso que trae verdadera riqueza es el de la exportación. ¿Acaso no lo vemos y sentimos en la economía nacional con los ingresos en forma de remesas de dinero que envían los ecuatorianos autoexportados?El comercio exterior no solo activa la economía de producción nacional, sino que estimula las actividades colaterales: la actividad marítima y aérea, el ingreso de capitales extranjeros en áreas de manufactura de exportación, la creación de otros puestos, la generación de trabajo en áreas de servicio, que es hacia donde se dirige la economía actual; entre tantas otras actividades que surgen cuando aparece un nuevo punto de trabajo y generación de ingreso.Desafortunadamente, el primer ingrediente que fabrica la política ecuatoriana, cuyos moscardones vuelan alrededor del pastel, es la antipolítica del bienestar y el desarrollo. Atados a la producción de petróleo se ha logrado conseguir que unos cuantos vivarachos se aprovechen de esta riqueza a través de contratos, canonjías, fraudes y desfalcos.El tiempo se está pasando, y muy pronto volverá obsoletas las medidas con sabor a ensoñación política. El país, más que nunca, exige resultados. Su economía básica no ha cambiado; el cambio está en las políticas económicas interesadas.Las actitudes amenazantes y las expresiones virulentas solo consiguen generar un ambiente gris y negativo. Las críticas contra la banca, por ejemplo, serían apropiadas cuando no hubiera mercado libre, que en economía significa oferta y demanda. Si para el bien de la salud económica del país, el grupo bancario gana utilidades en exceso, es cuestión de regular las bases y controlar por medio de la Súper de Bancos, que no haya ni especulación ni usura.
jueves, marzo 22, 2007
La revolución que viene
La revolución industrial que terminó con la II Guerra Mundial dio lugar a que llegue la revolución del conocimiento que el mundo está viviendo ahora. La era no es una ficción o una percepción: es una realidad que está cambiando completamente nuestras vidas, que está poniendo al alcance de la humanidad métodos y herramientas que revolucionarán nuestra concepción de cómo es ahora.La nanotecnología (medida en milmillonésima de metro) también cambia al tiempo y surge el attosegundo y el zeposegundo. Estos nuevos factores originan el proceso de miniaturización, que permite jugar e inventar herramientas para la investigación antes nunca vistos. Dice Toffler, el futurólogo: "En principio, los investigadores pueden -o pronto podrán- dar un paseo por el interior de un simple grano de arroz para observar visualmente cómo se construyen sus estructuras internas, a medida que crece, y seguir observándolo cuando el arroz es almacenado, procesado, transportado y cocinado. Los investigadores podrán, por así decirlo, pasear por un intestino en trance de digerir arroz". ¿Podemos, acaso, imaginarnos lo que este nuevo conocimiento significará en campos como la economía, la medicina, la agricultura.?Los cambios obligan a países, empresas y organizaciones a revisar sus estructuras para tornarse competitivas ante la rápida evolución de los mercados actuales. Hay dos factores importantes que obligan a la revisión: la moneda única global y la desaparición de fronteras comerciales, ambos como consecuencia de la fluidez y velocidad de la información.Ya no se puede dejar de estar informado de lo que pasa a lo largo y ancho del mundo. La defunción está marcada por la tecnología de la automatización, que a la vez es mezcla de tiempo y conocimiento. Los teatros de acción son tan variados o geográficamente tan separados y extensos que el mundo tiene que ser informado sobre los efectos del calentamiento en la Antártida, la guerra en Afganistán, el sopor con el TLC. Estos escenarios no son nuevos en el mundo, pero lo que sí es nuevo es la necesidad de ser informados en nanosegundos al mundo entero, por sus repercusiones en la generación de riqueza o la difusión de pobreza.La velocidad y la calidad de la información -por tanto, los medios que la difunden- pronto estarán obsoletos frente a las necesidades: demanda y oferta del consumidor. Imaginemos por un minuto los efectos de las noticias que el llamado tiempo real tendría en las bolsas de valores para escándalos financieros como Enron, Parmalat y otros, o los sorpresivos progresos tecnológicos de China e India.Ante tamaño desafío, el Ecuador parece un país envejeciente, peleando todavía por cuestiones que debieron estar solucionadas illo tempore. Los fantasmas, entelequias de grupos de poder, danzan sempiternos alrededor de cada actividad rentable, atrasando así el progreso del país, mientras su Gobierno permanece cargado de instituciones obsoletas, grasosas y disfuncionales. Para un sagaz administrador, actuar en esta área estratégica que causa pobreza debería ser lo primero de lo primero.Para un gobernante el tema es candente, porque debe luchar contra la burocracia a la que no le interesa el cambio, y que lo entorpece, como mecanismo de defensa.
jueves, marzo 08, 2007
Tiempo de acción
Son tiempos de quehacer político muy activos. Que demandan alerta permanente para percibir –apenas percibir– lo que buscará el Gobierno en el campo de las organizaciones, principalmente de las empresas. Hay un notorio ataque al sector de la economía, tal como hoy está constituido porque, se dice, hay concentración de capitales que dan poder político y crean así, una oligarquía fuerte y mandona que no permite que el bienestar –mejor distribución del ingreso– sirva para ir luchando contra la pobreza y mejor calidad de vida.Así es como, con esta tesis como insignia, se arma en el país la filosofía de los gobiernos. La política se convirtió en el negocio universal, en donde ni siquiera funciona la teoría de Darwin, sino los factores oscuros de los grandes intereses particulares, que giran como satélites alrededor del Gobierno.Lo brevemente descrito es una especie de ecología de mercado –contexto generado por los políticos para favorecer sus objetivos– que crea una turbulencia como aquella en que se producen ventarrones cuya dirección a seguir es errática: nadie sabe su destino, pero se presienten y se sienten sus efectos.El país, pues, está en plena turbulencia. Las decisiones que el Gobierno tiene que tomar y que atañen al fluir de una diaria y eficiente administración están paralizados. Los procesos de innovación y descapitalización están detenidos por parte de sus actores.Ha nacido, apadrinado por la corriente provincializadora, un neorregionalismo, cuyas consecuencias trastornarán el escenario geopolítico del futuro.El sector privado, lo repito, debe estar alerta. Sean sutiles, tenues o drásticas las señales, hay que tratar de interpretar, no solo comentar, sus efectos en lo circundante y en lo particular.No hay que pasar por alto qué apariencias, circunstancias, hechos y declaraciones evidencian un gobierno de ribetes populistas; siendo así se abrirá una lucha de clases que nos haría volver a los tristes tiempos que han pasado, pero que siguen incidiendo en la vida política ecuatoriana. El lenguaje que se está utilizando, está preparando el ambiente.¡Cuánta energía se está desperdiciando! Energía que hace falta para dedicarla a resolver los cruciales problemas del Ecuador. Entre las virtudes de un mandatario no está la de crear problemas; todo lo contrario, es la de resolver problemas y educar. ¡Cuidado con el caos, un buen administrador evita entrar a ese terreno porque conoce el costo social y económico!El tiempo es de expectativa y no dejar que las cosas rueden. Muchos capitales habrán estado listos para entrar a trabajar al país a pesar del riesgo; pero ante una política tan desenfadada de ataque que marca una hostilidad.Las piezas están disgregadas. No somos un sistema como debiéramos ser para ser un país fuerte y respetable. Se lo podría lograr cuando todos aunemos esfuerzos sabiendo adónde queremos ir, y sobre todo adónde llegar.Porque el problema es que se ha perdido la fe en los mandatarios del pasado, y un pueblo sin fe, es barco sin destino: puede encallar muchas veces.Tenemos por venir muchos días de agitación que hay que manejarlos con mesura y serenidad. El Mandatario debe ser el primer actor en pacificar para que el país salga de esta especie de tribalismo en el que todos afilan sus lanzas.
