El entorno del país se ha calentado con las últimas medidas que tienen como referente las confiscaciones, o cualquier nombre que se le quiera dar a la decisión gubernamental de asumir el control de las empresas del Grupo Isaías.Cabe la pregunta: ¿qué va a ganar el Estado con la actitud ejercida, cuando se lo priva de entes tributarios, productivos y generadores de empleo y trabajo...?Sus propietarios no habrán sido (o no serán) unos santos, pero es un hecho innegable que de tratarse de castigar delitos (bien por la justicia) no es posible que sean los trabajadores de las empresas echados a la calle.Quiero seguir pensando que, luego de apagado el fuego, las cosas podrían mejorar. Cuando el Presidente reflexione como economista, no como político, verá el efecto de la decisión con todo su efecto multiplicador.Está claro que algunas de las empresas así intervenidas no estarán activas –a lo mejor nunca lo estuvieron, situación muy practicada en Ecuador y otros países– que consiste en tener empresas listas para negocios que pudieran presentarse. De ser tal el caso, ¿existe delito? Y por igual razón, si las empresas no operan, tienen que asumir los gastos que demanda su existencia. Son empresas perdedoras y el Fisco conoce muy bien el proceso, y faculta la existencia de estas empresas de papel.Los nuevos administradores de las empresas intervenidas se encontrarán con sorpresas. No es cuestión de poner un miembro de las Fuerzas Armadas a dirigir y mantener rentable una empresa, y pensar que por arte de birlibirloque florecerá. Las decisiones que se tienen que tomar serán duras y difíciles, por consecuencia de gran responsabilidad, no solamente ante los accionistas sino ante el país.Decía Borges que “para disparar un revólver se requiere valor, pero para disparar un cañón solo se necesita puntería”. ¿En cuál de los casos estamos? No se trata de defender la acción en particular, sino de referirse a los efectos generales en materia de crecimiento, desarrollo y estabilidad. Largo yo habría escrito si en forma paralela se creaban los mecanismos compensatorios a los efectos negativos.Si el Presidente lucha por el cambio, no es el mejor camino el temor y el susto. Si hay que castigar, se debe castigar; pero para ganar espacio no se debe generalizar al extremo de crear una psicosis colectiva que haga daño a la nación entera, espantando las posibilidades de progreso.No está bien mezclar el concepto militar con el mercantil o empresarial. Son dos filosofías diferentes y en ocasiones contrarias. Cuando termine la historia, el país deberá conocer los resultados, pero desde ahora percibimos que el Estado tendrá que cargar con el desfase que se produce. Hay historia.Tal vez ahora se estén buscando alternativas; pero el daño al prestigio del país ya está hecho. La desconfianza internacional está resquebrajada. ¿Quién va a dar el apalancamiento financiero, de cualquier calibre que sea, los contactos internacionales que hayan tenido y el mercado de sus productos físicos, financieros, intangibles, administrativos, etcétera?¿Todavía habrá tiempo para reflexionar y enderezar el entuerto?
miércoles, julio 23, 2008
Sube la temperatura
El entorno del país se ha calentado con las últimas medidas que tienen como referente las confiscaciones, o cualquier nombre que se le quiera dar a la decisión gubernamental de asumir el control de las empresas del Grupo Isaías.Cabe la pregunta: ¿qué va a ganar el Estado con la actitud ejercida, cuando se lo priva de entes tributarios, productivos y generadores de empleo y trabajo...?Sus propietarios no habrán sido (o no serán) unos santos, pero es un hecho innegable que de tratarse de castigar delitos (bien por la justicia) no es posible que sean los trabajadores de las empresas echados a la calle.Quiero seguir pensando que, luego de apagado el fuego, las cosas podrían mejorar. Cuando el Presidente reflexione como economista, no como político, verá el efecto de la decisión con todo su efecto multiplicador.Está claro que algunas de las empresas así intervenidas no estarán activas –a lo mejor nunca lo estuvieron, situación muy practicada en Ecuador y otros países– que consiste en tener empresas listas para negocios que pudieran presentarse. De ser tal el caso, ¿existe delito? Y por igual razón, si las empresas no operan, tienen que asumir los gastos que demanda su existencia. Son empresas perdedoras y el Fisco conoce muy bien el proceso, y faculta la existencia de estas empresas de papel.Los nuevos administradores de las empresas intervenidas se encontrarán con sorpresas. No es cuestión de poner un miembro de las Fuerzas Armadas a dirigir y mantener rentable una empresa, y pensar que por arte de birlibirloque florecerá. Las decisiones que se tienen que tomar serán duras y difíciles, por consecuencia de gran responsabilidad, no solamente ante los accionistas sino ante el país.Decía Borges que “para disparar un revólver se requiere valor, pero para disparar un cañón solo se necesita puntería”. ¿En cuál de los casos estamos? No se trata de defender la acción en particular, sino de referirse a los efectos generales en materia de crecimiento, desarrollo y estabilidad. Largo yo habría escrito si en forma paralela se creaban los mecanismos compensatorios a los efectos negativos.Si el Presidente lucha por el cambio, no es el mejor camino el temor y el susto. Si hay que castigar, se debe castigar; pero para ganar espacio no se debe generalizar al extremo de crear una psicosis colectiva que haga daño a la nación entera, espantando las posibilidades de progreso.No está bien mezclar el concepto militar con el mercantil o empresarial. Son dos filosofías diferentes y en ocasiones contrarias. Cuando termine la historia, el país deberá conocer los resultados, pero desde ahora percibimos que el Estado tendrá que cargar con el desfase que se produce. Hay historia.Tal vez ahora se estén buscando alternativas; pero el daño al prestigio del país ya está hecho. La desconfianza internacional está resquebrajada. ¿Quién va a dar el apalancamiento financiero, de cualquier calibre que sea, los contactos internacionales que hayan tenido y el mercado de sus productos físicos, financieros, intangibles, administrativos, etcétera?¿Todavía habrá tiempo para reflexionar y enderezar el entuerto?
jueves, julio 17, 2008
‘Ora pro nobis…’
Lo que está pasando con los precios (el alza ya no es contenible, principalmente los de primera necesidad y consumo para la vida) es la edición de lo que ya está grabado en la historia de nuestro país, y en la de muchos otros cuando se produce el desfase en la conducción política, y la política económica se la sustituye confiando en el adormecimiento del pueblo.La economía del país ya venía soportando un repunte inflacionario como producto de una serie de factores manejados por el Gobierno, con intención o sin ella; que luego rápidamente inciden sobre la economía en general. El viento del impropio manejo del desarrollo económico (si de tal se puede hablar) va convirtiendo en cenizas el producto del trabajo. Desciende rápidamente el valor agregado (aumento de desempleo), baja el consumo por falta de compradores, la producción se estanca o baja (igual con sus precios), la especulación hace cosecha, y todo el proceso de producción y consumo se desestabiliza y las economías individuales se pulverizan: economía aplicada elemental.Desde luego se debe suponer que todo esto ocurre en el mercado, término que las ideologías de izquierda tratan de eliminar o ignorar, pero que a la larga ellos mismos caen víctimas cuando tienen que recurrir a él. Por más que se estrujan el cerebro los políticos, las leyes básicas de la economía solo pueden ser momentáneamente forzadas con disposiciones estatales, pero no reemplazadas. Se atenúa el golpe de las olas construyendo una escollera, pero no se pueden eliminar las olas.No han faltado advertencias acerca del deterioro de la economía nuestra, a la cual se podría agregar el que está pasando Estados Unidos (la globalización trae efectos paralelos); sin embargo, no han habido golpes de timón que cambiaran el mal rumbo que se lleva, a pesar de los recursos ingentes del petróleo que han servido para mantener la improductividad y la consecuente pobreza. (Mayores recursos versus baja de producción = baja productividad, y sus consecuencias sociales).El dinero en forma de capital/ahorro es tan huidizo como el agua entre los dedos. Cuándo se recuperará la confianza, es de pronóstico reservado, porque al parecer aún no termina la depuración que dejaría inmune al desarrollo económico del país para luego, tal vez, sobre terreno limpio, surja una nueva realidad.Las tendencias están claras, no hay alternativas. Lo único cierto es que la inversión huye en el preciso momento en que el mundo demanda por lo menos el punto de equilibrio en la producción alimentaria. Hace rato se viene demandando incremento en la producción de alimentos. Con el movimiento demográfico global no había que ser un Nobel o un predestinado para intuir consecuencias. Mientras todos los días en el mundo se reúnen cónclaves para luchar contra la pobreza, se prefiere la inversión en el desarrollo tecnológico.Hoy más que antes la crisis agrícola del mundo puede ser nuestra oportunidad, si entendemos bien el panorama económico y la ecología que lo rodea. Pero como todo proyecto demanda inversión, el Gobierno debe principiar por armar una buena actitud de confianza.
jueves, julio 10, 2008
Mujer - Lider
Las liberaciones de Íngrid Betancourt y otros secuestrados por la guerrilla colombiana desde hace varios años, en condiciones incruentas y sin disparar un tiro de pistola por parte de sus captores, tiene unos ribetes de técnicas, que parecen ser la edición de nuevas reglas de espionaje y rescate, por el entorno que se puede suponer que debe haber rodeado a la operación.Lo fundamental para el éxito, desde el comienzo de la concepción de la operación ‘Jaque’ ha sido guardar, por parte de cada uno de quienes debían intervenir en la misión, el más absoluto secreto, desinformar y mantener controladas cualesquiera señales que pudieran levantar una sospecha al “contraespionaje” del campo contrario.Hay mucho para pensar y especular acerca del rescate de Íngrid y sus compañeros de infortunio; pero, sobre todo, habrá tres factores sobresalientes en el episodio. Uno: los actores de la liberación tienen que haber cambiado de mentalidad (de la convencional a la real para no dejarse influenciar por la guerrilla. Pensamiento divergente). Dos: por mucho dinero que maneje la guerrilla, no habría podido disponer de la tecnología, (especialmente la satelital) de seguimiento y vigilancia, que combinadas con la mente militar entrenada para el caso, logra geográfica y cronológicamente el encuentro liberador, sin que se produzcan enfrentamientos ni bajas. Tres: la acción habrá dejado mucho que aprender y también mucho que desaprender, Las técnicas de rescate y espionaje, y las tecnologías de seguimiento se beneficiarán con las experiencias ganadas.Es incuestionable que para llevar a cabo la operación exista mar de fondo, que quizás nunca se conocerá, a no ser que la protagonista del episodio se decida a contarlo en un rasgo autobiográfico. Lo cual es dudoso.Con seis años de aislamiento de la civilización y vida selvática, Íngrid Betancourt reingresará a la vida política de Colombia (quién sabe si a la de Francia); sus características la configuran como mujer de arquitectura política internacional.Mientras tanto, y suponiendo que en el tiempo se realizaban negociaciones para liberar a los rehenes, se habrá seguido armando el entramado que serviría para el final feliz.Por tratarse de que las FARC son un grupo rebelde que actúa fuera de la ley, muchas realidades no trascenderán, y quién sabe si durante el cautiverio los rehenes han sido indoctrinados acerca de lo que no deben revelar.Con muy buenas perspectivas políticas Íngrid Betancourt podría reentrar en la vida política de su país; o tal vez, mejor, en la actividad internacional en donde faltan verdaderos líderes, ahora que América Latina se convulsiona ideológicamente.Mucho dependerá de que el presidente Uribe la respalde, y le permita actuar como un gran símbolo de la democracia.Íngrid Betancourt ingresó al catálogo de las verdaderas líderes que practican lo que predican. Su rescate después de seis años de prisión más todo el cúmulo de adversidades soportadas con valentía, serán un modelo de mujer-líder para las generaciones futuras.