jueves, marzo 01, 2007
Socialismo del siglo XXI
El ministro de Economía, Ricardo Patiño, declaró en su conferencia del jueves 15 de febrero (Fundación EL UNIVERSO) que la dirección de la economía ecuatoriana va por la dirección del socialismo siglo XXI.Mi liviandad literaria no me ha permitido conocer de esta novel doctrina, y tampoco saber de sus resultados para el bienestar de otros pueblos. Pero sospechamos que se trata de una mezcla de ideas de las que se están ensayando en América Latina, con personajes como Chávez en Venezuela y Morales en Bolivia. No se podría dar un espaldarazo a Castro en la Cuba de Celia, porque se trata de un régimen declarado y reconocido comunista que, en más o en menos, con sus similitudes, son diferentes.El ministro Patiño ha dejado entrever los ribetes con los que orientará su función, que no necesariamente serán los del Presidente. Aunque los rumores son más o menos los mismos, es un hecho cierto que la materia de la conferencia no ha sido avalada por su superior. Sean o no temas de casa adentro, podrían sobrevenir. La cultura popular dice que cuando el río suena, piedras trae. Hay que analizar el presente para estructurar las hipótesis acerca del futuro. Podrían ser noticias de vanguardia.Reflexionando, la incertidumbre seguirá en el contexto nacional. El 23 de febrero anunciaba EL UNIVERSO que se está terminando el programa económico. ¿En qué arcas habremos navegado durante el mes de este Gobierno? A pesar de que se ha dicho que el Presidente ha firmado más de cien decretos, la mayoría son designaciones de autoridades –lo que es de lógica política–; no se ha dictado alguna ley contundente que nos lleve a los ecuatorianos a pensar que hay un profundo interés en estimular la economía y el crecimiento del país y transformarlo, como el presidente Rafael Correa lo dice en sus intervenciones.Enfrascado el Gobierno en sacar adelante el proyecto Constituyente (para las consecuencias no tiene importancia el nombre), no queda tiempo para mirar a otros lados, lo cual es indicativo de que en la campaña solo se pensó en ganar votos, disputándolos a su contrincante. La responsabilidad política obliga a que lo demás no sea lo de menos.El plan de la oposición se aclara cada día más. Las posiciones clave lo indican. Y que todavía no hay batalla en el medio campo. No se puede todavía perfilar quién tiene mejor posición o está más fuerte. Hay todavía fuerzas políticas ocultas que, por ser más débiles, observan.El crecimiento económico del 4% no va a ser sostenible. El escenario real parecería ser del 3%. Esta cifra, comparada con el 4,7% de Latinoamérica, indicaría retroceso para la economía ecuatoriana, y que lo único que seguirá creciendo será la “industria del privilegio”, con sus contratos y su política de contienda.El género humano tiene características muy particulares, entre esas la de tener muy buen olfato, allí precisamente en donde hay fuentes de dinero. Así, pues, el PIB es un promedio inhumano, porque mide el ingreso promedio, y el promedio sale de la mezcla de lo bueno y lo malo. Como siempre, lo perjudicial para la economía de pobreza, la acumulación de riqueza –que no es distribución de riqueza– no entra en el cálculo técnico.Todavía no se mueven las piezas de lucha y gran alcance; no hay gambitos ni enroques o el alfil cazador.
jueves, febrero 15, 2007
Comprendiendo el entorno
La situación general futura del país aún no se la puede definir. La propia elección del presidente Rafael Correa resultó sorpresiva por el personaje triunfador, prácticamente desconocido en el quehacer político. Cualquier día algún politólogo se ocupará de escribir la historia de cómo aparecer sorpresivamente en el mercado político y triunfar.El inesperado fenómeno político cuyo resultado es el economista Correa presidente, se lo podría catalogar como una asimetría. Es una ruptura de un largo proceso en la historia ecuatoriana, en que los mismos de siempre aparecían, desaparecían y volvían a aparecer. En la realidad lo que resulta preocupante es la ausencia de un plan que incorpore a la ciudadanía a revivir lo que va resultando ser un cuerpo en descomposición. El Presidente sabe que todo proyecto estratégico demanda el manejo de recursos en el tiempo y con resultados mensurables. Y en el caso de la administración pública, con sujeción a lo que expresamente manda la ley.La sociedad ecuatoriana es nómada, sin rumbo. Debe resultar terrible con olor a fracaso administrativo, que los ministros se reúnan y no sepan de qué tienen que dar cuentas. Un consejo de ministros equivale a la alta dirección de una empresa, en donde hay lugar solo para la estrategia y las grandes decisiones, porque para las de menos importancia está la delegación de responsabilidades. Un administrador eficiente se distingue por sus cualidades para seleccionar colaboradores. (Nada sustituye a una experiencia activa).En un mundo globalizado las cosas cambian drásticamente, por efecto de leyes o por guerras, la tecnología y el uso eficiente del tiempo, tienen características mundiales. En el Ecuador –y quizás en toda América Latina– hacer las cosas “mañana” es una característica racial, genética, idiosincrásica, y no logramos darnos cuenta de que lo que hagamos hoy nos deja tiempo para mañana. En el área privada el costo de tiempo improductivo es mensurable; no lo es en la administración pública, en donde mientras más pasa ineficiente, más se presta a la corrupción. La temporalidad es un negocio capitalista como socialista. El resultado político que se está viviendo no ha llegado por arte de magia, ni en línea recta. Los sociólogos pueden explicarlo y los politólogos sacar sus conclusiones y las consecuencias para el largo plazo.Y como la tendencia ideológica del actual Gobierno es socialista o socializante, tal como otros gobiernos del área, hay que permanecer vigilante sobre los cambios en el entorno provenientes de nuevas leyes que golpeen el beneficio empresarial producto de la inversión.Me pregunto, si así fuere el caso, ¿qué pasaría con las grandes inversiones en el petróleo y en otras industrias que convierten al Gobierno en gran inversionista, y cuyo déficit operativo hay que cubrirlo a través del presupuesto nacional?El entorno lo vemos, lo sentimos y en ocasiones hasta lo vivimos, pero no lo comprendemos. Sus señales a veces son tan sutiles que pasan inadvertidas. Sin embargo, ocurren en el medio en que nos toca vivir. Y lo que es para las personas también lo es para las empresas y las organizaciones, fundamentalmente para las del sector público que no disponen de la versatilidad necesaria y oportuna para al viraje.
jueves, febrero 08, 2007
Un programa retrasado
Hablaba con tanta desenvoltura y era tan locuaz el presidente Rafael Correa cuando candidato, que se creía que las tenía todas en el bolsillo. Pero... ¡ah!... las presiones del tiempo...Es una lástima lo que ocurrió con la Ministra de Defensa; al final sabremos que las dos hipótesis acerca del accidente son verdaderas: falla técnica y error humano. En la convergencia de ambos puntos termina la teoría. La historia de los accidentes aéreos no termina en una caja negra, siempre su contenido ha sido un cementerio.El doloroso trance del país es aparte. Después de todo el protocolo, lo más duro está por venir: el rescate y desarrollo del país. Ya no está entre nosotros "el dueño del país". Se habrá alejado, como buen estratega político, para dejar libre el estadio para los nuevos gladiadores.Pero ocurre después del 15 de enero, que hasta el momento los proyectos de que habló el presidente Correa durante su campaña están convirtiéndose en humo. La fogosidad de los momentos preelectorales se volverá obsoleta, ahora frente a la realidad. Los viejos adagios de los abuelos tienen vigencia: una cosa es con violín y otra es con guitarra.La gente, nuestra gente, mujeres y hombres, necesitan trabajar, demandan empleos. La sociedad de consumo de hoy afronta demanda y tiene otras necesidades de las de ayer. Así, el primer paquete de medidas debió ser el de estimular el desarrollo económico creando motivaciones para que la inversión económica abarque las áreas productivas del país. El entrevero político que ha armado el propio Presidente, es una fuerza antagónica.La perspectiva indica que será un año político; será periodo de incertidumbre y riesgo, pero será peor si nos rodeamos de ribetes venezolanos. Estamos luchando contra el dogal que se dice significa Estados Unidos, y olvidamos ese pregón del patriota Víctor Emilio Estrada: ¿fuertes o esclavos?¡Equidad! Palabra llena de injusticia social, porque lo que se demanda es desarrollo para que todos podamos trabajar, tener derecho al bienestar y la educación, y que nuestra gente no esté esperanzada al bono de la pobreza con que el Gobierno estigmatiza más a quienes son víctimas de la corrupción.Señor Presidente: se requiere prisa antes de que el volcán erupcione. Por la propia tendencia de los pueblos de América Latina que se van inclinando hacia la izquierda socialista, evite que sus proyectos caigan en la obsolescencia.No conocemos su plan de desarrollo. Todavía no sabemos hacia dónde vamos. El flamante Gobierno aún está a la deriva. Si sigue con palos de ciego, aparecerán los pescadores de río revuelto, y entonces, ¿qué...?Con la energía de un mandatario de talento podrá sacar adelante al Ecuador. La intemperancia convirtió a los mandatarios en un remolino de pasiones políticas. La historia está llena de ejemplos. Debe ser auténtico, porque las demandas del país son auténticas. No se las hemos copiado a nadie, y muchas son lacras que nos han dejado gobiernos pasados.Ponga al día su programa, señor Presidente, que ya está retrasado.
jueves, febrero 01, 2007
Cambios de estructura
Las estructuras en el mundo cambian por efecto de la velocidad de una serie de transformaciones, y porque el ser humano está pensando de manera diferente con respecto de la tradición. Estamos viviendo la época es que es diferente la manera de hacer las cosas.Esta actitud mental conduce a nuevas concepciones y procedimientos que transforman la mentalidad de individuos y organizaciones. No aceptar la innovación es resistirse al cambio que arrastra inexorablemente a la sociedad, creando una nueva civilización.No siempre el cambio es beneficioso; en ocasiones es dañino y perjudicial como las innovaciones que se hacen para la guerra, cuyo afán es diezmar al enemigo en menor tiempo, y conquistar así los objetivos deseados. Como objetivo positivo se destaca el progreso en la medicina para conseguir que el ser humano prolongue su etapa de vida, o evite el sufrimiento y el dolor; antes toda dolencia requería hacer cama, restando productividad al afectado; hoy el tratamiento ambulatorio es posible a causa de las innovaciones en los modelos de tratamiento y la medicación.Todos los días nos hablan del riesgo y la incertidumbre para el futuro del país. Nadie conoce lo que sucederá porque a nadie le ha sido concedido este poder; pero el ser humano, mediante su percepción y su intuición, está en capacidad de prevenir y prever muchos resultados.El presidente Rafael Correa puede tener la mejor intención de cambiar la estructura y la tradición de hacer política en el país. Mala suerte que no lo puede hacer, porque su temperamento no se lo permite, y así arrastra el peligro de caer, en cada momento, en alguna trampa que le tienda la oposición. Con un temperamento tan reactivo, siempre estará viendo fantasmas donde no los hay. Este país no es Venezuela, ni los tiempos son los de Bolívar y Alfaro. Los ecuatorianos hemos fabricado nuestra propia ecología social.Nuestro porvenir y desarrollo como país demanda una administración pacifista y si la paz no viene desde arriba es imposible que se genere desde abajo. En la pelea se puede hacer lo que se admite; por tanto, si la oposición política está procediendo como acusa el Presidente, tiene que atenerse a las consecuencias que las leyes, en justicia, dan a la autoridad. Nada de insultos, amenazas ni juicios de valor...Utilizar el tiempo de un gobierno para estimular la creación de toda una fuerza de oposición, genera actitudes equivalentes a golpes devueltos (factores desorientadores). Si hay conspiración, como dice el Presidente, reúna las pruebas y aplique la ley; porque no es posible que por meras sospechas se tenga que llegar a convulsionar el ambiente de confianza que demanda el derecho a trabajar para llenar las necesidades que tenemos para nuestra supervivencia y progreso.Un mandatario debe ser firme y enérgico, pero justo. No se deje, Presidente, influenciar por la maquinita de ciencia-ficción que se fabricó para hacerle cambiar el temperamento a un presidente cada vez que tenía que tomar una decisión importante que no favorecía a la oposición.Después de los años de incertidumbre vividos, bien se ha ganado el país el derecho a trabajar para su porvenir distante de inseguridad. De lo contrario, las estructuras tan afectadas por la entropía no cambiarán.
jueves, enero 25, 2007
Míralo por donde anda
El país demanda atención constante, inteligente y vigorosa de su gobernante. Es injustificable que el presidente Rafael Correa antes de conocer si el asiento que tiene que ocupar es redondo o cuadrado, se ausente del país para atender una visita, a una reunión sin mayor trascendencia aún.En su ausencia ya sucedieron varias cosas en la macropolítica: se designó Fiscal de la Nación y se quiere nombrar Contralor. Con su beneplácito o no, son decisiones que deben suceder estando presente el Mandatario.¿Nos da esto la medida de lo que podemos esperar para el futuro administrativo de esta zarandeada porción de este planeta Tierra? Que no se nos tome como campamento de boy-scout.La ausencia por fugaz que sea, es injustificable. No habría lugar a censura si la nueva administración estuviera rodando; el hervidero, la olla de grillos está en plena ebullición. Dejar nudos por desatar, problemas políticos sin resolver a merced de los tejedores y los creadores de un nuevo mercado político, son nada menos que superficialidad de gobierno.Dada la fogosidad del presidente Correa desde su aparición como candidato, hubo la sensación de que podría tener programas de emergencia o contingencia para inyectar un energético a la economía ecuatoriana, a la par que creara la motivación de los agentes económicos e inversionistas para que estos aprecien con confianza el futuro del desarrollo económico; pero sucedió que el discurso de posesión fue una repetición de lo conocido y clamado por años. Poco o casi nada nuevo, más vale amenazas que intimidan y previenen que se tomen las precauciones de rigor.Se ve en cada momento político que pasa una especie de afán de utilizar el tiempo en malabares de negociación como que si lo más importante para el Ecuador sea la Constituyente. Parecería que es mejor el juego político antes que reducir la distancia de la pobreza y de la pobreza absoluta.El letargo en que está sumido el país tiene sus raíces en el petróleo que apareció en la década del setenta. Esta riqueza volvió sedentario a los gobiernos y en esta mojiganga lo bueno estaba en lo bien que funcionaran los contratos del petróleo. ¿Cómo ha visto, estudiado, valorado y analizado el presidente Correa el drama del petróleo y su incidencia en el desarrollo económico y la creación de empleos en el Ecuador?(El petróleo no nos cuesta, el costo comienza en la extracción. Como fuente de energía el mundo está petrolizado, es mercancía mundial, y elemento fundamental para provocar guerras).Quizás el Presidente está pensando en aquella premisa que lo primero que tiene que hacer es asegurar su estabilidad. Pero no la habrá si la brecha entre ricos y pobres, no se achica cuando los campos que pueden producir están anémicos o secos, cuando los niños tienen que trabajar porque sus padres carecen de empleo, y tienen que dejar de educarse porque el costo de la educación está cada día menos a su alcance o se va convirtiendo en elitista.¿Qué se ha conseguido para el país con el viaje del Presidente y su comitiva? Cuidado con el ego presidencial, que impide gobernar con efectividad.
jueves, enero 18, 2007
Vigilia
El barómetro de la política señala que la actividad se calienta y que la temperatura no amainará en los próximos días.No se puede negar la relación directa que existe entre la situación política y el desarrollo y comportamiento de los negocios, o sea la generación de riqueza y la distribución de ella. Y esto es lo preocupante: el tiempo que las autoridades dedican a la macropolítica es tiempo escamoteado al proyecto económico de desarrollo del país.
Basta apreciar la relación que en los medios de comunicación existe entre las noticias políticas y las económicas; es como si estas últimas no tuviesen importancia, cuando lo crítico es poder (aunque sea en forma especulativa) hacer ejercicios acerca del futuro de la actividad.
Dada las tendencias que son ya evidentes por las ideologías, actividades y preferencias de la alta dirección del nuevo gobierno, se puede deducir que se iniciará un cambio que, como todo intento de transformación, traerá la resistencia de círculos de interés. Habrá batallas políticas, nuevos cambios en las mayorías, y designaciones. El escenario político es tan frágil al momento que fácilmente podría cambiar la tramoya. Ha declarado el coronel Gutiérrez que “si no actuamos a tiempo podría hasta desencadenarse una cruenta y fratricida guerra civil” (EL UNIVERSO, 2 de enero).
Esto no es tremendismo… Podría ser dramática realidad… Del enunciado se puede deducir la necesidad de que el sector privado se sacuda de la indiferencia y se mantenga alerta (alerta amarilla, sesión permanente).