jueves, junio 26, 2008
Algo para principiar
Un nuevo mandato del presidente Rafael Correa crea subsidios y estímulos para la agricultura, entendemos que es en general, para todo el país, sin privilegios para determinadas zonas, acorde con las preferencias electorales ahora que toda estrategia política-económica trata de favorecer la votación por el Sí.Esta coyuntura tiene que aprovecharla la agricultura en general, pues bien sea por el interés político circunstancial o porque en realidad está dentro de la filosofía de gobierno, el país podría salir ganando al aprovechar los subsidios y subvenciones que el nuevo estatuto permite.Pero lo que de pronto ocurrirá es que de prolongarse indefinidamente las prerrogativas, podrían convertirse en monopolio, factor de especulación y privilegios, si es que no se establece el debido control.Es incuestionable que la economía ecuatoriana demanda la existencia de leyes en que se estimulen su desarrollo, y la agricultura es el rubro principal que exigirá un apalancamiento a tal objetivo, que además de ser un objetivo económico, es también meta de gran alcance y largo plazo para la vida, subsistencia y trabajo del pueblo ecuatoriano.De otro canto, nuestros mandatarios no parecen ser lo suficientemente intuitivos y perceptivos para darse cuenta del gran negocio que resultará para el país dedicar sus tierras incultas a la agricultura, y aprovechar así los adelantos de la biotecnología y los alimentos transgénicos. Dice Toffler: “Ahora ya sabemos que la modificación genética y otros métodos biotécnicos pueden aumentar el contenido nutritivo de una cosecha. Pueden reducir la necesidad de fertilizantes, sistemas de irrigación y pesticidas. Pueden ayudar a que las plantas crezcan en tierras áridas y en climas fríos. Pueden aumentar radicalmente la producción por hectárea. Y pueden rebajar los costos de la producción agrícola”.El mundo tiene hambre (mala consejera). La Ley de Maltus está presente, y los incrementos demográficos engrosados con los ídems, causan el desfase global que está produciendo la escasez alimentaria. Pensemos, además, en la anunciada precariedad del agua, solo nos quedaría el mar como recurso y reserva para la vida.No se trata de ser truculento, sino de visualizar en el largo plazo las nuevas circunstancias que podrían sobrevenir si continúa el aprovechamiento de los recursos finitos actuales, a los cuales tenemos acceso con la tecnología presente.Globalmente el petróleo es el que maneja la economía. Su precio internacional es vulnerable ante cualquier evento, siniestro o catástrofe de ciertas dimensiones que pueda afectar al negocio o a los subsistemas que se generan alrededor de dicho producto. Además, dado el gigantismo de inversión y riesgo económico y político, el producto negro está manejado por ejecutivos de gran categoría y empresas, con gran acceso a la vida política de los países involucrados.No sabemos por cuánto tiempo durará la bonanza del petróleo, luego de cuatro décadas de su explotación; pero lo que sí sabemos es que el día que se sequen los yacimientos el país tendrá que volver a la agricultura y a la ganadería de exportación.Desde ahora el Gobierno tiene que preparar la infraestructura necesaria para estimular la vida rural, disminuir el desempleo, reducir la contaminación que producen las ciudades saturadas por el transporte masivo.
jueves, junio 19, 2008
Administrando a la defensiva
El ambiente del país no es hoy el más adecuado para invertir o para ampliar el sistema empresarial. El futuro aún es incierto. La incertidumbre es riesgo porque no hay una definición precisa del rumbo que se quiere dar, desde el Gobierno, al sector privado. Parecería –es la percepción desde que se realizó el cambio de autoridad– que el proceso económico está en vía de ser controlado por el Estado. El presidente Rafael Correa tiene la obsesión que dicho sector –el privado– es el causante del desorden ecuatoriano, a través de grupos de presión que en todo gobierno existen y seguirán existiendo. (¿No los tendrá también a su alrededor el Presidente?).Infortunadamente Guayaquil ha sido escogida como la ciudad conejillo de indias para experimentar con medidas y decisiones variopintas, el socialismo siglo XXI. Estratégicamente esta ciudad tiene gran valor para iniciar una campaña contraria a lo que podía y debía ser un nuevo estilo de gobierno que apoyara el desarrollo citadino. Ahora se trata de destruir sus instituciones y valores para favorecer la nueva ideología.El panorama se va oscureciendo. Se están sustituyendo los principios de lo que podía ser una buena administración, y se está llegando al caos. No se trata de “la destrucción creativa”; es un camino sin alternativas, que hay que seguir por el sendero en la forma en que lo hace, pero que la aprueba el Mandatario. Llego a creer que tras de él existe alguna eminencia gris que fabrica las acciones y proyecciones para que actúe en la temática y el modo a contrapelo en que lo hace, y en que aparece como un dictador sin la necesaria sabiduría administrativa, cual correspondería a un triunfador de la contienda democrática.Lo que hace el Presidente en mucho son acciones que el Ecuador entero ha venido pidiendo a sus mandatarios. Por lo tanto no se ha inventado la rueda. Lo malo del cambio está en el estilo utilizado para el caso, que es justamente lo que está generando una resistencia muy peligrosa, cuyo futuro no se logra intuir. No está creando el futuro que el país esperaba.Infortunadamente el temperamento con que se ha armado el escenario no es el más conciliador, lo cual lo vuelve negativo ante los problemas de política doméstica.Si para el desarrollo económico del país se pusiera tanto énfasis como la energía que se viene gastando en el afán político, en el tiempo transcurrido el PIB habría mejorado. Las estadísticas al momento pueden decir que la economía del país se va deteriorando, o está deteriorada. Los factores exógenos se han agregado al desequilibrio económico interno que ya existe, que sin visos de detenerlo más vale se percibe que lo agrava la indiferencia oficial.El corolario de este comentario sería: sugerir a la inversión privada administrar a la defensiva, escrutar día a día el entorno y tomar las decisiones mejor informadas para capear el temporal. Más allá de la inteligencia, que se imponga la sabiduría administrativa. No es posible adivinar el futuro pero es posible crearlo mediante un plan estratégico con metas y objetivos definidos y desarrollar, además, un par de alternativas por si las condiciones mejoran o empeoran.
jueves, mayo 29, 2008
¿Catarro o pulmonía financiera?
Parece que ya va dejando de ser noticia el affaire de la Mutualista Benalcázar de Quito. Algunos privilegiados lograrán salvar su dinero, pero otros, los más pequeños, es posible que queden tragados; y es posible también que pudieran aparecer otros casos. La historia en tiempo de crisis, recesión e inflación cuenta de la aparición de casos financieros fraudulentos. Por las noticias de prensa se logra intuir que la iliquidez de la Mutualista Benalcázar se ha debido más que al aspecto legal o jurídico al mal manejo de los recursos financieros limitados comprometidos en inversiones a largo plazo teniendo exigencias o pasivos a corto plazo. Porque el dinero de los depositantes es exigible a la vista, aunque sea ahorro dedicado al financiamiento de vivienda.Según la lista de inversiones en condominios que apareció en EL UNIVERSO, el grueso de los depósitos ha estado invertido en la construcción de tales edificios, quizás más allá del interés de sus propios depositantes cuyo tamaño de sus ingresos no constituían el mercado idóneo para asegurar el retorno del préstamo. En administración financiera es primordial que estén garantizados y sincronizados los flujos del préstamo, la inversión, los intereses y el retorno. Cuando así no resulta, el efecto es de falla en la estrategia o en la planificación financiera.Más aún, si en cada proyecto que se embarcaba la Mutualista Benalcázar no era auditada tanto en los cronogramas de trabajo como en el uso del dinero ajeno, podía llevarla a lo que finalmente resultó: la iliquidez y sus consecuencias. ¿Se habrá analizado alguna vez el apalancamiento (leverage) de la institución? ¿Cuándo fue la última vez que la Superintendencia revisó los índices? ¿Cómo se han manejado en el tiempo los flujos de efectivo? ¿Tendrá el tema algo de colusorio?Si es verdad, el problema básico, aparte de lo jurídico en que pueda resultar, es de estrategia y administración financiera y de no haber descubierto a tiempo en qué negocio estaban: si en el financiero o en el de la construcción. Si a tiempo hubiera definido la misión u objetivo de la Mutualista Benalcázar y el directorio la hubiera seguido sin tener que entrar en el de la construcción, por ejemplo, los resultados habrían sido otros. En temas financieros también hay que buscar los beneficiados con el crimen, y esta sí es la parte que le toca a las leyes.Todo lo que ahora venga será oración post mórtem. El daño está hecho y ganado el desprestigio institucional. Lo sucedido es un factor que se agrega a la incertidumbre que reina en el país en el área de negocios y financiera.Vale la pena recomendar la lectura entre líneas de la columna de Walter Spurrier en EL UNIVERSO, del 25 de mayo. En tiempos como los que vive el país fundamentalmente de ribetes políticos, con aversión a la inversión privada y afinidad por el estatismo, podría aparecer cualquier sorpresa. No hay que dejar de mirar con telescopio a Venezuela. A este propósito, cuando las barbas de tu vecino veas recortar, pon las tuyas a remojar.
jueves, mayo 22, 2008
¿Iliquidez o qué…?
Podría también tratarse de insolvencia, o de ambas a la vez. Generalmente así sucede. El caso de Mutualista Benalcázar, como todo caso fraudulento, demanda una revisión integral que abarque un lapso de tiempo de administración, control y resultados pasados, para conocer que si el cierre de la empresa se justificaba ahora mismo, o si las irregularidades venían illo tempore que es casi seguro que así sea. Ambas situaciones van apareciendo en tendencias, que si no se las controló se hicieron de gravedad absoluta.Una institución financiera maneja el dinero ajeno, tanto como guardián (seguridad) e inversor (rentabilidad). Administrar una institución de esta naturaleza demanda características de control diferentes a las de otras empresas en las que el factor tiempo de rendimiento se puede extender sin peligro inminente. En finanzas el tiempo y la recuperación del dinero son factores que demandan una vigilancia exigente, que se facilita por la tecnología informática.Después de Mahuad y compañía, se creyó que la Superintendencia de Bancos habría mejorado los controles a las instituciones financieras, que demandan la volatilidad del dinero ajeno; pero se ve que no ha habido tal. Los controles rutinarios, en su mayoría, ya son obsoletos y fueron buenos para época pasada. Además, si los mecanismos de control y la gente que los opera no están fuera de la influencia política, el sistema está destinado al fracaso.De otra parte, toda actividad de control tiene que ser independiente e imparcial. Tratándose de la Superintendencia de Bancos, la influencia de la política hace muy difícil cumplir con estos enunciados. El uso estratégico, sistemático y oportuno de la información financiera por parte de los actores, además del olfato que da la experiencia, forman un cuadro del que difícilmente escapa una gestión, salvo que se tratara del imprevisto asalto o de la destrucción de información.Hay mucho pan que rebanar en el caso de la Mutualista de marras. Pero casi con seguridad el asunto morirá cuando el banco pagador acalle a los depositantes. ¿Quiénes serán los beneficiarios del atraco y quiénes los responsables? Una vez más se crea duda sobre el sistema financiero ecuatoriano.Me atrevería a decir que si se examina el flujo de la información y la revisión de los papeles de trabajo que se hayan levantado, se encontrará que se habrá dejado de cumplir ciertos procedimientos mínimos. ¿Existió acaso una revisión de la calidad de la información que sustente el cierre de operaciones de la Mutualista? Las tendencias una vez que aparecen tienden a permanecer.El final indica que la empresa estuvo mal administrada, que el control por parte superior falló en mitad de la línea, por negligencia o por ignorancia.Una vez más está lesionado el sistema financiero y se desconfía del ahorro personal puesto en estas instituciones. La Superintendencia de Bancos también demuestra lo poco técnica, operativa y por sobre todo eficaz, que debe ser. El Estado con sus recursos pagará, si es que llega a hacerlo.(Gran parte de mi vida profesional la he pasado como auditor, mi formación es, por lo tanto, en el área de control, la disciplina y la lógica financiera, que van desde la selección de quién controla, la redundancia y los informes finales debidamente discutidos con la gerencia superior).