No se trata solamente de los discursos vitriólicos y sulfurosos del presidente Correa, sino de que estos originan especulaciones que dan lugar a que la inversión privada se paralice y, por consecuencia, no haya el combustible necesario para mejorar la calidad de vida de los ecuatorianos, sus destrezas, la creación y mejoría del empleo. (Sería plausible que el Ministerio del Trabajo haga público el incremento de empleos desde cinco años atrás para poder comparar con la estimación del gobierno Correa).
El gobierno que feneció no logró crear riqueza; no pudo por lo tanto, distribuir lo que no existió (el ingreso petrolero no es riqueza creada en tanto que no sea factor multiplicador). ¿Acaso el gobierno, los gobiernos, han demostrado lo que han hecho en el aspecto social y del bienestar con el ingreso del petróleo, y ahora con su mayor precio, pisándonos los talones? La triste partida del gobierno saliente quizás lleva implícita esa egoísta marca: “después de mí, el diluvio”.
A pesar del tinte que parece tener el nuevo gobierno, no se ven características definidas de un izquierdismo genuino, sino más bien las de una fórmula que rompe los tímidos ribetes de democracia con que se ha venido gobernando el país. Hay que cuidar la institucionalidad. La esperanza no la debemos perder. El joven gobernante que aspira a cambiar el país debe ser el propio artífice de su futuro histórico. Quizás le quepa ser auténtico en la era de las copias.
Ante las promesas la vigilia se impone. Las pasiones políticas están sueltas.
Basta apreciar la relación que en los medios de comunicación existe entre las noticias políticas y las económicas; es como si estas últimas no tuviesen importancia, cuando lo crítico es poder (aunque sea en forma especulativa) hacer ejercicios acerca del futuro de la actividad.
Dada las tendencias que son ya evidentes por las ideologías, actividades y preferencias de la alta dirección del nuevo gobierno, se puede deducir que se iniciará un cambio que, como todo intento de transformación, traerá la resistencia de círculos de interés. Habrá batallas políticas, nuevos cambios en las mayorías, y designaciones. El escenario político es tan frágil al momento que fácilmente podría cambiar la tramoya. Ha declarado el coronel Gutiérrez que “si no actuamos a tiempo podría hasta desencadenarse una cruenta y fratricida guerra civil” (EL UNIVERSO, 2 de enero).
Esto no es tremendismo… Podría ser dramática realidad… Del enunciado se puede deducir la necesidad de que el sector privado se sacuda de la indiferencia y se mantenga alerta (alerta amarilla, sesión permanente).
No se trata solamente de los discursos vitriólicos y sulfurosos del presidente Correa, sino de que estos originan especulaciones que dan lugar a que la inversión privada se paralice y, por consecuencia, no haya el combustible necesario para mejorar la calidad de vida de los ecuatorianos, sus destrezas, la creación y mejoría del empleo. (Sería plausible que el Ministerio del Trabajo haga público el incremento de empleos desde cinco años atrás para poder comparar con la estimación del gobierno Correa).
El gobierno que feneció no logró crear riqueza; no pudo por lo tanto, distribuir lo que no existió (el ingreso petrolero no es riqueza creada en tanto que no sea factor multiplicador). ¿Acaso el gobierno, los gobiernos, han demostrado lo que han hecho en el aspecto social y del bienestar con el ingreso del petróleo, y ahora con su mayor precio, pisándonos los talones? La triste partida del gobierno saliente quizás lleva implícita esa egoísta marca: “después de mí, el diluvio”.
A pesar del tinte que parece tener el nuevo gobierno, no se ven características definidas de un izquierdismo genuino, sino más bien las de una fórmula que rompe los tímidos ribetes de democracia con que se ha venido gobernando el país. Hay que cuidar la institucionalidad. La esperanza no la debemos perder. El joven gobernante que aspira a cambiar el país debe ser el propio artífice de su futuro histórico. Quizás le quepa ser auténtico en la era de las copias.
Ante las promesas la vigilia se impone. Las pasiones políticas están sueltas.
jueves, enero 04, 2007
Qué abandonar
Fue el economista austriaco Schumpeter quien lanzó la teoría del abandono planificado (cuando se pueda conseguir algo mejor) con el fin de incrementar la productividad de los activos, evitar así la dependencia del dinero ajeno, y conseguir el mayor rendimiento del aporte propio (efectividad financiera).En la teoría del Estado fiscal -contraria al Estado-nodriza- el país debe subsistir con sus propios recursos, es decir, con la riqueza que pueda producir (imposible explicarlo en un corto comentario). La teoría del desarrollo económico, por el contrario, opina que el Estado puede sobrevivir con recursos prestados, empleados productivamente para absorber el desempleo e incrementar el consumo.El próximo nuevo gobierno que lo presidirá el economista Rafael Correa afronta la paradoja de tener que administrar un país económicamente deficitario al tiempo que sin pizca de fe en su dirigencia política.La esperanza consuetudinaria para poder manejar la economía ha sido siempre el préstamo internacional; el nuevo periodo no será una excepción si es que no se toman las medidas económicas y financieras para catapultar al país hacia una nueva etapa, luego de la recesionista que terminará al fenecer el l4 de enero del 2007.El nuevo Presidente tiene la obligación suprema de poner a este país en marcha, distante del apalancamiento de los ingresos petroleros. (Buen tiempo sería si se prepararan dos presupuestos: el uno el de rutina, y el otro con los recursos petroleros que sería inversión redituable y productiva que alimente los gastos corrientes).De otro canto el Presidente electo debiera ya tener formulado el inventario de las organizaciones, instituciones y actividades improductivas que haya que abandonar para que la administración sea eficaz y no cargue con el lastre pesado del costo que vuelve inoperante una administración. Urgente y exigente será la necesidad de reestructurar las organizaciones para contener el desangre presupuestario y la inutilidad de algunas de ellas creadas por interés de compromisos políticos. ¿Podrá resistir el nuevo gobierno el ataque frontal y prepararse para el caos social que podría ocurrir por muy conservadora que sea una sociedad y mucha tendencia de izquierda que exista?Paralelamente habrá que de inmediato crear leyes, disposiciones y reglamentaciones que estimulen la venida de capital extranjero, y del nacional que está en el exterior beneficiando el apalancamiento que no reditúa para el país y que en algunos casos tiene un costo en divisas.En la agenda del presidente Correa no podrá faltar el IESS, majestuosamente llamado Seguro Social, que es germen y paradigma de ineficacia y tortuguismo, (¿se ha visto alguna vez publicado un balance y una cuenta de resultados de este paquidermo?).Al final, sin que sea el menos importante no será muy sabio la fusión de dos ministerios en época de globalización. Encuentro hasta contrapuestos y, en momentos hasta conflictiva, la labor histórico-diplomática de un Ministerio de Relaciones Exteriores fusionado con el de Comercio Exterior.Abandonar lo que existe cuando se considere obsoleto exige, al mismo tiempo, no desmejorar la eficacia de la administración.
miércoles, diciembre 27, 2006
Nuevas tensiones
El gobierno que se iniciará el próximo l5 de enero presidido por el economista Rafael Correa abre una serie de incógnitas respecto a la administración, dirección, orientación y desarrollo económico. Así como fue sorpresivo el triunfo electoral, parecería como que esa será la tónica durante el periodo presidencial que regirá en el país.No se trata de crear pesimismo, sino de apuntar la atención del sector privado hacia las políticas gubernamentales que podrían entorpecer el comportamiento idóneo de su inversión. La inquietud salta porque las actitudes del Presidente electo así lo demuestran o tratan de demostrarlo.Aún se vive el periodo previo caracterizado por la turbulencia política, el silencio observador y la presentación de quienes serán los nuevos actores. (Desde luego mala táctica la de exponer a la opinión pública como para su aprobación, los nombres de futuros funcionarios). Ahora mismo ya se considera un error del Presidente electo, su actitud no diplomática con respecto a las fumigaciones colombianas, hasta darse el caso de la posibilidad de no asistencia del presidente Uribe a la transmisión del mando. ¿Qué aconsejó para el caso su futura Canciller?¿Continuidad o cambio? Es la pregunta cuya respuesta habrá que buscarla en los próximos días, vistos los comportamientos. Hasta ahora no es fácil hacer un pronóstico. Sin embargo, como se rumora acerca de un gobierno socialista (mucha intervención estatal en la actividad privada) el sector deberá estar muy alerta ante las inclinaciones e interpretar los síntomas que se vayan presentando.Tengo para mi coleto que aún se viven días de indefinición gubernamental y que las visitas de izquierda podrían equivaler al capeo que hace el torero para conocer por dónde ataca el toro, mientras distrae la atención del público. Por lo tanto, aún es difícil saber si habrá continuidad o cambio. El futuro administrativo del país trae una gran carga de inexperiencia política, lo que generaría dos consecuencias: la una, una alta dosis de errores, y la otra la influencia de las viejas guardias que saben más por viejos que por diablos.El país está fragmentado por las malas administraciones y la discontinuidad y al Presidente electo le toca esta herencia. El economista Correa si quiere pasar a la historia tendrá que buscar la fórmula para hacer que la suma de las partes sea igual al todo.Se ve en el horizonte, además, una multitud de problemas que heredará del actual gobierno, que parece que se dejan sin solución para quemar tiempo. Si el economista Correa no refina su visión ecológica, tendrá muchos problemas para lograr una administración eficiente del país. Él mismo ha creado ya algunos como la Base de Manta, no firmar el TLC, el Banco Central, la rebaja del IVA, y un generoso etcétera. Sin contar la Asamblea.¿Y qué pasará si la oposición política combativa se agudiza? ¿Servirán para el caso sus noveles colaboradores?En política activa, la zancadilla (la cáscara de plátano) es un arma poderosa ante la que han sucumbido políticos y militares.No hay que olvidar que en el país ya constituye un hobby dedicarse a tener en jaque mate a los presidentes, una de las causas para el retraso en que vivimos comparativamente y, por qué no decirlo, del ranking en que nos ha clasificado la corrupción internacional.
jueves, diciembre 21, 2006
Temas para un gobierno
Las apariencias, actividades y tendencias del presidente electo Rafael Correa dan el indicio, hasta ahora, de que el nuevo mandatario tiene fuerte inclinación hacia las relaciones públicas en cuanto a su persona, y hacia el comercio exterior en tanto se refiera a política de desarrollo económico.Ambas características, de ser así, marcarían el perfil de un próximo mandatario ecuatoriano que estaría dispuesto a organizar un gobierno diferente: marcado por una buena relación externa, y de un sentido pragmático hacia el desarrollo.Con tales características el país estaría entrando a una etapa de actividades diferentes a las tradicionales, con las que se ha vivido por décadas, bajo la férula de grupos de interés. Ahora se vive bajo la petroadicción.El Presidente electo ha hecho grandilocuentes declaraciones sobre temas más que nada de política administrativa. No se conoce que haya hablado seriamente sobre los futuros de la educación y su infraestructura, obligación cada vez más descuidada por el Estado; y acerca del comercio exterior, en cuya actividad radica la creación de riqueza para el país; acerca de la agricultura y el área alimentaria; y acerca de la energía eléctrica. Estos y otros problemas más que demandan atención, solución tecnológica y de inversión inteligente. ¿La salud y la seguridad social? Estas actividades necesitan sabiduría por parte del gobernante para darles orientación, aumentar el empleo e ir reduciendo el subempleo.El país tiene grandes potencialidades. ¿Y por qué no atraer negocios e industrias que buscan oportunidades para salir de países más desarrollados?El Presidente electo tiene que pensar y planificar como estadista. Para su gestión tendrá que encontrar personajes no contaminados que piensen en función de país y no que quieran llevar agua para su molino.La observación en el tiempo va sacando a luz que la candidatura hoy triunfante no ha sido tan improvisada, como se dice. Es producto de un trabajo subterráneo y estratégicamente programado, quizás como antes nunca se dio en el país. Tras de todo este escenario -especulativo pero que conlleva algo de verdad- irán apareciendo los personajes mefistofélicos que aprovecharán en forma sutil las fallas del medio político y las del candidato opositor.De ser así, una nueva tendencia de hacer política aparecerá incubada al calor del nuevo gobierno, aunque la travesía es larga y peligrosa. Aparecerán pronto las orejas de lobos y los cantos de sirena. No faltarán los padrinos.En toda administración -que es un ejercicio de poder- existe el contrapoder; en ocasiones aparece el topo invisible e insensible que con sus fuertes brazos y recias uñas cambia el panorama político, utilizando desde el rumor hasta la diatriba, que lleva al desprestigio a un gobierno y lo torna débil.Debo suponer que el Presidente electo conoce la historia de seudopolíticos y maestros de la política, pues aunque es primordial el dominio de la teoría macroeconómica, sin el quehacer de la política de Estado el agua no fluye. Para tal propósito se demanda conocer bien quiénes manejan el recurso financiero y cuáles son las minorías confundidas en los promedios que nos dicen los expertos.
jueves, diciembre 14, 2006
Salto cualitativo
Ecuador tiene ahora las circunstancias favorables para tomar un nuevo rumbo e iniciar el despegue hacia un desarrollo sostenible. Un nuevo Presidente electo estrenará la presidencia desde mediados de enero 2007. Morirá al mismo tiempo el gobierno gris y tímido que teniendo, sin embargo, la gran oportunidad ha mantenido su período en somnolencia e inercia. Tantos temas quedan en el camino que el ahora presidente electo Rafael Correa tendrá que fajarse con el cambio y el futuro.Tenemos que hacer conciencia que nuevas circunstancias comienzan a aparecer en el escenario político-económico del país, pues hasta lo que transpira por las visitas, almuerzos, desayunos e invitaciones previos a la posesión del mandato, provienen de fuerzas sociales y políticas no afines a la corriente soberana que ostenta el poder mundial. Acaba el presidente electo Correa de proclamar su admiración por Bolívar (libertador, venezolano) y por Alfaro (caudillo liberal, ecuatoriano). Antes de esto ya hubo almuerzo y beso con la embajadora de Estados Unidos. Como para confundir...Las cosas van a ser de otra manera. La política exterior va a cambiar porque tiene que cambiar por efecto de las tendencias exógenas en que los países, unos por ataque otros por defensa, se están uniendo en bloques. Estados Unidos, por ejemplo, por defender su hegemonía a través del TLC y el Aptdea. América del Sur con Mercosur y Venezuela chavista clama por el liderazgo bolivariano. Y, finalmente, nacerá una América Latina sin fronteras.América Latina se despereza. Me parece el gallo que canta al amanecer, que lo escuchan sus vecinos. Las políticas financieras de las grandes iniciales (FMI, BID, BM, etcétera) tendrán que cambiar sus conceptos filosóficos y adaptarlos a las nuevas corrientes del comercio. Por las tendencias que van apareciendo el quehacer político se mantendrá con controles necesarios, pero el énfasis será económico, salvo perturbaciones y contingencias. Sangre nueva, pero... cuidado con la ambición y la avaricia.Los nuevos líderes presienten y saben que América Latina busca la integración, con la cual podría conseguir el mercado libre latinoamericano. El bloque así formado entraría en competencia con la zona de influencia de los otros grupos hasta donde alcance la perspectiva, cuando entonces la globalización habrá perdido su nombre.Si el Ecuador logra en esta ocasión dar el salto cualitativo, significará un cambio estructural en que la vieja guardia política se retirará a sus cuarteles y una nueva generación asumirá las posiciones estratégicas.Los pueblos de América Latina se despiertan y con las mismas armas que nos enseñaron a usar los políticos americanos del norte (democracia a toda hora) comienzan a agruparse para hacerse fuertes y manejar su propia libertad de administrarse.Está pasando la época del garrote eleccionario (en sentido figurado), aunque todavía existe la mano invisible. (Recordemos el reciente caso de México).La globalización impone al nuevo gobierno ecuatoriano la obligación de entenderla muy bien para poder insertar al país en ella con provecho. En esta área –el comercio internacional– el Presidente electo deberá usar los mejores recursos humanos. (Sobreentendido que ostentando sus conocimientos económicos será él el responsable por el desarrollo económico equitativo y sostenible. Alguna vez escribí que el problema no está básicamente en la creación de riqueza, sino en la distribución de ella).Reflexión: ¿percepción o realidad?