jueves, mayo 15, 2008
Señales claras
El panorama real del país está cada vez más incierto. Embadurnados de acción e indecisión política, la oscuridad acecha. Hay inercia para manejar la economía y como que nadie quisiera entrar a tocar oficialmente el tema. Parecería que la consigna fuera la de dividir para reinar.Sin embargo se está hablando de que se entronizará, para el desarrollo económico, la aplicación de una “economía solidaria”, aunque no se ha mencionado el fundamento o el plan de lo que significa. Hay que suponer que tal teoría es parte del experimento socialismo siglo XXI; pues ni en Marx, ni Smith, ni en Ricardo se encuentra alusión a este sistema.Hasta parece irónico que en un país que se lo está desmembrando en búsqueda del cambio hacia una nueva sociedad, se mencione la solidaridad como fundamento para la aplicación de una teoría tan etérea.Por su parte el doctor Fausto Ortiz, ministro de Finanzas, hace declaraciones que tienen mucho meollo, sobre el futuro de la economía y que, debe suponerse, tienen como fondo la “solidaridad”. Pero lo cierto es que es impreciso al hablar de inflación, de falla de la producción y otras lindezas que permiten llegar a concluir que la economía está en las goteras de una recesión. La inflación sube y la producción baja.De otra parte, el Ministro reconoce la falta de entusiasmo y motivación por el desarrollo del campo agrícola en general con sus variadas consecuencias económicas, sociales y demográficas. El mundo está comenzando a sentir en gran escala lo que es haber dejado de lado lo que produce la naturaleza sustituida cada vez más por la tecnología.En la realidad mi país, nuestro país, tiene el privilegio de estar situado en una zona ecuatorial con todos los climas benignos que permiten sembrar y cosechar tantos productos diversos que podrían alimentar a la población entera, si no fuese porque los gobiernos que han sucedido hayan puesto por delante su interés político y dejado que grupos de interés se hayan preocupado de aprovechar la riqueza que se creaba.Las tendencias de hoy no son tan diferentes a las del pasado; pero es fundamental reconocer que mientras se concentren los políticos en mantener el estatus con solo el cambio de guardia cambiándole el uniforme, los otros poderes que hoy están apareciendo en el mundo se reforzarán. Nadie negaría el poder que cada vez lo van copando el terrorismo, el narcotráfico, la corrupción, el tráfico de personas, etcétera.El éxodo del campo a la ciudad contribuye a aumentar la necesidad alimentaria. En el campo falta todo: seguridad, educación, energía eléctrica, agua potable, caminos, auxilios médicos, y comunicaciones entre otros. En la práctica y en términos generales el campesino se ha convertido en consumidor masivo, en vez de ser productor neto.Se necesitan señales claras que indiquen el nuevo papel de la producción agrícola y pecuaria. No se observa en el panorama un interés arraigado para promover dichas actividades y fomentar las corrientes demográficas hacia el campo, principalmente ahora que está aumentando el desempleo y la inflación.Se necesitan señales claras para saber que se estimula la producción del campo, cuando miles de hectáreas en el territorio nacional están improductivas. Confiar en que el petróleo con su juego internacional de precios nos salvará, es ilusión; cualquier día aparecerá el sustituto que comience a hacer el contrapeso.
jueves, mayo 01, 2008
Desmoralización
Política y economía son dos factores cuya gestión inteligente debe ser manejada con sutileza y equilibrio por parte de la administración para conseguir sus objetivos de gobernar bien una institución. La filosofía política que practican algunos de los gobiernos de instituciones –casi siempre no bien aplicada– lleva en sus entrañas el germen para su autodestrucción. Es por eso, por las enormes expectativas que crean con sus promesas, más allá de lo posible, al poco tiempo llega la frustración de las masas que convierten en oposición política la falta de cumplimiento.Los recursos de todo tipo con que un administrador cuenta, son limitados. El conocimiento, el capital como tal, y hasta la gente tienen sus fronteras más allá de las cuales hay un punto de saturación. Por este motivo quien aspire a mandatario debe mantener una perspectiva realista para saber lo que puede hacer y lo que no puede o no debe prometer o hacer. De otro canto, si no se toma en cuenta la limitación inexorable del tiempo, igual será la desilusión.Un nuevo administrador encabeza, siempre, una revolución positiva (que luego por su falta de tacto político se puede invertir). La opinión pública es muy sensible e influenciable. Por lo cual se necesita un equilibrio entre los dos factores antes mencionados, ni mucha política ni mucha economía.El exceso de medidas políticas conlleva a la población a percibir un desgobierno que juega a la gallina ciega, que es una revolución a favor de nadie; mientras que la falta o exceso de medidas económicas reflejaría desconocimiento de los factores de creación de riqueza. La gran pregunta es: ¿qué se destruye y qué se crea, en cada caso?La clave de la eficiencia empresarial es el recurso humano. Cada día el administrador se vuelve más exigente y consciente de esta realidad ante el más aparentemente lejano detalle cuando compra una máquina, analiza sus cualidades y calidad, y sabe que no puede fracasar en su uso y ventajas, porque pierde lo invertido.¿Qué se hace con el recurso humano? Muchas empresas toman deportivamente la contratación de personal, y no profundizan en sus características para determinar cuál podría ser la contribución a los fines y objetivos de la empresa, que en ocasiones ni siquiera se toman el trabajo de hacérselos conocer. (Por cierto que también hay empresas que funcionan sin objetivos. Pronto llegan a ser obsoletas).Así como se determina el sitio, la energía necesaria, la producción que se debe obtener de la máquina, los mismos fines con características humanas, deben servir para manejar al empleado, a lo que habría que añadir un proceso metódico de motivación y orgullo hacia su función. Recuerden la anécdota de los tres albañiles: el primero dijo que colocaba ladrillos, el segundo que construía una pared, y el tercero, motivado, dijo: estoy construyendo una catedral…El empleado u obrero tiene derecho a ser mandado por alguien “superior” a él. Han pasado los tiempos de la cara aterradora del mayordomo o el sobrestante, y del castigo. El empleado o el obrero tienen un tipo de instrucción superior y diferente a los de hace cuatro o cinco décadas. Por lo tanto, las características de deber y responsabilidades que implante la administración de hoy no son las mismas a las de años atrás.Si la gerencia superior descuida el campo, tendrá desmoralización y sus consecuencias.
jueves, abril 24, 2008
Muchos frentes
El presidente Rafael Correa ha abierto simultáneamente varios e importantes frentes de lucha política en su afán de manejarse y sostenerse en el poder. Debo imaginar que el sillón presidencial se moverá a disgusto todos los días.En definitiva, el Presidente es una persona que gusta de la lucha constante y continua, tratando de sacar adelante sus objetivos presidenciales; pero los saca en forma tan ríspida y autocrática que, por los efectos que se ven, los resultados son negativos, y están sembrando el caos en el país.A su formación de economista le faltó la segunda parte de la materia: la política. Posiblemente es un gran teórico en su materia, pero le falta la experiencia que demanda el arte de gobernar, en la que la serenidad administrativa y la capacidad de análisis estratégico-político no habrá podido desarrollarlos a tiempo. Y esta situación da lugar a errores que luego resultan difíciles de corregir, porque en la práctica de la política toda acción tiene sus consecuencias y su costo social o económico. De esta premisa es que surge la necesidad del análisis profundo. Los educadores dicen que para aprender hay que leer y releer el tema; los militares dicen que mientras más concentración hay en punto, más serán las posibilidades de éxito; la gente de marketing sabe que mientras más aparezca la publicidad ante sus ojos, más comprarán el producto.Así pues, el mandatario debe concentrar sus energías para seleccionar y atacar los problemas según su importancia lo exija. Necesita este personaje disponer de muchas sindéresis para seleccionar entre lo que se debe hacer y lo que se tiene que hacer. Mirando en nuestro derredor, es bastante lo que tenemos que hacer. ¿Qué es lo prioritario?El enfoque administrativo del nuevo político ha dejado de estar circunscrito solo para el país que gobierna. Los países están interconectados por la información y la comunicación, satélites, redes e internet. El localismo va desapareciendo. Nomás revise la información de diarios y revistas de tres décadas atrás y observará el cambio entre noticias locales y nacionales.Este aparente criterio diferente al mensaje de este artículo, no es tal porque lo que se intenta es demostrar el gran universo que hoy se tiene que considerar para decisiones, que lleva a los políticos a abrir varios frentes al mismo tiempo, dejando a considerar la opinión pública que es el verdadero auditorio ante el Presidente rindiendo la información sobre los resultados de su gestión. ¡Así es la democracia!Por lo demás la sabiduría del Presidente no es inmune a la danza de las libélulas que siempre merodean causándole zumbido hasta el frenesí, y de los aspirantes a nuevos pelucones a través de prebendas, contratos y licitaciones. ¡Cantarán las sirenas! Atronarán el espacio quienes quieren llamar la atención, mientras esperan en la fila con los dedos cruzados.Cierto es lo que nos recuerda Eamon Kelly con la respuesta que Petrucci le dio a Maquiavelo: ”los tiempos son más poderosos que nuestro cerebro”.Un mandatario debe utilizar el menor tiempo posible para ponerle tiempo al pasado. Debe administrar para el futuro. Armar el porvenir y recuperar la infraestructura perdida que es prioridad de prioridades.
jueves, abril 17, 2008
Mucha música.....
El mundo comienza a sentir hambre. ¿Se cumplirá la teoría de Maltus? ¿Qué va a pasar en Ecuador, cuando ya anotamos alza de precios y escasez en productos de consumo masivo, ante la indiferencia gubernamental y la creencia que la economía real puede sustituirse con subsidios?El gobierno de Rafael Correa se está caracterizando por ser eminentemente político. Al Presidente se lo ve en la primera página cuando se dispara contra los pelucones (los molinos de Don Quijote); pero falla en anunciar medidas que restablezcan la economía, el desarrollo del país, y el estímulo a la inversión privada que hace falta para complementar el déficit de los precarios servicios públicos.Es cierto que el problema político es en mucho creación del propio Gobierno para justificar actitudes o medidas fuera de contexto. Sin embargo, las posturas negativas han creado un pesimismo que hace que la inversión privada comience a huir del país. Además, la inversión extranjera duerme con un ojo abierto, no sea que suceda lo que en Venezuela.Un mandatario con sentido de estadista procura que el país que gobierna sea un sitio que, al tiempo que incrementa el PIB, la población esté satisfecha con respecto a salud, educación y garantías. En cambio, lo que está ocurriendo es que, por afán de gobernar para la política, aparece el caos. Esto del Socialismo siglo XXI está trayendo retrasos para el desarrollo ecuatoriano que cada día nos debilitamos más. Recordemos bien: lo que le interesa al país no son los predicamentos de una ideología, sino los resultados que se obtengan de una eficiente administración.Se dispone ahora de un presupuesto alimentado con recursos provenientes del precio del petróleo al alza; posiblemente hasta equilibrado, no lo sabemos. Y, además, otros que podrían generar los del Banco del Sur –que a propósito, nada se sabe de él–.Muy aparte de los problemas de conducir el país, no hay una política fiscal que señale por dónde se deben conducir los recursos. La catástrofe producida por la naturaleza le trae al Gobierno un fuerte dolor de cabeza por la reasignación de recursos que tiene que realizar en todo el país y que, bien aprovechados, servirán para el desarrollo y la generación de trabajo y el refuerzo del consumo. Es decir, un renacer de una sabia política fiscal que no existe. Igual que no se dispone de una política monetaria seria y sensata.Ahora que fue a México el presidente Correa aconsejó al presidente Calderón volcarse a la izquierda porque en América Latina la derecha pasó de moda. ¿Será que a nuestro Mandatario lo lleva la moda? Pero recordemos que tratándose de obtener resultados beneficiosos para los ecuatorianos, no vale un comino una u otra tendencia política, porque lo importante son los resultados.El tiempo corre, señor Presidente. Su administración ya dura más de un año y solo se ven y se sienten medidas que hasta ahora no generan efecto. Es cierto que ha tenido que atender varias crisis, pero estas circunstancias son propias del mando, y un estadista sabe que no pueden faltar. El costo en dinero que tiene la Asamblea Constituyente encargada de todos los poderes es altísimo. (En la industria el costo de la maquinaria improductiva se denomina “tiempo ocioso, como decían los antiguos: “mucha música y nada de ópera”).
jueves, abril 10, 2008
El Presidente ....