jueves, diciembre 07, 2006
Llegará la hora cero
Después de tantas idas y venidas llega la realidad, por lo pronto tenemos incertidumbre. Como mis barbas no crecieron en el quehacer político, tengo que reconocer que soy neófito en tal menester y que para dialogar sobre la materia solo tengo mi sentido común.La hora del desafío ha llegado para el nuevo presidente del Ecuador, cuando ya termina el camino de la retórica y comienza el de las realidades: es la hora cero de lo que se espera que sea un nuevo periodo para la productividad del país.Lo que aún queda por transitar es hasta que llegue el tiempo de la acción, y este tiempo y más allá que estará dentro de la turbulencia entre lo que es y lo que deseamos que sea.Tal vez nunca como ahora un presidente vaya a ser tan vigilado y juzgado como lo será el flamante ganador economista Rafael Correa, puesto que tiene que vérselas con fuerzas perdedoras que parecen no dispuestas a abandonar el terreno ganado. El próximo enero comenzará un nuevo capítulo.No hay que pasar por alto que entrarán al gobierno con mucha garra, aunque legítima, elementos del anonimato político, teóricos, consejeros y toda una cofradía capaces para la labor administrativa, y otros para quienes el señuelo es el petróleo. ¡Ojo, mucho ojo, economista presidente!De otra parte, como no es tema que genera voto, no ha hablado de terminar con las instituciones redundantes, y que muchas de ellas precisamente creadas para dilatar o entorpecer las decisiones, originan deficiencias y corrupción.El sector privado no va a gozar de muchas ventajas y debe estar muy alerta a las tendencias que muestren los principales puntales que sostengan el entramado. Como en la guerra hay que estar alerta ante nuevos ardides y estratagemas de dentro y fuera del gobierno. No hay que olvidar que en ocasiones el que tiene el poder no es el mismo que dirige.Se comenta que el presidente electo es de tendencia izquierdista, alineado con los gobiernos de América Latina. Está por verse. si así se cataloga a quien no comulga con Bush o con su política de gobierno. Pero es lo cierto, que hasta ahora, no asoma ideología definida.El silencio político después del triunfo dice bastante. Hay que ver si hay continuismo o una verdadera acción de cambio, más allá de las fronteras del petróleo. Es necesario que el nuevo gobierno defina públicamente qué somos y qué queremos ser. Somos, eso sí, parte de la globalización, de la información veloz, de la tecnología moderna. No hay escape.Tiempo de reflexión. Galápagos sirve para ello, si no está acompañado de un séquito que exija lo mismo. El país sigue en el mismo meridiano, pero las condiciones de vida en general tienen otras exigencias. La sociedad hoy está más rápidamente informada y, por tanto, es más exigente con sus necesidades insatisfechas comparadas con los estándares de otros países de similar nomenclatura.Resolver peticiones de arreglar caminos o construir viviendas será fácil y recomendable porque son obras que se pueden realizar, postergar u olvidar. Aun si se desplaza la firma del TLC, puede ser resuelta por la vía de la negociación. Pero hay acciones de gran peso para el desarrollo del país en el mundo globalizado que no se podrán soslayar.
jueves, noviembre 16, 2006
Competitividad y gobierno
Tampoco se ha sabido de la actitud que tomarían algunos de los dos candidatos finalistas para incrementar el aporte de la inversión del sector privado en el desarrollo de la competitividad del país. Más vale, trasluce cierta animadversión hacia el empresariado, como si se tratara de un elemento indiferente hacia la eficiente gobernabilidad.Entre las generalidades prometidas se hace referencia que se fomentará la inversión. ¿Del sector público o del privado? Si se trata del primero, por historia sabemos que ese criterio significa la creación de nuevos entes gubernamentales, que sirven para cumplir compromisos electorales, desde ahora en demanda; con lo cual lo que se logra es incrementar el presupuesto nacional que vía déficit los paga el contribuyente aumentando la improductividad del costo de la nueva inversión. Lo más grave del caso es descubrir después que hayan utilizado como instrumento de desgaste el nuevo ente, las fuerzas de los círculos lobbistas para su propio beneficio. ¿Qué gana el Estado con nuevas inversiones ineficientes? Pero los compromisos electorales y la adicción al dinero del petróleo enmascaran las deficiencias.Para el sector privado, crear una nueva inversión o una empresa competidora por alguna esquina, y que para hacerlo tenga que intervenir algún organismo de gobierno, es obra de romanos. El peregrinaje es atroz, y luego de cumplidos los trámites y cuando todo aparece santificado, falta la coma que el funcionario debe ponerla pero que es imposible porque está en comisión de servicio en el exterior o de vacaciones.¿Quién asume el costo de toda esta falta de eficiencia asociada con la productividad? Recomendaría a los habitantes de ambas orillas repasar algo del contenido en el Otro Sendero, de Hernando de Soto.Y que para que haya inversiones se necesita de estabilidad que mantenga a distancia el peligro de cambiar las actitudes gubernamentales, tan frecuentes en América Latina. Si un gobierno no mantiene sus políticas con firmeza y sabiduría los capitales emigran o se establecen allí donde hay garantías para su supervivencia y sus resultados, y su desarrollo.Mantener la política de gobernar con objetivos y metas precisas para poder controlar, es corroborar en la creación y posicionamiento de un sistema económico que permita trabajar, invertir y reinvertir en lo que genere competitividad. Esta política no es neoliberalismo, como antitética de otros ismos. Es como lo expresó Lincoln: “gobernar con el pueblo, para el pueblo y por el pueblo”.Está claro que vivimos en un mundo de economías desiguales en que la generación de la riqueza fluye, eso sí, de arriba abajo, y que las luchas políticas son generalmente el producto del deseo de libertad por la igualdad y contra la pobreza.Comprendemos que el mundo está cambiando rápidamente, que aparecen nuevos paradigmas, que las generaciones de políticos que lideran países no son tan románicos como quieren venderse. Recordemos algunos nombres en América Latina y en nuestro Ecuador y encontraremos corrupción de calibre entre ellos.La nave ecuatoriana está golpeada de proa a popa y de babor a estribor; la corrupción carcome sus cuadernas; no se puede mantener erecta. Así es que el próximo gobernante habrá de demostrar que aparte de inteligente tiene talento para gobernar. ¿Es así, señores candidatos?
jueves, noviembre 09, 2006
Las batallas que vendrán
Terminado el primer episodio electoral el escenario quedó disponible para los dos finalistas que calzarán guantes en la segunda vuelta; la primera ha dejado una lección electoral muy amarga para los que creían en su figura presidenciable, y encontraron su propia realidad diferente de la que percibían. El futuro que esas fuerzas sigan o se dispersen dependerá del resultado de la segunda vuelta y de cómo operen las fuerzas en el Congreso.No se podrá dejar de considerar al “gutierrismo” que ha aparecido como tercera fuerza política que, además está alimentada por circunstancias negativas, producto del fracaso del gobierno del Coronel.Toda la estrategia política va a cambiar, y hasta tanto la incertidumbre continuará, los negocios fluirán inciertos, y las inversiones en el área inmobiliaria será lo seguro para invertir. La productividad de la macroeconomía seguirá sin mejoras sustanciales en el PIB. Si la estrategia del triunfador no contempla medidas y políticas de efecto inmediato o a corto plazo, cundirá la tendencia al fracaso. Hay sectores y problemas que atender que ya deben estar en la agenda de ambos.Después de la primera viene el tiempo de reflexión para evaluar lo hecho y sobre todo lo que se dejó de hacer. En el baratillo de ofertas y promesas no se ha visto tocar con seriedad qué se piensa con respecto a dos monstruos de nuestra economía: la seguridad social y las aduanas. Todo el resto de ofertas pequeñas resultan baratijas frente a los dos monumentales problemas mencionados. Tengo la seguridad que los comentaristas de la política van a demandar menos retórica, menos abstracciones, porque el hecho de ganar en la segunda es responsabilidad y compromiso sobre situaciones concretas.Las relaciones han cambiado. Ahora ya no se puede ver las cosas como antes de la primera. Es la razón para insistir en que de seguir con el mismo compás, el resultado será la misma música de todos los tiempos. No habrá ni cambio ni ruptura.Otro tema: ¿quién nos enseñará a contar votos? Ante el mundo somos analfabetos en aritmética porque hay que contratar a técnicos que vengan a contarlos, no obstante que en el Ecuador hay universidades y politécnicas con profesionales reconocidos por su idoneidad. Por nuestra adicción al dinero del petróleo se regalaron millones de dólares para tener hojarasca.Los grandes problemas para el nuevo gobierno se los podrá reducir en la medida en que se vayan solucionando con eficacia las demandas que con justo derecho –por ser promesas electorales– se conviertan en realidades.El camino es largo y duro. El pueblo tendrá que sufrir la espera porque ninguno de los dos candidatos es milagroso, salvo que... se quiera poner al filo del precipicio a nuestra ultrajada democracia.Las recientes elecciones son una prueba más de que el voto está buscando una salida decente al cambio presidencial. Desafortunadamente en ambos candidatos está muy arraigado luchar por componer el pasado, cuando el futuro es lo que interesa; pero, como el caos y la corrupción imperan por todos los puntos cardinales, el ganador tendrá que hacer acopio de mucha sindéresis y sabiduría para sus decisiones. Los grupos fantasmas de presión ya tendrán sus velas encendidas.
jueves, noviembre 02, 2006
Evaluación de la incertidumbre
La historia de ayer no ha cambiado: más vale continúa la incertidumbre y las incongruencias que afectan al desarrollo económico del Ecuador.El próximo presidente tendrá que afrontar problemas de gran seriedad y gravedad. El equipo que acompañe al triunfador debe tener altos quilates de idoneidad. Lo primero que se necesita es que el pueblo ecuatoriano crea en ellos. Sin fe en los nuevos dirigentes, subirán y bajarán sin pena ni gloria; lo único que conseguirán será una línea para su carpeta.A pesar de estar todavía con los ojos vendados los resultados finales ya indican tendencias que sirven para la percepción. Hay tanta carga de subjetividad en la evaluación y el análisis, que se necesita una buena dosis de independencia e imparcialidad para lograr una evaluación no subjetiva.Si las tendencias se cumplen, cualquiera que sea el triunfador, el sector privado -básicamente el de los negocios- va a sufrir un remezón. El triunfador estará al mando y el perdedor, con la fuerza de la casi igualdad, será el crítico con un gran angular ubicado en la vereda del frente. No habrá calma política.Las empresas de negocios tienen que estar alertas, casi al minuto, de rumores y noticias que pudieran influir en su entorno; pues, desde ahora ya se siente cierto nerviosismo, producto de la incertidumbre. En una situación así habrá vulnerabilidad e incongruencias que los estrategas corporativos deben vigilar. Las empresas de negocios no están libres de contaminación, y la gerencia superior tiene la responsabilidad de tratar de convertirlas en oportunidades. El análisis de la demografía del voto podría cambiar la realidad del diseño, y mostrar la diferencia con la percepción.Para la etapa electoral hubo un mercado político cuyo voto había que captar, conscientes de que habría una segunda vuelta. Quien se consideraba presidenciable, cumpliendo ciertos requisitos, podía presentarse a la subasta. Al llegar a la segunda vuelta el mercado está definido y solo queda el producto representado por los dos finalistas.Al cambiar el mercado electoral, hay que rediseñar las tácticas aprovechando incluso algunas de los perdedores. En el caso de negocios, Drucker llamó a esta táctica el judo empresarial, que consiste en utilizar las fortalezas y debilidades en beneficio de quien lo aplica.En la estrategia político-electoral de la nueva etapa se van a emplear nuevas tácticas. Los pensadores estratégicos que asesoran a los participantes vivirán muy alerta en el nuevo proceso. En algunos casos será necesario copiar o imitar, ser creativo o neutralizar.La campaña de la segunda vuelta, sin resultados aún precisos, está iniciada por parte de los contendores; ya no hay espacio para la suerte o para la habilidad: la presumimos como una campaña de estrategia. Hay que completar los votos que hacen falta para ganar, que se podrían conseguir del campo contrario o incursionando en el de los que ya no intervendrán.No se aprecia todavía si habrá cambio o transformación con el nuevo gobierno. Mantener falsas expectativas con promesas distantes de poder cumplir, sería una burla. Si se sigue cavando en el mismo sitio, las incertidumbres aumentarán.
jueves, octubre 26, 2006
Llegó el día
La parte más espesa, tupida y apretada del proceso electoral terminó, con resultados sorpresivos, frente a los cálculos que hicieron los vaticinadores. Para la segunda vuelta los dos contendores ya son conocidos por sus antecedentes, experiencia, capacidad de lucha, financiamiento, penetración en el electorado, y hasta por sus padrinos. Es decir, la sociedad ecuatoriana decidirá, en próximos días, quién será el jefe del país. La duda está en que si sabrán administrarlo.La herencia de problemas que recibirá el próximo presidente no es posible medirla en sus consecuencias. Aparte de la falta de confianza en el devenir político y el escape de capitales ante la incertidumbre hasta que la situación esté transparente, el Ecuador entrará en trance de alto costo político. Son dos fuerzas numéricamente iguales que van a contender, a las cuales no se les puede negar el trasfondo.Se aproxima una contienda. Para el ganador significará ser el producto de una fragua política. El ojo del huracán no estará en el sillón presidencial sino en el Congreso, en donde las fuerzas políticas harán trincheras. No se trata de una segunda vuelta natural: juzgarla en forma simple es equivocado.Después de la primera el electorado, se reconoce, está fragmentado. Se ha formado un segundo entorno estructural para las próximas elecciones; no me atrevería a creer que solo entre politólogos y analistas políticos puedan resolver el problema. El candidato que logre trabajar la mejor estrategia competitiva será el triunfador. La estrategia tendrá que ser diferente; no será de bulto, sino inteligente, competitiva.Vendrán días de mucha percepción y se vivirá electoralmente muy proclive al error, porque la percepción política no juega igual con la lógica de la política. En el juego electoral si hay tinte ideológico al crear la estrategia competitiva se corre el peligro de que la parte contraria lo intuya y le ponga su contramarca. Las fuerzas que compiten, hay que reconocerlo tienen calidades diferentes. De tal manera que la aritmética no es todo.Los contendores –porque eso es lo que son– tienen ahora que ser claros y convincentes; hablar de resolver realidades que están llevando al país a la disolución. Se acabó la retórica política, los saraos y las presentaciones de tiempo atrás. El Ecuador y sus votantes tienen que vivir la realidad: tienen que saber qué va a pasar con el desarrollo económico, social y cultural; con sus temas internacionales, con sus temas de producción y pobreza, y un gran etcétera.Los temas son calientes. El abogado Noboa tendrá que pensar que el éxito para un gobernante no se lo consigue manejando el país como empresa particular; ambas son disciplinas administradoras, pero con misión y objetivos diferentes. Y por otra parte, si el economista Correa considera que su profesión es el atributo más importante no obstante su corto viaje del aula a la contienda política, encontrará difícil llenar la función de estadista, que es lo que el país demanda para su porvenir.Ha comenzado la batalla. La incursión del uno en el campo del otro es indicio bastante elocuente de la lucha que presenciaremos durante el próximo periodo presidencial. La fortaleza del imperio bananero ya está recibiendo los primeros obuses de la artillería contraria. Si Correa es finalmente el perdedor, ¿estará dispuesto a mantener la lucha constante como la ha mantenido Noboa?Muchas preguntas quedan en el tintero.