A los mandatarios con madera de líder se los prueba en las grandes adversidades que tiene que afrontar su gobierno. Ejerciendo el mando todos los días son cruciales, llenos de incertidumbre, exigencia y compromiso. Para un gobernante los momentos positivos no compensan los negativos.Al presidente Rafael Correa le ha tocado, desde el inicio de su gobierno, afrontar situaciones muy graves que socavan la base de su mandato y el equilibrio político económico que demanda el desarrollo del país. La característica del mandatario es la de ver molinos. Es cierto que en el país hay molinos en toda la configuración nacional; pero también la habilidad de todo mandatario consiste en ser suficientemente ecuánime y político para ir dominando la oposición. Métodos para la acción defensiva positiva existen. Tiene ahora a su favor la carencia de líderes políticos, aunque está amarrado a otras tendencias que, con el temperamento que tiene, podría producir un colapso.El presidente Correa fue elegido en democracia para la democracia, pero está gobernando como en dictadura. Su palabra, su criterio es lo único válido, por lo menos eso es lo que trasciende y se percibe. Muchas veces podría resultar que los hechos son diferentes a lo pensado. De otra parte, el incienso con que se sahúma el poder obnubila la visión necesaria para la decisión. No hay que olvidar que fuera del círculo más cercano existe otro que espera.El Presidente necesita hacer una limpieza a su alrededor. Luego de un año de ejercicio muchos vicios estarán pesando sin necesidad de ellos. Y esto sí que es un lastre difícil de echarlo por la borda. El barco desde luego, no zozobra, pero se escora.Tiempo de grandes y profundas decisiones políticas. Hay que echar a andar al país que ya tiene un atraso increíble, comparado con lo que ha sido; ni hablemos de comparación con otros. El tiempo se pierde en un nanosegundo. La recuperación y la retroalimentación son de casi imposible planificación.El Gobierno, no solo el Presidente, sufre de fuerzas dinámicas visibles contrarias y negativas que tienen que superarse, quiéralo o no: el caso de los diezmos descontados a los burócratas para alimentar las faltriqueras del partido de gobierno; el problema internacional por la incursión de la guerrilla colombiana al territorio ecuatoriano; el embate de la naturaleza con sus efectos destructivos de ahora y sus consecuencias para el futuro, básicamente la recuperación de la infraestructura sin la cual no podrá haber desarrollo. Hay y habrá otros problemas más, que por muy rendidores que sean los recursos del petróleo siempre serán limitados para cubrir las necesidades de reconstruir el país y de avanzar en su desarrollo.Todos son factores que demandan un gran esfuerzo de gobierno. Pero tales circunstancias, ¿se pueden cumplir en democracia o con un gobierno autocrático? Si el presidente Correa quiere tener su puesto en la Historia debe cambiar los factores negativos –que siempre se los puede identificar– con lo positivo de una buena administración.Luego de un año de lucha, ¿qué se ha conseguido para el progreso y desarrollo del país? Después de todo el esfuerzo y el aguante, estamos cruzados de brazos, una inflación y una recesión de las cuales no nos sacará ni el más pintado economista, pues se habrán acumulado tantos factores endógenos y exógenos que harán difícil la solución.
miércoles, marzo 19, 2008
Capacidad adquisitiva
Los precios, en general, han venido subiendo in illo témpore, aunque las protestas resultaban débiles; en mucho afectaban a artículos no de primordial necesidad, y por eso el rumor era como la voz que grita en el desierto.Ahora el problema es más serio; se trata de los precios primarios de la harina y el arroz, productos que el habitante ecuatoriano debe consumir necesariamente.Habiendo sido productores del trigo para la fabricación de harinas y sembradores-productores de arroz, el país afronta la disyuntiva de tener que importarlos –sinónimo de controlar el mercado– y adquirirlos al precio que fije el Estado.De otra parte, el precio de venta, en tal circunstancia, podría estar sujeto al subsidio oficial para bajar o mantener un determinado precio público a costa de fondos del Estado (se podría decir, del alto precio del petróleo). No es tema para este comentario analizar las causas de origen político que inciden en la circunstancia.Aunque el asunto hasta aquí tratado pertenece al área de las decisiones superiores del Gobierno, hay también la prolongación que se produce por el mecanismo de los precios, que tiene efecto en el sistema monetario.Cuando el gobierno de Mahuad decidió –sin referéndum– dolarizar la economía, entre otras lindezas se dijo que así se evitarían las devaluaciones del sucre y se tendría estabilidad para poder trabajar el presente y proyectarse al futuro. A regañadientes el país aceptó. Pero se está comprobando la falacia del enunciado, pues la moneda –en el caso, el dólar–, sufre los embates de la pérdida de su capacidad adquisitiva y la desvalorización por efecto del mecanismo de precios con que se puede manipular el mercado. En todo caso, el dólar se está desvalorizando localmente vía mecanismo de precios. Cada día se va necesitando más dólares para atender los precios de los artículos más necesarios, mientras los menos necesarios están de oferta por falta de circulante. El consumidor tiene que atender primero a la subsistencia. El costo de reemplazo será mayor, demandará más capital de trabajo y cuando se haga crítico el problema se volverá social, con otras consecuencias.Hay que evitar la intervención de otros sujetos económicos en los precios de artículos estratégicos. En un proceso económico, el costo está en relación directa con los pasos que se dan para obtener el producto; es la esencia, el fundamento para la innovación y la reingeniería. La línea recta sigue siendo el camino más corto, lo que ocurre es que al ser humano le gustan las complejidades y es por tal motivo que mucho del éxito de los innovadores está en que logran percibir los nudos que tiene una organización y desatarlos, encontrando soluciones más simples y económicas.Hay organizaciones –y el mejor ejemplo son las gubernamentales–, en que para mejor control se crean una serie de pasos innecesarios, que si se definiera su costo, bien se podría tener una cuenta que se denomine “costo de la ineficiencia”.En nuestra economía dolarizada, carente de control sistemático en los costos, es bastante problemático regular la capacidad adquisitiva, aunque el hecho cierto es que cada vez que aumentan los precios, el dólar pierde valor (desvalorización), y sufre la capacidad del consumidor, que se va haciendo cada vez más selectiva.La economía se está enfriando; hay contracción.
jueves, marzo 13, 2008
Trilogía
Después de todo, no se nos ha dicho a los ecuatorianos a santo de qué había un campamento guerrillero colombiano en territorio ecuatoriano, justo en sus fronteras con Colombia, que es la casa matriz de las FARC. (Se podría especular acerca de cómo funciona un campamento, sus objetivos, su avituallamiento; todo ello en relación a sus metas en el tiempo).Como “en la duda está el saber”, dice una antigua canción, nos permitimos considerar que un campamento terrorista en territorio ecuatoriano no tenía por finalidad introducirnos más en la fe de Jesucristo, sino más bien incrementar y potenciar en el Ecuador las actividades de la guerrilla, que es una unidad revolucionaria colombiana. Pero este es un tema diferente al tema político ecuatoriano, particularmente cuando hay múltiples preguntas sin respuestas.Por efecto del contexto actual, el presidente ecuatoriano Rafael Correa está encerrado dentro de un triángulo explosivo: 1) la Constituyente, sometida a las políticas presidenciales para intervenir en todos los poderes; 2) Venezuela, que intenta sacar todo el provecho posible para su causa y probar su apoyo, de apariencia incondicional, a su protegido ecuatoriano; y 3) se completa la figura con todo el cisma en nuestro país, de las inundaciones que demandan ingentes recursos económicos, sabiduría y honradez para manejarlos, cuando solo hay escaramuzas. El desarrollo económico, como tal, está paralizado, está en expectativa de lo por venir.Nadie podrá negar la vitalidad y la capacidad de ubicuidad del Presidente; pero también es cierto que como él no es personaje extraordinario, por inteligente que sea, su criterio y decisiones llevan dosis de sus colaboradores, muchos de ellos sin la necesaria experiencia en administración política.La realidad política en la administración del país es que hay un embrollo político cuya solución afirmativa, para hoy y para el futuro, no se la puede intuir. Lo que sí sabemos es que la guerrilla dejó de convertirse en susto o en noticia de periódico, para ser realidad, y que la célula que apareció en el país se la desbarató a un alto costo de vidas. Pero las células guerrilleras son como los ciempiés: muere un segmento pero los demás siguen vivos.La lección en el aspecto de la política internacional servirá para incluir un nuevo capítulo para el reciclaje de cancilleres y del servicio de inteligencia. La guerrilla es informal, viste traje de fatiga y, en vez de clubes repletos de normas protocolarias, se acostumbran a la selva y a la vía dura y de sorpresas.Por suerte terminó el episodio en aparentes buenos términos, pero surgió una nueva lección en la cultura diplomática: en un foro público se pueden extralimitar los términos del debate y llegar a la grosería y el insulto personal, para luego bajar del podio y extender la mano amistosa a su contrincante.Lo que el Ecuador demanda ahora es que el Presidente regrese a trabajar en la reconstrucción del daño por inundaciones. Que, con la entereza y energía con que trató el tema crítico en Santo Domingo, lo haga en la creación de leyes, estímulos y facilidades, para que las zonas y la gente afectada se incorporen como elementos activos en la producción.
jueves, marzo 06, 2008
Depresión
Hay que vigilar muy de cerca el desarrollo y las políticas macroeconómicas del país, ya sea que nos adentremos en una selva, en la que fácilmente podemos perdernos buscando la salida más aproximada.En un par de mis someros análisis anteriores traslucían una cierta advertencia de peligro de crisis, que por estar enfrascados en el dirigismo político se ha diferido tanto tiempo la atención económica. Resulta que hoy por efecto del Tungurahua y las inundaciones provocadas por las incesantes lluvias, el Gobierno busca reducir el efecto económico de estos procesos de la Naturaleza. Y ocurre que el presidente Rafael Correa percibe que hay tres áreas que legislar rápidamente: el arroz, el trigo (que es la harina) y la harina de trigo que vendría de Argentina.Pero, paralelamente, anunció que se creará la Superintendencia de Desarrollo (solución de problemas utilizando burocracia); la cual, pasada la emergencia, seguirá existiendo, por si acaso una nueva emergencia apareciera y porque así es la cultura gubernamental en el país.Lo que preocupa no es solamente el arroz, la harina y el trigo, sino conocer el cómo se proyecta para rehabilitar las devastaciones de todo tipo que han ocurrido en esta época que tienen efecto futuro. Y ahora el problema caliente internacional con Colombia.El ovillo político que tiene que desmadejar el presidente Correa está lleno de arrecifes autocreados con afán de que nazca un nuevo país al estilo socialista, tal vez al estilo de Cuba o, más cercano en el tiempo, a Venezuela. El tiempo va negando estas posibilidades. El camino debe ser otro.Ecuador está pasando por crisis de gobernar, aunque el Gobierno cada vez toma más fuerza respaldado con leyes ad-hoc, a sus propósitos. Ojalá que más temprano que tarde el Presidente pueda darse cuenta de esta realidad visible.Verdad de a folio es que el país afronta una multicrisis. A pesar del ingreso por venta de petróleo, recurso sujeto de contratos, anulaciones, demandas y derrames, siempre existe un inveterado déficit de caja.Es axiomático que toda crisis trae factores multiplicadores, que en un caso son positivos y oportunidades, y en el negativo destrucción subsidiaria, desempleo, hambruna. Se tambalea la oferta/demanda, hasta el extremo de generar una recesión, con consecuencias generales difíciles de prever.El mismo Presidente “anticipa meses difíciles” (EL UNIVERSO, 1 de marzo del 2008), sin tocar las áreas estratégicas en donde aparecerán las dificultades. Si hay conciencia de lo que será realidad, sería responsabilidad gubernamental no comenzar desde ahora a aplicar medidas atenuantes. Si el sector privado no toma medidas frente a esta advertencia, no quedará el derecho a la protesta.Solo para paliar el perjuicio nacional de los factores comentados se necesitarán de reservas millonarias (cuidado con los padrinos) que deberán someterse a un estricto control de objetivos e inversiones.De otra parte, el gobierno de Correa sufre el ataque a sus objetivos de gobierno: el problema FARC con Colombia. La habilidad venezolana toma para sí la situación y hace gala de su fuerza militar. Ojalá que con esta actitud el presidente Correa sienta fortaleza para la solución, evitando así que la vía diplomática se convierta en problema militar.
jueves, febrero 28, 2008
Fuerzas destructivas
Naturaleza y falta de acción social se han juntado para poner una nueva frontera al desarrollo económico del país. Después de pasar un año de gobierno Correa (Socialismo siglo XXI) nada extraordinario, que supere logros anteriores, para decir que el cambio de gobierno con elecciones, referéndums, consultas populares y/o mayorías ad-hoc, no ha logrado el cambio que se esperaba, luego de que los hombres que habían hecho liderazgo, decidieron que había llegado el tiempo de su retiro. (En la carrera política es muy importante la estrategia del retiro).Aparentemente las razones para las guerras por la supremacía política desaparecían con sus líderes, y se producía así un vacío que había que llenarlo. Y se llenó con dos nuevos personajes desconocidos en el quehacer puramente político. Academia y mercado contendieron y triunfó la academia.La academia es teoría, pensamiento robusto, observación y conocimiento de la ecología social y sentido común; pero no es experiencia, visión perspectiva, enfrentamiento y, finalmente, acción. Y la acción consiste en administrar y dirigir las esquinas estratégicas que demandan el desarrollo económico y el social de una nación.Desafortunadamente para el país, el Gobierno está desincronizado en el tiempo por estar enfrascado en dirigir su administración hacia lo que signifique castigo o medidas que eliminen la oposición política, que todavía no existe como cuerpo y que por la misma carencia de líderes es enclenque, capaz de ser asimilado políticamente por cualquiera aventura. Utilizar el tiempo de gobernar para tratar de destruir a enemigos de por sí débiles, no tiene sentido político, cuando se demanda más tiempo para la acción. La administración general del país está retrasada, y más se retrasará con la visita del mal tiempo que creará muerte de sembríos, falta de producción y abono a la especulación y la corrupción. Nacimiento de la economía subterránea.Con la fuerza destructiva del invierno que está soportando la geografía ecuatoriana, salen a flote las fallas –aparte de las geofísicas, las administrativas–. El Gobierno ha tratado, sin éxito, de cubrirse en política y administración. Aparte de ministerios, una serie de entes con perfil burocrático que a la hora de la prueba para nada han servido. La incertidumbre política está en apariencia cubierta, pero lo que viene para la economía del país es demasiado serio y duro para dejar de pensar y, sobre todo, actuar en soluciones.No solo se trata de inundaciones que han afectado la vida de cientos de familias, sino del porvenir que tales seres tienen que afrontar en el presente y para un largo futuro rehaciendo sus vidas.El Gobierno no ha estado preparado para lo venidero. Ha estado dirigiendo solo el presente, y creando leyes, reglamentos y acuerdos que sirvan para anular la oposición, como antes lo dije. Los intereses creados son como un hongo que crece alrededor del poder político; y como siempre hay tal, el hongo nace y crece allí donde el caos produce la oportunidad.La emergencia invernal sorprendió al Gobierno in púribus. El hecho administrativo tan contundente de entregársele la emergencia al Ejército es claramente indicativo de la falta de preparación civil para administrarla. La institución militar afronta la dura tarea y la responsabilidad de administrar el futuro. Las fallas y los errores serán de los nuevos responsables. Es posible que hasta se llegue a crear el ministerio de desastres.
miércoles, febrero 06, 2008
Señales de alerta
Los negocios, fuente principal en la generación de la riqueza nacional, están sufriendo serios daños en su economía por consecuencia de la incertidumbre, sospechas y amenazas de la promulgación de leyes que afectarán, indudablemente, a su desarrollo.Ya es visible y notorio el cierre de algunos negocios “por inventario, por cambio de local, por renovación de existencias”, etcétera, pero la observación –y la curiosidad– indican que se trata, en la mayoría, de defunciones que van minando la economía del país.Las empresas de negocios, generalmente las pequeñas que son las que menos resisten o las subadministradas son las primeras y más afectadas, por ser las más vulnerables a las intervenciones gubernamentales, sean que provengan desde el campo económico o del político.Hay que aceptar que se vive un régimen de cambios bruscos y traumáticos: bruscos en el sentido de lo sorpresivo sin solución de continuidad, y traumáticos por el costo de los perjuicios que se infieren con algunos despropósitos; unos de coyuntura y otros de estructura.Estos cambios, hasta ahora relativamente digeribles, son la precedencia de lo que significa preparar el terreno para lo que parece que hay en la disposición gubernamental para cambiar el camino de la sociedad ecuatoriana. No me atrevo a señalar cuáles serían estos cambios, pero se los sospecha (como hasta ahora) similares a la agenda de Venezuela todavía inconclusos.Por consecuencia de estos cambios y los que vendrán se siente ya una etapa preliminar a la recesión, cuando comienza el trastorno en toda la economía: baja sustancialmente el consumo (demanda), se estanca la producción, no hay nuevas inversiones y la industria solo mantiene sus instalaciones arriesgando la calidad del producto; aumenta el desempleo (acaban de ponerse en duda las cifras del BC una vez más con sus consecuencias negativas), se desperdician los recursos naturales, y una serie de efectos negativos que impactan directamente en la economía nacional. Además, el tiempo inactivo transcurrido y la desvalorización monetaria, generan un costo altísimo por la improductividad de los recursos naturales.Mientras tanto, seguirá el éxodo de ecuatorianos, estando con suerte aumentarán las remesas de dinero y se seguirá apalancado en estos dos recursos de futuro volátil.Hay ciertos síntomas en el comportamiento que parecen indicar que la orientación de la dirección económica está postergada, supeditada por la política: que está trasladando el efecto positivo de la inversión privada al control gubernamental, lo cual genera gobiernos despóticos y cerrados.Es importante, y hasta clamoroso, que el Presidente sea productivo, movilizando áreas con capacidad de bienestar y empleos.El presidente Bush en su discurso del 28 de enero de este año, ha puesto alerta al mundo, cuando lanza la advertencia que hay preocupación en su país por la desaceleración de la economía en un contexto de incertidumbre. El dirigente del país más poderoso del mundo –que a la vez es nuestro principal comprador– es indicativo de los peligros de una recesión económica. Si el mal llega al Ecuador (cuando Estados Unidos estornuda, al Ecuador le da pulmonía) su economía no tiene cómo aguantar, porque ahora vive con un déficit que hoy se cubre con el velo, bastante manoseado, del petróleo.Las medidas hay que tomarlas a tiempo. Se necesita visión estratégica.
sábado, febrero 02, 2008
Protesta y dignidad
Guayaquil, los guayaquileños y los que no lo son acabamos de mostrar, en multitud no contratada, cómo saliendo a las calles se puede protestar contra la falta de equidad y justicia por parte del Gobierno centralista y regionalista.La marcha-protesta del pasado 24 de enero del 2008, aunque numerosísima en concurrencia, ya tiene el significado histórico de haber reunido todas las banderías, razas, edades y profesiones para protestar contra la discriminación planificada que ejerce el presidente Rafael Correa y sus adláteres en el Gobierno.¿Cuál podría ser el origen de tanto odio a Guayaquil cuando el mismo presidente Correa proclama ser guayaquileño, renegando con sus acciones de su afecto a su propia tierra, y querer minimizarla y destruirla aunque no sea físicamente? Que siente odio por el alcalde Jaime Nebot y el ex alcalde y ex presidente León Febres-Cordero, no justifica querer destruir a un hombre y a una ciudad, y arruinar el esfuerzo de sus habitantes.¿O es que acaso no acepta el señor Correa que haya otro hombre de gran popularidad, capacidad de liderazgo y buen administrador de los bienes y recursos de esta ciudad?¿No será suficiente para que el presidente Correa cambie sus manifiestos altisonantes epítetos repletos de soberbia, arrogancia y egolatría, rectifique con la lección que la asamblea de los habitantes de Guayaquil acabamos de darle en las calles, con la mayor cordura que puede dar una población heterogénea, pero que busca equidad y un decente trato gubernamental?Guayaquil no quiere confrontación, pero el Presidente la busca desde todo ángulo posible, minimizando, entorpeciendo o neutralizando cualesquiera medidas por elementales que sean para taponar las vías del futuro para la ciudad. Su comportamiento (el del Presidente) ha dejado de ser el del mandatario que fue elegido en democracia, y más vale se aproxima al del déspota que quisiera saciar en tal estilo sus frustraciones de cualquier laya que haya tenido.Lo curioso de todo y que habría que averiguar son las causas fisiológicas dedicadas con exclusividad a Guayaquil. ¿Acaso es porque se trata de una ciudad, capital de una provincia muy rendidora para el gasto gubernamental? ¿O tal vez porque ve en el alcalde Nebot un funcionario lo suficientemente competitivo para su estatus gubernamental? Y, lo más sorprendente, ¿cómo ha conseguido el presidente Correa silenciar a los demás municipios de la República del Ecuador, de tal manera que con ese silencio aparezcan solidarios con la actitud destructiva (que no es transformadora) de las instituciones del país?Ojalá que el Presidente y sus asesores puedan ver la nueva realidad que ha marcado la marcha de protesta de Guayaquil. Nebot es líder en Guayaquil por su trabajo en beneficio de la ciudad y por su demostrada capacidad de convocatoria. Para realizar la marcha de protesta no ha necesitado traer gente extraña. La obra realizada, por celos que despierte, está visible y ojalá no se quiera destruirla con subterfugios legalistas. Mientras más se intente minimizarla, más grande será. Recordemos a Carnegie: “Nadie patea a un perro muerto”.
jueves, enero 24, 2008
Hablaron los almirantes
El presidente Rafael Correa dijo que nada pasa en la Armada, pero ocurre que sí pasó, tanto que hasta hoy no se soluciona la destinación de los almirantes a sus nuevas funciones. A pesar del hermetismo con que se quiso que pasara la circunstancia, no fue posible y salió al aire. Portalón cerrado y prohibición para difundir la noticia no fueron suficientes.Cuando se publique este comentario tal vez se haya solucionado el caso, cuyos componentes –para la solución– tendrán que ser los mismos elementos. Todo esto resulta, nada menos y nada más, que por los apresurados cambios que el Presidente quiere realizar ante el temor de la reacción de los “pelucones y las mafias” que, expresa, están tratando de desestabilizar su gobierno.Los reclamos de los almirantes desde otro ángulo: es una conducta evolutiva que brota de la misma disciplina y enseñanzas que han recibido. Y que además prueba que reaccionan ante lo que consideran inconsulto.Por muy constitucional o dictador que sea un mandatario está para dirigir el país sin fracturar sus tradiciones, la organización y sus costumbres; todo este bagaje forma la cultura y la tradición de un pueblo; sin que esto quiera decir que no se cambie lo que se tiene que cambiar a tono con los tiempos y las corrientes de la civilización.La actitud de reclamo a que me estoy refiriendo la tomo solo como una muestra de la velocidad de los cambios que se quieren hacer en el país por parte del presidente Correa. Hay que ser muy sutil con los cambios fundamentales, que no sean solo de coyuntura. Al igual que Toffler, pensaríamos que “necesitamos ver de qué forma se relacionan entre sí los diferentes cambios”.Pudiera ser que la actitud de los almirantes sirva para aclarar la visión del país, y no se piense que el tiempo hay que utilizarlo solo para destruir o aislar a la oposición política. Esta actitud política es errónea. Mientras tanto, la gente sigue esperando empleo, salud, educación, y ve con amarga censura cómo se emplean 27 millones de dólares en la compra de un avión para viajes del Presidente, o en movilizaciones desde todo el país para darle un mensaje de aniversario a Guayaquil, al tiempo que se vende el nombre de su símbolo deportivo.Como el Presidente anuncia que recién es el principio, querrá decir que hay que esperar lo que vendrá. Ojalá que el futuro no sea repleto de leyes y disposiciones punitivas, sino que sirvan para estimular el ingreso de capital para fraguar inversión en las nuevas modalidades que demanda esta civilización de la tecnología.El presidente Correa debe alejarse por un rato de la acción meramente política y dedicarse a pensar en el futuro económico del país. Se necesitan leyes sabias para poder aprovechar el amplio espectro de recursos que la naturaleza ha dotado al Ecuador.En el camino se le aparecerán los consabidos molinos de viento. El PSC, que el Presidente lo ve –o se lo hacen ver– hasta en la sopa, ya no es lo que fue, y su líder como buen estratega político, se retiró de la arena con toda precisión. Así es que el camino está limpio.