jueves, octubre 19, 2006
Las cámaras en el desarrollo
En la historia del desarrollo económico del país, las cámaras de la producción han tenido, y seguirán teniendo un papel muy activo en el escenario actual. Dos factores coincidentes las obligarán ahora a ser proactivas en la construcción del futuro económico regional y nacional: convertirse en la contraloría del cumplimiento de las ofertas del candidato triunfante en las elecciones presidenciales, y las de Guayaquil en ser las promotoras del aprovechamiento de las oportunidades y estímulos que trae la Ley de Beneficios tributarios.Aunque la tarea de estimular la utilidad y conceder los beneficios que crea el nuevo instrumento corresponde en gran parte a la Municipalidad, no es menos cierto que sin la divulgación y la promoción de un contexto guardado en el armario, ese texto alimentará a la polilla.Concretamente, la aplicación y aprovechamiento de la ley corresponde a la Municipalidad de Guayaquil, pero no obsta que se busque –o se negocie– la asociación con el sector privado de la inversión.Las cámaras tienen, o deben tener, toda la información de mercado, potencial y el real en todas las áreas sustanciales de la economía, y de proyectos que pudieron ser realidad con las razones o motivos del porqué no lo fueron.Habrá que formular una estrategia para la promoción empresarial, para seleccionar estratégicamente la creación de empresas generadoras de empleo. Es importante estimular la venida de capital desde el extranjero. En el mundo existe capital flotante, particularmente desde la aparición del petróleo en gran escala.Salvo que exista otro cauce, la misión de cada negocio o empresa está definida implícita o explícitamente; pero sin recurso humano capaz y necesario, será penoso el camino hacia adelante. De otro canto, las ciudades también compiten y van creando, cada vez, mayor valor agregado.¿Dónde está la demanda no cubierta? ¿Cuáles podrían ser productos de nuevo consumo o de consumo incremental? Frente a la nueva circunstancia, si la empresa aspira a crecer deberá preparar un presupuesto de inversiones y otro para sus negocios corrientes. ¿Y el ahorro, o sea las utilidades no repartidas dejadas en el negocio para crecimiento y desarrollo? Al margen: en ocasiones se prefiere la inversión en tecnología que aumenta el gasto por depreciación, aumentan los costos operativos, reduce el margen o incrementa el precio de venta que contribuye a la inflación.Quizás el cambio sea más rápido que el esperado, porque Guayaquil y sus zonas de influencia están ansiosas por salir de la camisa de fuerza en que han vivido. Cuando cambian los procesos econofinancieros, cambia la corriente de los recursos. El Ecuador es un país sin ahorro, basta con observar el estímulo que se da a la publicidad de consumo.Hay trabajo promocional para rato. Se abren las puertas para un marketing creativo. La agricultura (siembra, cosecha y venta) y la ganadería con su factor multiplicador aún están en embrión y conviven en los alrededores de nuestra ciudad. Capitales para competir no faltan cuando hay oportunidades. Solo faltaba el ¡levántate y anda!...
jueves, octubre 12, 2006
Nuevas coordenadas
Guayaquil ha cambiado y seguirá cambiando. Aunque el cambio ocurre dentro del tiempo, este tiempo está alimentado con los estímulos de la Ley de Beneficios Tributarios que por ordenanza municipal, acaba de acogerla la M. I. Municipalidad de Guayaquil.El empuje de la nueva ley crea la oportunidad para el cambio y el desarrollo socioeconómico de la ciudad y hasta donde pueda llegar su zona de influencia, el valor que tienen los pueblos a trabajar por su futuro, sin esperar el favor centralista.La infraestructura con que hoy se cuenta y la que se irá creando llevarán a la ciudad a un crecimiento económico horizontal, que hasta podría darse el caso de desempleo cero. (Hoy se estima que el desempleo está alrededor del 11%).El Municipio tiene el desafío de promover direccionalmente las nuevas actividades que, seleccionadas como productivas, vayan acortando el cordón umbilical con la burocracia centralizadora.Guayaquil recuperará su supremacía en muchos campos. Por supuesto que lo que hay que hacer es crear el ambiente de confianza y seguridad necesarios para la inversión privada.Un alto porcentaje de la riqueza exportadora pasa por la Perla del Pacífico. Las corrientes económicas producidas por el ser humano distribuyen la demografía y el bienestar en el territorio. Desde luego que la forma de hacer gobierno no será la misma de hace décadas atrás, cuando hasta la cultura general de los políticos era diferente a la de hoy.¿Qué significa para la ciudad y sus zonas de influencia tener en su propia provincia, un puerto de aguas profundas? Yo estoy convencido (superconvencido, como se diría en el argot popular) de que este nuevo recurso será el imán que atraerá las grandes inversiones y el inusitado movimiento que se generará. Y hasta estimulará la paciencia que se ha tenido con respecto al gas del Golfo. (Sugerencia: para aumentar nuestra cultura hacia el desarrollo, el Municipio a través de los medios debe difundir el significado y ventajas de todo orden que trae un puerto de aguas profundas).El desarrollo que reventará con la Ley de Incentivos atraerá el interés de inversionistas nacionales y extranjeros, y hasta de los “golondrinas”. Se incrementará el mercado financiero (sueño de César Durán-Ballén). El desarrollo horizontal irá sustituyendo al de extrapolación que apadrina en gran escala la creación de grupos de interés.Holcim, la productora de cemento en Guayaquil, anuncia una inversión de 250 millones de dólares en una nueva planta. Se puede percibir que la empresa conoce que la principal tendencia está en la construcción, y que esta, la construcción, es la que dará el valor agregado para Guayaquil y su competitividad.Las cámaras deben revisar su función ante las nuevas oportunidades, y contribuir en grado superlativo para aprovechar las ordenanzas que habrán de dictarse; hay que crear emprendedores.El cambio de dirección de las actividades manufactureras, comerciales y de servicios, obligará al empresariado a vivir con ojo avizor, a sacudirse de la inercia y de la permanencia del estatus.El Municipio tiene la gran tarea de descubrir las oportunidades de desarrollo de la ciudad. Que la Montaña venga a Mahoma. Inversión privada y Municipio en conjunto deben comenzar ¡ya! el estudio y análisis para disparar ¡ahora mismo!
jueves, octubre 05, 2006
Reorientación de recursos
No solo que con el recurso petróleo el Ecuador no ha logrado desarrollo y progreso (aumento de empleo y de renta per cápita), sino que cuando se marque su fin (por obsolescencia) quedarán infértiles miles de hectáreas de tierras, hoy ocupadas por concesiones para explotación petrolífera.La solidez (o la debilidad de nuestra economía) está dependiendo básicamente del precio de la venta de petróleo. No son el mejor referente para un plan de desarrollo a largo plazo.Para administrar al Ecuador, el objetivo viene siendo puramente político. La campaña por la presidencia y por las que deben hacerse en paquete para personajes del Congreso, tiene la característica, más que en el pasado, de haber atraído un conglomerado tan amorfo, y distante de lo que es el arte de gobernar.Por sus discursos pobres de contenido político administrativo, se puede percibir los pocos quilates de aportación al progreso que podrían hacer algunos de los candidatos a la jerarquía. La corrupción, la falta de valores éticos en la contienda desciende a todos los estamentos de la sociedad ecuatoriana.Debo suponer que los politólogos, al igual que la ciudadanía que tiene que votar, estarán confundidos y tratando de desatar la trama electoral que se ha armado, en que hay tantas actitudes melodramáticas, repetitivas y de efectos simplones, que el acto sagrado de elegir autoridades está convertido en un día de sol y de visita a los centros comerciales.El pugilato armado entre los que intervienen en la contienda revela el poco valor de nuestra cultura política, que a pesar de los avatares sufridos en los últimos años de “dominio político” en la dirección del país, no se ha logrado un entorno capaz de mejorar la utilización del recurso humano.Este ambiente, en definitiva, es factor de antiprogreso. Durante la campaña electoral que es un genuino medio para medir el avance de la calidad política de un pueblo, ya se notaba el analfabetismo electoralista que daría por resultado la maratón que se realizará el próximo 15 de este mes.Que quede claro, eso sí, que el Ecuador no vive ajeno a la fractura de recursos que la globalización está causando. El ser humano es factor importante en la época del conocimiento, que ya se ha distanciado bastante de la agrícola e industrial.Los problemas acumulativos que afronta el Gobierno de hoy, y los que vendrán luego de las elecciones tienen un alto contenido político, internacional y económico, que van más allá de lo importantísimo. Que van más lejos de los lugares comunes o de los discursos de aldea o de los destapes publicitarios.Los malabaristas del juego electoral van triunfando; ¿por cuánto tiempo será? No hay ofertas electorales sustanciales, aparte de que se está vendiendo la idea de la Consulta o sus equivalentes, a la espera de que el tiempo siga su marcha.Pensábamos que la nueva estructura de conducta se presentaría innovadora; que se reorientaría el fondo y la forma de la campaña, y que se demostraría una más progresista cultura electoral. Pero nada ha sucedido; lo que se percibe es una actitud que se debe medir para mejorarla.
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