jueves, enero 17, 2008
Entorno incierto
Cuando se habla o se escribe sobre economía no se puede soslayar el tema de la política general en el país. Las economías (macro y micro) funcionan eficientes cuando operan en un entorno político previsible. Como los gobiernos son los mandamases, prescinden de esta premisa hasta el extremo de cambiar las reglas del mercado mediante posiciones creadas ex profeso. (Usualmente las leyes de economía dictadas bajo los principios del desarrollo se las aplica por reglamento).A través de las impetuosas declaraciones del presidente Rafael Correa se logra conocer su agenda mental que crea grandes incertidumbres. Si se depura lo que ya el Presidente lleva expresado y las leyes que ha dictado se comprenderá que, manejando “todos los poderes”, puede dictar reglas a su conveniencia política, que sirvan o para cambiar el panorama nacional o para debilitar a la oposición.Está fuera de duda que el sector de la inversión privada resulta ser la oveja negra a criterio del Presidente; cuando es el motor principal y factor multiplicador que crea la riqueza, que luego el Estado la aprovecha y la distribuye. Se señala y se desprestigia a dicho sector en general, mientras se ignora, nada pasa, en el sector público, en donde se desarrolló, a raíz del petróleo, una economía de contratos. Son bastante conocidos los beneficios de particulares –no del Estado– que deja este tipo de política, en realidad es perjudicial para la economía de desarrollo del país.Un punto débil de la estrategia política de un gobernante está en abrir diversos frentes al mismo tiempo, y el presidente Correa ha contravenido esta regla. No hay que subestimar al opositor, porque también tiene talento y sus propias estratagemas y estrategias. La mayor desventaja en la incertidumbre radica en que las huestes que parecen acompañar al poder no son fiables, están presente pero su posición es débil e inestable. Toda estrategia se desgasta.Al entregar el petróleo y las obras públicas a las Fuerzas Armadas, excluyendo la Aérea, se abrió un nuevo frente, se hace de lado al sector privado; en los cuales, por obvias razones, muchos recursos estatales dejarán de ingresar a la caja fiscal; a la vez, lo que deja de percibirse tiene que ser recuperado vía impuestos.¿Será esta actitud del Presidente lo que ha dado lugar a la protesta en la Marina, o es que hay algo de mayor calibre que la fuerza impulsora de la dicha actitud? Si es verdad que las Fuerzas Armadas no son deliberantes, no se puede cerrar la información y la comunicación de los hechos sobresalientes, que asimilan sus miembros. Cuando prescinden del uniforme de fatiga, son ciudadanos deliberantes.Señor Presidente: comprendo que a usted le resbalan las críticas de cualquier tono o matiz. Pero esto de tener una política de desarrollo con parámetros de incertidumbre y riesgo, resultará fatal. No somos ni queremos ser Venezuela. Queremos ser Ecuador a pesar de su discrimen hacia Guayaquil.¿Acaso no se estarán dando las condiciones para una recesión?
jueves, diciembre 27, 2007
El nuevo orden
Bastante tinta y papel, aparte de neuronas, se están gastando en comentar el proyecto de la nueva ley de impuesto a la renta. Lo que hasta ahora ocurre es que se ha lanzado al desgaire las partes pertinentes que sirvan como petit bouche, o carnada para tentar el terreno y generar reacciones para conocer dónde aprieta la bota.Se esperaba un cambio técnico, económico y socialmente diferente a lo que existe pero, en síntesis, ha resultado ser un instrumento para utilizar criterios apriorísticos cuando así se lo desee, y que sirva de instrumento para ejercer retaliaciones contra los que están calificados como mafia, forajidos y pelucones.Así es como huele la ley, que en definitiva es más de lo mismo. Cantidad sin horizontalidad. El parto de los montes.Es que, hay que decirlo, el proyecto tiende a incrementar el espectro de contribuyentes y su obligación, según el estribillo pro-impuestos; pero los ecuatorianos somos bastante intuitivos y golpeados por el pasado, y nos damos cuenta de que servirá para cebar los apetitos de un Estado obeso, sin perfiles. Dentro de la lógica tributaria de la llamada “reforma” y mirando a contraluz lo que persigue el fiscalismo del Presidente, es aumentar la base tributaria. La urdimbre de la ley está preparada, dicen los cercanos, para lo que vendrá a continuación.No se ha dicho cuál es la necesidad que se intenta llenar con los nuevos ingresos, pero está fuera de duda que el Gobierno necesita y seguirá necesitando dinero para cubrir los gastos, en ocasiones improductivos, en que se incurre; fundamentalmente en viajes del Presidente y su séquito (ídem de muchos funcionarios), la creación de nuevos ministerios, factores de incremento y reproducción de burocracias y trámites adicionales, la creación de Ciudad Alfaro, y empleos adicionales, todos generadores de reproducción a costa del presupuesto. Se habrá calculado que el ingreso por el alto precio del petróleo no será suficiente, y que si cae dicho precio, ¿de dónde se obtendría dinero...?La filosofía y la lógica del impuesto a la renta, técnicamente no deberían ser confiscatorias. La existencia del impuesto tiene que ser dinámica y productiva, porque debe servir, además de cubrir los gastos e inversiones del Estado, generar el desarrollo del país y, sobre todo atender como lo hace todo gobierno progresista, la inversión en educación y la salud de su gente.Aparte debe ser técnicamente preparada para estimular las nuevas inversiones que están surgiendo por los adelantos en tecnología, como sería, por ejemplo, las industrias en biotecnología, las industrias del mar, y en otras áreas a las que otros países crean estímulos para atraerlas.Más allá de las consecuencias negativas locales existe el comercio electrónico por internet. Muchas cosas se pueden comprar/vender por este medio internacionalmente, lo que causará la defunción de negocios en los competidores establecidos. Se producirán bajas importantes y aparecerán otras actividades con nuevas tecnologías. Y qué hay del contrabando, la facturación falsa, y cualesquiera otros subterfugios utilizados para la evasión.Las leyes tienen que hacerse para un futuro diferente, no pensando en castigar al de mayor renta. Si el Fisco conoce que hay evasión, ¿por qué no tapona sus fuentes? Al decir que hay evasión y otros medios similares y les cobra impuesto: ¿no significa acaso que está aceptando la actividad como legítima?
jueves, diciembre 20, 2007
¿Y el futuro...?
La situación económica en general se sigue deteriorando: los precios de los alimentos en los mercados están subiendo, en algunos casos exageradamente. Ya comienza a sentirse la escasez.Esto tenía que suceder. En el tiempo se va a prolongar la crisis económica, cuyas señales las da siempre, en el primer momento, la oferta-demanda de productos de primera necesidad.Es la consecuencia del “olvido” del Gobierno de que, primero que nada, la comunidad ecuatoriana tiene que comer; para poder hacerlo necesita el ingreso que produce el trabajo, y el trabajo se genera y se estimula con las políticas económicas sabias que dicta el Gobierno, para generar confianza e inversión. (Perogrullo).Para mala fortuna de nuestro país, nos ha tocado tener un Presidente cuyo principal objetivo parece ser gobernar destruyendo, sin sustituir en condiciones con ventaja lo destruido. Se agrega a esta dramática situación el caso que según el asambleísta Acosta, existen dos presidentes: él mismo (Constituyente) y el Presidente de la República (Correa) (EL UNIVERSO, diciembre 14 del 2007). Esta enunciación sin aparente valor intrínseco, mencionada por uno de los altos magistrados, indica conflicto de ideas, de intereses y de procesos de gobernabilidad.Como consecuencia de la bigobernabilidad, el país debe esperar que mucho no pasará mientras no se produzca acuerdo entre estas dos fuerzas gobernantes de ideologías diferentes.Pero el hambre no espera, el estómago no tiene tintes ideológicos. Con el incremento en precios hay disminución de la capacidad de compra, que genera más hambre y más pobreza; con más pobreza habrá menos demanda y la consecuencia será menos producción. Es la puerta de entrada para las grandes crisis económicas que originan desórdenes predecibles y consecuencias impredecibles.El tiempo se fuga presidente Correa. Tanto viaje, de usted y sus funcionarios les causa trastornos fisiológicos y psíquicos, que no es fácil políticamente recuperarse de ellos.Lo preocupante en la situación considerada, grosso modo, en bruto, es que hasta ahora no hay otro cambio que el que demuestra el temperamento del Presidente. En la forma, lo que ocurre es el esperado cambio de gente para que sirvan al mismo propósito y objetivos que tanto se critica al régimen Febres-Cordero: dominio sobre los poderes, sometimiento de las instituciones, neutralización de factores adversos: todos respaldados por la ley, etcétera. ¿No es acaso una copia?Porque en el fondo seguimos igual. Ya se notan disparidades de criterio en el intestino de su matriz, más ciertos focos de descontentos como Dayuma en donde la emergencia ha hecho temblar la mano.El país se desacelera, el malestar comienza su labor de hormiga. Y el futuro, ¿qué...?La inversión se ha debilitado. La tasa de interés que podría ser el gancho para atraer el capital nacional que está en el exterior, y además al capital extranjero, está dentro del programa de maniobras gubernamentales.Como la mayor parte de los asambleístas son novatos en la maniobra política, están muy preocupados en organizarse dentro del nuevo marco. Esta actitud da lugar a las rencillas y emulaciones internas que hace problemático encontrar el camino hacia la eficiencia. Mientras tanto: a río revuelto ganancia de pescadores... sin importar que el país pierda y entremos a la recesión. No hay medidas preventivas.
jueves, diciembre 13, 2007
Toque de atención
El futuro ya no es lo que solía ser, dice un adagio futurista. Venezuela acaba de hacer una advertencia que sirve para prevenir al mundo de la gobernabilidad política cómo será el resultado de las fuerzas políticas que actúan en sentido contrario a la democracia que los ciudadanos quieren o persiguen de sus gobiernos.La protesta contra el gobierno de ese país ha sido silenciosa. Se ha manifestado tranquila en una votación adversa al gobierno del presidente Chávez. Así van a ser las revoluciones políticas del futuro, sin sangre.El caso venezolano se está extendiendo por América Latina. Los pueblos ya saben que los gobiernos no son autónomos. Y que las acciones políticas que toman son porque quienes resultan ser los mandatarios, fueron elegidos para serlo de una democracia que vaya borrando las inequidades de malas administraciones.El pueblo venezolano tiene recursos naturales suficientes para cubrir su presupuesto nacional: vende su petróleo a Estados Unidos, principal comprador. Siendo este recurso tan importante, hasta se podría decir que tal país es petrodependiente.Chávez está buscando los plenos poderes para justificar sus presentes acciones y las que tiene en carpeta. El pueblo, los votantes en particular, pueden ser analfabetos, no podrán leer la prensa, pero la tal ignorancia sobre política pública murió al aparecer la televisión y la radio. ¡Qué esfuerzo habrá tenido que hacer el presidente Chávez y sus seguidores para neutralizar el NO y aumentar el Sí! Cualquier comentario de su parte que aparezca como gentil, generoso o resignado no es creíble, y será suficiente para desatar su intemperancia y su aspiración de plenos poderes vitalicios.El presidente Chávez estará inquieto. Un militar con un bagaje político más su espíritu como el que tiene, y más la sangre en el ojo que le puso la votación, y que no lo dejará tranquilo, harán que los días que vengan sean oscuros, inciertos y con olor a Tiannanmen.Los estudiantes universitarios venezolanos son la fuerza política que marca el rechazo a las aspiraciones vitalicias en el poder. América Latina ya no aguanta esos trajines. Las elecciones son para cambiar la faz del país, para innovar, y desaparecer los paradigmas que en vez de desarrollar retrasan. Pero, por sobre todo, los pueblos quieren democracia, equidad, que es lo que los políticos nos han enseñado a buscar y perseguir.La lección venezolana bien vale la pena escudriñarla con lupa para que el mandatario ecuatoriano evite los errores políticos de comisión u omisión. Hasta la saciedad hay que repetirle a los políticos de hoy –que no tienen la sagacidad y la astucia del quehacer de los de ayer– que su responsabilidad representativa es más visible y más pública que antes. La información se filtra por todos los resquicios mediáticos y de una u otra manera la comunidad ecuatoriana puede clasificar los valores que hoy tienen en sus acciones y decisiones para el futuro.Contra la dureza del Presidente venezolano han aparecido de pronto los disidentes anónimos, esas fuerzas que ocultas son eso: fuerzas ocultas transformadoras, que equivalen al toque de atención. Ha comenzado el desgaste.
jueves, diciembre 06, 2007
Estaba escrito...
Lo escribí varias veces y lo dije otras tantas sin ser Casandra, que por las circunstancias socio-política-económicas que venía viviendo el país, en cualquier momento aparecería una fuerza contraria para detener la ola de inercia, y en el retraso, que marcaría otro rumbo distinto, por disposición del mismo pueblo.Así pues, el país en lontananza, puede otear un nuevo futuro, futuro que hoy ya existe en el mismo presente. Nuevos actores entran al escenario, muchos de los cuales son imberbes en nuestro criollísimo estilo político. Situación que, desde luego, nos lleva a predecir días de incongruencia, luchar por las posibilidades que vendrán apareciendo en el camino, ambiciones y cascaritas de plátano; desde luego, no faltará la ausencia de fidelidad a la causa que hoy abrazan.Pero a pesar del triunfo consideramos que, por mucho que se haya logrado movilizar a miles de ciudadanos, no es símbolo de éxito para dejar de gobernar. Porque quienes sin ser políticos observan el panorama, tienen la evidencia que hay una enorme cantidad de días perdidos, pensando cómo neutralizar o destruir las fuerzas políticas contrarias que han vivido en campamento propio.Puede ser que el tiempo (¿hasta cuándo?) pruebe que los actores de hoy sepan jugar el ajedrez político, y la consecuencia sea el descabezamiento de piezas importantes del anterior régimen, pero también podría ser que haya que cumplir con padrinos escondidos o de última hora.En política no hay fair play desde que se definió que “es el arte de lo posible”. Ningún adversario, por ingenuo o abierto que sea, muestra sus fuerzas. El engaño en política, como en la guerra, tiene un papel sobresaliente. En el tiempo hay que observar los reemplazos, y se sabrá quiénes han estado formando la patrulla.Lo que más costo político y económico podría tener es la incertidumbre y el riesgo. Ahora hay un gobierno con filosofía política diferente de los anteriores. El tiempo va a decir si es de cambio, de fuerza electoral moviendo a las multitudes para simular mayoría, o si seguirá cavando en el mismo hoyo. Porque no se observa todavía en el horizonte medidas que en verdad movilicen al país en una nueva dirección y hacia el desarrollo. Mientras tanto la inflación y escasez comienzan a aparecer. Ojalá que no se llegue adonde ya está la aventura venezolana, cuando las familias ecuatorianas que viven allá han comenzado a pedir que se les mande ciertos artículos como leche, huevos y otros, porque han desaparecido del mercado pero se los consigue en el mercado negro.El temor reside en que el presidente Correa hasta el momento es un teórico de la política nuestra, y cometerá errores, muchas veces empujado por otros más avezados, cuando entonces la larga noche del neoliberalismo se podría convertir en el dramático amanecer del socialismo siglo XXI.Para quienes miramos la política desde la galería, queremos resultados; estos en un país desfalleciente tienen que darse haciendo convalecer al paciente. El tiempo, hoy más corto que antes, nos dirá si el nuevo gobierno es de revolución, de cambio o de transformación. Los resultados tienen la palabra en este período de nuevos actores.
miércoles, noviembre 28, 2007
Políticas impulsoras
Tiempo suficiente ha tenido el gobierno de Rafael Correa para impulsar el desarrollo del país mediante políticas económicas que todo jefe de Estado siempre tiene a la mano para afrontar contingencias. Sin embargo, en el país muchas medidas de otro tipo se han tomado –y parece que se seguirán tomando– usando tales medios.Nuestra preocupación va en el sentido de que el Presidente, lleno de energía y afán publicitario no está gobernando; y si se vivía en la incertidumbre hoy estamos acercándonos al caos, cuando son otros los que estarán dirigiendo la rutina, mientras entra a laborar la Constituyente, que con sus ciento y tantos miembros llegará el momento en que no tendrán qué hacer y buscarán como hobby crear leyes y más leyes para mantener entretenidos a los medios y a la oposición.Cuando ocurrió la sorpresa electoral, el nuevo presidente habló del “cambio”, y ciertamente era esta una demanda de los votantes. Pero lo que ocurre con posterioridad es que no hay cambio sino actitudes negativas, llamadas a crear resentimientos, regionalismos, destrucciones institucionales, etcétera, para crear una soberanía en un país en que fomenta la timidez política, al igual que en Cuba, Venezuela y Bolivia.Los políticos siempre han hablado a estos pueblos de los gobiernos democráticos, y luego en la realidad se tornan autocráticos olvidando los términos del éxito electoral. La psicología de estos procesos es que rápidamente comienza el desgaste, y el Gobierno otrora triunfante, se ve envuelto en el descontento popular que lleva a la intolerancia. La corrupción aumenta, la política económica no funciona, el desarrollo se paraliza, la inversión observa la producción, el capital huye. Los bancos sufren la baja en los depósitos, el consumo se abstiene, y la espiral inflacionaria comienza su proceso. Aparece el mercado negro. El gobierno comienza a sentir los efectos en la caja fiscal.El presidente Correa ha hecho pública su animadversión a ciertos sectores de la inversión privada y a instituciones autónomas de servicio público; lo cual ya deja entrever su quehacer a su retorno de Asia que coincidirá con la instalación de la Constituyente que será su baluarte.Con el regreso de su viaje, más otras acciones, como es tener prensa y radiodifusora propias, más las enfermedades que aquejan a ciertas funciones del Estado, tiene el Presidente impuestas las tácticas por seguir para armar un combate político cuya estrategia no se conoce. Lo que se puede deducir hasta ahora es que lo que se está haciendo es seguir el camino de Venezuela. Y esto no es cambio: es pintar las paredes de otro color.El cambio debe ser a la medida. Debe de haber beneficios, por si de economía se trata, todo lo que se resta debe ser sustituido con beneficio. De lo contrario resulta que se está partiendo el mismo tronco con diferente hacha.Reflexione en profundidad, presidente Correa. El Ecuador necesita, demanda cambios profundos que vayan desde la educación elemental hasta la mentalidad y filosofía de honradez en el actuar de los mismos del Gobierno.El país demanda tener un líder, un conductor para sus causas. Si se sigue el camino que hasta ahora parece trazado, nuevamente nos dejará el tren.
miércoles, noviembre 21, 2007
Las nuevas fuerzas
Se avecinan nuevas actividades y nuevos mercados para el mundo comercial, sin que Ecuador sea una excepción.Querámoslo o no, la globalización está en marcha. El mundo comercial es un mundo instantáneo, entrelazado por una tecnología informática que cambia los paradigmas convencionales, y causan disturbios en las grandes decisiones. Los mercados están cambiando, y las batallas de la mercadotecnia no darán el fruto esperado cuando no se comprende las nuevas reglas. El comercio vive una época de invención y de innovación. El efecto de estas políticas para el desarrollo empresarial es que muchas actividades y productos podrían estar condenados al fracaso.Siempre fue axiomático que la voluntad del consumidor es la que fuerza la demanda. Sin compradores todo negocio fracasa, sin distribuidores todo negocio es ignorado porque no llega a los sitios donde se produce el consumo; por tal motivo las empresas de negocio tienen que armar una estrategia capaz de abarcar los mercados en los cuales se desea sobresalir y permanecer. (Omahe –El mundo sin fronteras, 1991–) llamado por el Financial Times “el único gurú de la administración japonesa”, define la estrategia como “la creación de valores sostenibles para el cliente que resulten mejores que los de la competencia. Por lo tanto, antes que nada significa inventar y comercializar lo inventado…”. Pero ¡cuidado! los mercados también se saturan, como la sal en el agua, que llega el momento en que por más sal que se eche, el agua no la disuelve.Un mercado se satura por varios motivos: el producto no impacta, la economía no da más, la competencia más antigua en el mercado llena el vacío al que aún no se ha llegado todavía, y algunas otras razones que se pueden conocer por análisis estadístico que ahora es menos complicado que antes con la ayuda del computador y los medios tecnológicos con que hoy se cuenta.El marketing que involucra todas las acciones que lleva a cabo una empresa desde que termina la producción y se vende el producto, tiene también que tomar el consumo de la demanda; no solo es importante ilusionarse con los más –¿por qué?– sino que se debe analizar los menos –¿por qué?–.La globalización, que es el reconocimiento de mercados mundiales y multilaterales, exige un cambio de visión empresarial, de gran angular, como alguna vez lo expresé. Hay que mirar los mercados con otra perspectiva. Cuando se eliminan las fronteras comerciales aparecen nuevas fuerzas: competencia externa, dumping, subsidios domésticos, tarifas preferenciales, exoneraciones tributarias, etcétera.Las tendencias de los mercados están cambiando rápidamente. Las actividades internacionales aumentan a velocidades increíbles como producto de las tecnologías del transporte y la información; entonces, la mente del empresario tiene que cambiar y buscar adaptarse a las nuevas circunstancias.Arreciará la competencia y la competitividad, local e internacional. ¿Podría esta circunstancia ser negativa para su negocio? Probablemente sí, si la organización no está preparada para afrontarla. Si las empresas no miran el mercado con sentido innovador, y tengan un vigía como Rodrigo de Triana que anuncie la cercanía del competidor. Como dijo Teodoro Levitt en una de sus conferencias: “Un producto que la gente no compra no es un producto. Es un artificio como una pieza de museo”.
miércoles, noviembre 14, 2007
Llamado a la inversión
El presidente Rafael Correa en su visita a Chile para asistir a la XII Cumbre de jefes de Estado invitó a hacer inversiones en el Ecuador, respetando sus leyes. Desde luego no amplió el concepto para indicar los parámetros en los cuales debe enmarcarse la inversión, así como tampoco se refirió al ambiente de seguridad y garantías que demanda el capital extranjero. No era el momento oportuno para hacerlo.No creo que la referencia haya sido un impromptu, pues si de inversión extranjera se trata ya se conoce que es un tema que el Presidente lo masca pero no lo traga. Habría que ver cómo piensan los socialistas del siglo XXI.Pero escribiendo en positivo, es posible pensar que la referencia a este tipo de inversión tiene y debe ser beneficiosa para el desarrollo económico de nuestro país. Durante el corto tiempo que habrá tenido el Presidente para hacer un diagnóstico diferencial –tal como se expresa en medicina– se habrá dado cuenta que en el país no existe la voluntad abierta de inversión de riesgo, como la tienen en otros países más antiguos que el nuestro en artes comerciales y de manufactura.Por la inseguridad política que ha venido viviendo el país se han dictado leyes de alto costo social y alto costo de desarrollo económico que han frenado la inversión extranjera directa, que ha preferido entrar a ciertas áreas apalancando actividades que bien habrían podido ser desarrolladas con capital nacional al mezclarse el conocimiento tecnológico y administrativo (know-how) que tal política trae.De otro canto, las empresas nacionales, por el eterno temor existente, convierten mucho de los ahorros empresariales en dinero golondrina, que huye a países extranjeros, alimenta a bancos extraterritoriales y financia inversiones allende al territorio ecuatoriano.Si se quiere atraer inversiones para eliminar las ineficientes –que no hacen lo que deben hacer– o las nuevas que aumenten la productividad nacional, será necesario crear el marco legal y laboral y el ambiente social receptivo, para aprovechar los recursos intra e interregionales, que darían a los países de la región una cierta autonomía económica y financiera, a más de política.Tras la referencia al tema que hizo el Presidente en Chile, es posible que se esté pensando –con otros presidentes– en crear un conglomerado financiero de los países latinoamericanos, que al igual que la Unión Europea se quieran aislar de los recursos de las instituciones usamericanas. (El Banco del Sur y la moneda común irían por ese camino).Pero no se puede pasar por alto el “proceso de globalización” en que está empeñado el mundo de hoy. La globalización exige nuevos criterios de inversión y comerciales, y por consiguiente un nuevo tipo de management empresarial en que la ecología y las finanzas –hechuras del ser humano– sean materias de la nueva forma de administrar las empresas de negocios. Con estos cambios, los productos se tornarán más competitivos y se fabricarán en una diversidad de países. La capacidad de consumo aumentará porque se corregirán los procesos que fallan o son parciales en la actualidad.
jueves, noviembre 08, 2007
Reingeniería
El socialismo siglo XXI, (léase versión moderna del marxismo) no niega su paternidad, que consiste en el engrosamiento del control estatal en las actividades económicas, para no mencionar otras. Los malos gobiernos anteriores, que han pasado en las últimas décadas en el país, tienen en su contra haber mantenido la República en grado casi cero del desarrollo y el progreso. La pobreza –el bajo índice del PIB– no ha bajado en cifras significativas como para decir que la economía haya mejorado algo. La capacidad de consumo del sector amagado por la pobreza en la realidad no ha mejorado, atenazada por el desempleo, el incremento de precios en el costo de la vida, la nula política de salud y la anemia en la educación. Así, la desigualdad –el factor de distancia entre la pobreza y quienes gozan del bienestar que da la riqueza– ha mantenido un descontento y una angustia permanente, que ha conseguido que la población afectada esté dispuesta a aceptar o apoyar cualquier tipo de gobernante que le lance la promesa salvadora de la asfixia.En tales circunstancias aparece el presidente Rafael Correa con oferta de nuevas políticas para desterrar las viejas, desgastadas y obsoletas –por lo repetidas– sobre las ya conocidas y nunca cumplidas, y promete un gobierno que terminará con estas “promesas sobre lo mismo”. Al final, resultó lo que resultó…Ya hay muestras de que se reverán leyes y políticas, y hasta la existencia de ciertas instituciones innecesarias o fracasadas, o que sirven como nido de burócratas, o como simple carga presupuestaria.Con este preámbulo quiero referirme a que la macroeconomía comienza a trepidar. Como que hay medidas preparatorias para lo que podría venir, porque se desconoce la agenda del Presidente. Sin embargo, algo se puede intuir después de las últimas acciones que, a más de políticas, tienen efecto económico. Una es el remezón para el sector petrolero; dos, el incremento en el gravamen para artículos llamados suntuarios que, según se deduce, podría ser el incentivo para mejorar la manufactura local y atraer nuevas inversiones para sustituir las importaciones. El efecto colateral sería más empleo. Y tres: el masaje a las tasas de intereses bancarios, lo cual es grave porque el costo del dinero sube en una economía pobre con fuerte apalancamiento.No admite duda que en el Ecuador hacen falta cambios que impulsen la modernidad de su economía, cambios que necesariamente tienen que venir por la acción gubernamental; pero los cambios no deben ser traumáticos, tanto que los efectos pueden resultar negativos o ser génesis de un proceso proteccionista. Y entonces se crean nuevos grupos privilegiados que generarían inflación y mercado negro. Se exige que el mandatario tenga sabiduría para mantener un equilibrio racional entre lo que hay que conservar y lo que haya que cambiar.Las percepciones indican que las medidas más fuertes y dolorosas están por venir, y cuya difusión, por estrategia, puede estar escondida. Entre estas, los medios financieros serán los sujetos activos en los cambios. Las ideas sobre el Banco Central, la nueva moneda y la función del Banco del Sur encajan en las nuevas funciones del Ministerio de Economía.¿Y qué hay de la agricultura y la agroindustria?
jueves, noviembre 01, 2007
Presente y futuro
No sabría decir si los futurólogos (los Toffler, Naisbitt, Kelly...) o los escritores de ciencia-ficción (Asimov...) con su visión de gran angular han dado al mundo la oportunidad del desarrollo tecnológico que hay desde hace cinco décadas. Campos como la medicina y la informática, amén de otros más, se benefician tanto que parecería que ya nada queda por descubrir o innovar.Pero ocurre que vivimos tiempos de cambio, cambio acelerado, en que nada vale más que el tiempo, y debido a este factor nos vemos obligados a mirar cosas y conceptos de otra manera. Es como si una nueva lógica guiara nuestro razonamiento, que nos lleva a estar sorprendidos y vivir alerta por todo lo que pasa por nuestras vidas.No es el computador de Bill Gates con sus derivaciones lo que nos lleva a pensar de manera no rutinaria; es que con la enorme cantidad de datos que se puede obtener a través de este instrumento, se crean nuevas oportunidades para la cultura humana, que la misma mente no alcanza a analizar, interpretar y reacondicionar la “minería de datos” –calificada así por Edmond Kelly–, producidos a velocidad de nanosegundos, al momento de tomar decisiones. El descubrimiento del chip como elemento de archivo permite una gama amplísima de datos que luego se pueden convertir en información o en comunicación para la acción.De cómo se entienda el presente que nos toca vivir se podrá mirar el futuro. Las empresas que reflexionan sobre lo que será la organización del futuro y aceptan su convivencia con la tecnología, subsistirán; de lo contrario serán obsolescentes o morirán frente a la competitividad que presentará la competencia. La competitividad es parte del mayor valor de la empresa, como pueden ser sus productos.En el campo social el presente vive con nuevas instituciones, aunque muchas de ellas son retazos o remiendos de un pasado envejecido que no aportan al cambio. Y en la teoría económica, sus leyes aunque siguen siendo tales, están tan modificadas por las políticas nuevas que se aplican, que originan el pensamiento sobre una nueva economía: no hay tal. Lo que ocurre es que el pensamiento divergente lleva a buscar nuevas soluciones a viejos problemas.La tecnología cambia el sistema de vida y las costumbres. Es época del conocimiento. La gente está mejor informada que antes utilizando el computador y su facilidad de la internet; pero también existen factores negativos que a la vez vale la pena aprovecharlos para deshacer procesos, procedimientos y rutinas que resultan como piedras en el camino.En el país se está viviendo un ambiente sumamente complejo que no se puede conocer por simples percepciones. Pero es cuestión virtual que lo existente cambiará radicalmente solo cuando los líderes tengan una visión clara del futuro adonde quieran llegar. El futuro lo estamos fabricando en el presente, las tendencias indican que el ambiente político es vulnerable. No aparece, por ejemplo, una muestra de que se quiera privatizar empresas estatales, y más vale se planifica para que organizaciones autónomas –con algún subterfugio–, pasen a ser dominadas por el Estado.Esperemos que las personas que vayan a la Constituyente comprendan el ambiente de inestabilidad, incongruencia y tensiones que conforman el escenario presente y futuro del país.
jueves, octubre 25, 2007
La banca y el cambio
¿Cuál va a ser el costo del dinero para los créditos bancarios? El mercado financiero aún está en la cuerda floja, en razón de que el Gobierno actual ha hecho patético su casi nula simpatía por el sector financiero. La tasa de interés (que para Keynes es el precio que hay que pagar a quien sacrifica liquidez) considera que el dinero es una mercancía sujeta a oferta/demanda y a las leyes del mercado. Sin embargo, tratándose de dinero/crédito no es tan libre el mercado; pues es una mercancía –moneda oficial– que controlan los gobiernos, únicos autorizados para emitirla, que tienen la obligación de dirigir y controlar su uso y darle un precio transaccional.La tasa de interés es el precio. Los bancos que son los principales guardadores del dinero en circulación, inclusive del que es propiedad del Gobierno, tienen como función principal hacer que fluya mediante préstamos productivos al público, a la tasa de interés fijada oficialmente. (Más arriba de esa tasa se considera usura penada por la ley. Sin embargo, la usura funciona).Los mercados tienen necesidad de dinero. Los negocios tienen necesidad de financiar sus operaciones diarias y también su crecimiento. Por tanto, todos deberíamos ser beneficiarios de la ética y sabiduría con que se manejan las instituciones. El hecho de que en el mundo se hayan producido grandes fraudes bancarios, no merma en absoluto la función que estos deben cumplir –con el dinero ajeno, por cierto– al desarrollo de la actividad comercial mundial.Las tasas de interés sirven no solo para crear y mantener bancos, que son los intermediarios y vendedores de la especie; sino que además son el elemento que atrae los capitales al país. Si se niega al capitalista lo que es la retribución por su liquidez y el riesgo, el dinero busca otros países u oportunidades de inversión. El dinero no tiene fronteras.El capital nos es destructor per se, como afirman algunos. La inflación es la peor enfermedad que tiene la moneda: la causan los gobiernos cuando confunden capital con dinero y con gastos. El Banco Central que es el custodio sufre presiones políticas, y se sale de madre. Es una fórmula para empobrecer a la población en beneficio del gobierno de turno.Talento, sabiduría y visión se demanda del gobierno de Correa para estimular la inversión privada y los negocios por venir. No hay que pasar por alto que en razón de la época que está viviendo el mundo, muchas empresas tendrán que cambiar de la manufactura a la de servicios, que influenciadas por la globalización demandarán nuevas inversiones. Más que nunca el capital, la inversión y el crédito tendrán que ser dirigidos hacia las áreas productivas y competitivas.Capital que busca inversión y réditos lo hay en el mundo. Pero se aloja en países y empresas donde hay riesgo relativo y genera rentabilidad. Hay que propiciar estos factores en el Ecuador. Y así como la supervivencia de los negocios de hoy dependen de la innovación, igual debe ocurrir en la dirección del Gobierno.Recordemos la cita de Edmond Kelly: “Por más de una década ha sido obvio que vivimos una época de cambios, pero ahora también parece que estamos viviendo un cambio de época”.
jueves, octubre 18, 2007
¿Evolución o revolución?
A todos nos sorprendió el porte caballeroso del Presidente frente al Alcalde de Guayaquil. Luego de las batallas verbales a que el primero quería llevar al segundo. Bien para el país, y para el futuro de la administración pública. Al beneficio ya se han sumado, con mucho papel y tinta, los analistas políticos de los medios.Sin embargo de este acontecimiento, siguen las tensiones políticas y la incertidumbre, con alto costo económico, por lo que se debe hacer y se deja de hacer en el campo de la economía para redistribuir el ingreso del país, a fin de propulsar el desarrollo. El presidente Rafael Correa durante su campaña para la presidencia presentó ofertas para solucionar una serie de problemas que indicaban que tiene conciencia de las cuestiones vitales que se necesita resolver, y que solo un gobierno dotado de liderazgo suficiente y de energía política podría enfilar la acción a la solución.Largo es el inventario de promesas que se hizo. Pero ocurre que atraído por el canto de sirenas, enfila por el derrotero de la pura política y olvida el corto plazo, que es donde está la respuesta a muchas de sus promesas. Desde luego, el país tiene demandas a corto y largo plazo. En administración pública no existe –por lo menos no debe existir– el mediano plazo, que casi siempre oculta incapacidad para cumplir.Es muy difícil para el Presidente planificar su tiempo. Las presiones y las tensiones, las demandas y lo inesperado tienden a trastornar su plan; pero necesariamente tiene que hacerlo. Siempre es bueno saber por anticipado lo que se tiene que hacer, y la misma oposición, y hasta los cronófagos, se verán obligados a cambiar sus planes.Las tensiones bajan de grado cuando se es capaz de delegar hasta el grado en que no peligre la autoridad. El contorno debe quedar bien definido para el delegado. Es síntoma de escaso liderazgo querer absorber todas las exigencias.Existen problemas cruciales en salud, educación y creación y distribución del ingreso. La economía está capturada, y sujeta al ingreso del dólar del petróleo o de la emisión de bonos para financiar el presupuesto nacional. Mientras tanto, no hay medidas que impulsen la inversión en los negocios, y más vale se crean tensiones e incertidumbre en el sector financiero jugando a las tasas de interés. Medida, esta última, típicamente intervencionista, propia de economías cerradas.El Presidente está obsesionado con la idea de destruir los grupos de presión tradicionales (¿?); lo cual no podrá conseguirlo nunca, porque estos brotan por generación espontánea, alrededor de todo gobierno, aquí, en Estados Unidos, Japón, China, Chile, etcétera. ¿Acaso no estarán formados o en proceso de formación en el actual mandato?Nada se está haciendo para crear riqueza, es lo preocupante. Ya se destruyeron de la competición política tirios y troyanos. No hay líderes de oposición y no se divisa a nadie que estuviese en hibernación. Porque ante un naufragio se agarra la primera viga que aparece. Esto sucedió en las elecciones recientes: el cambio que se está operando no es por revolución, sino por evolución.
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